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Guindo
Los cuentos de Guindo escritos por Mario Varas presentan las vulnerabilidades, la precariedad y la violencia cotidiana del campo chileno tras la dictadura. Dan cuenta de las consecuencias de la imposición del neoliberalismo, la represión militar y la reforma agraria en la cotidianeidad del campo chileno, endurecida por la falta de expectativas y la rutina:
“El verano era exclusivamente trabajo en la casa: matar un chancho, limpiar siembras, cosechar lo cosechable, bajar nueces, limpiar legumbres, mover los duraznos secos al sol para soñar con huesillos, arar la tierra…”. Un ejemplo, el cuento “Potrillo mirando al sudeste” en que el abandono infantil por un padre alcohólico, la pobreza rural y la amistad animal se conjugan para focalizar la mirada de la niñez en un mundo decadente, en que la ternura aún es posible como resistencia.
Así, en Guindo la mirada infantil es fundamental, ya sea en “Warlock, el Brujo”, en que la violencia familiar se encubre tras las fantasías del niño tras ver una película en VHS; ya sea en “Ñeclas”, en que un niño debe hacer ñeclas y diversos productos en madera para sustentar la vida de su padre inválido: en el campo el color de la infancia “no el sepia ni el gris”. No obstante, en la vivencia rural, la amistad, los animales y la ingenuidad infantil rompen la rutina de violencias cotidianas y abren un horizonte de esperanza.
“El verano era exclusivamente trabajo en la casa: matar un chancho, limpiar siembras, cosechar lo cosechable, bajar nueces, limpiar legumbres, mover los duraznos secos al sol para soñar con huesillos, arar la tierra…”. Un ejemplo, el cuento “Potrillo mirando al sudeste” en que el abandono infantil por un padre alcohólico, la pobreza rural y la amistad animal se conjugan para focalizar la mirada de la niñez en un mundo decadente, en que la ternura aún es posible como resistencia.
Así, en Guindo la mirada infantil es fundamental, ya sea en “Warlock, el Brujo”, en que la violencia familiar se encubre tras las fantasías del niño tras ver una película en VHS; ya sea en “Ñeclas”, en que un niño debe hacer ñeclas y diversos productos en madera para sustentar la vida de su padre inválido: en el campo el color de la infancia “no el sepia ni el gris”. No obstante, en la vivencia rural, la amistad, los animales y la ingenuidad infantil rompen la rutina de violencias cotidianas y abren un horizonte de esperanza.
76 pages
Published January 1, 2026
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Community Reviews
Displaying 1 - 3 of 3 reviews
October 1, 2026
Una buena colección de relatos de corte campestre pero centrado en personajes muy humanos. Tiene un toque naturalista y la lectura es muy entretenida. Para quien le guste el género realista lo recomiendo
August 26, 2026
Mi papá también decía sandilla ❤️
May 20, 2026
Quien conozca la escena musical chilena de los 2000 habrá escuchado alguna vez hablar de Calostro y su música. Pues bien, el antiguo músico, autor de "Los moteles de Estación Central", hoy irrumpe en el mundo literario con este libro de cuentos, que representa un muy buen debut.
Son ocho cuentos que exploran la infancia y el campo, mostrando sus anécdotas y también sus heridas. Con el rumor de fondo de los últimos años de la dictadura y los primeros años de la transición, se va desarrollando una voz narrativa que pasa fácilmente de la inocencia a la revelación más cruda.
Me gustaron particularmente tres cuentos: "Warlock, el brujo", que abre el volumen; "Potrillo mirando al sudeste"; y "Los grillos del silencio", que lo cierra. También una mención especial a "La sombra de los porotos verdes en el barro seco", historia que puede enganchar con los futboleros frustrados.
En fin, altamente recomendable
Son ocho cuentos que exploran la infancia y el campo, mostrando sus anécdotas y también sus heridas. Con el rumor de fondo de los últimos años de la dictadura y los primeros años de la transición, se va desarrollando una voz narrativa que pasa fácilmente de la inocencia a la revelación más cruda.
Me gustaron particularmente tres cuentos: "Warlock, el brujo", que abre el volumen; "Potrillo mirando al sudeste"; y "Los grillos del silencio", que lo cierra. También una mención especial a "La sombra de los porotos verdes en el barro seco", historia que puede enganchar con los futboleros frustrados.
En fin, altamente recomendable
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