Una de mis narradoras argentinas jóvenes favoritas. Nada más difícil que escribir relaciones humanas con picardía, sensualidad y textura. Olivia es cuentista, eso sin lugar a dudas, sus personajes se disparan en acciones que quiebran un poco lo establecido y lo hace con el pulso sigiloso de una poeta. Un libro de cuentos que no vende por el tema, ni por su insistencia en algún género de moda. Nos recuerda porque uno escribe, por la mirada puesta en la humanidad.