Los Wilkinson -grandes bebedores-, el señor Olenski -traductor de Conrad-, los Paso y los Rentzel -parejas cruzadas- y las hermanas Mc Lean tienen algo en común. Viven en el mismo edificio. Kavanagh es la suma de sus historias y la de la mujer que las cuenta, sentada frente a una máquina de escribir, en compañía de su perro. El consorcio convive en asamblea involuntaria y permanente. La vida los cruza en el ascensor, en los pasillos y en situaciones difíciles, los reúne en boca de Paredes, el portero, y en los ojos de los turistas que contemplan el Kavanagh desde la plaza. Las historias levantan un edificio que funciona como un barrio en altura y descubre las grandezas y miserias de los personajes que lo conforman.
Esther Cross estudió Letras y es licenciada en Psicología. Ha publicado las novelas Crónica de alados y aprendices (1992), considerada una de las revelaciones literarias del año y La inundación (1993), ganadora del Premio Fortabat ; el volumen de relatos La divina proporción y otros cuentos (1994), algunos de los cuales han recibido importantes distinciones en el país y en el extranjero ; y, junto a Félix Della Paolera, Bioy Casares a la hora de escribir (1988, Tusquets, Ensayo 2), libro de entrevistas con el gran narrador argentino. En 1998, obtuvo la Beca Fullbright.
Esther Cross escribe con un estilo sobrio y elegante. Está bien. Tranquilo. Pero no pude conectarme mucho con ese tono ni con lo que ocurría en los relatos.
El Kavanagh es un edificio de departamentos ubicado en la calle Florida, frente a la Plaza San Martín y es considerado uno de los edificios icónicos de la ciudad de Buenos Aires. Se inauguró el 3 de enero de 1936. En el séptimo piso vive la narradora, una escritora que vive con su perro. A través de sus sentidos, vamos construyendo junto a ella los personajes y armando sus historias de vida: cómo visten, los perfumes que eligen, las interacciones entre ellos y sus diálogos, los encuentros en el ascensor y las charlas obligadas, las peleas solo amortiguadas por las paredes. Ella los observa desde su ventana, se los encuentra en los pasillos, en el ascensor y en las escaleras, en la entrada, en las intensas reuniones de consorcio. Ellos hablan y ella los escucha; la acompañan en la soledad de su ventana y de su desordenado escritorio. Y como todas las historias de vida, tienen diferentes perspectivas; la idea que unx se puede formar de alguien o de una situación puede ser muy diferente de la que otrx forma, y de este modo quedan abiertas las puertas de la imaginación. Unx huele un perfume, y si le gusta, creará una imagen de la persona que lo eligió; otra será la del que no le agrada. Y así son los 11 cuentos que forman este hermoso libro, que también pueden ser 11 capítulos de una novela ¿por qué no? "(...)una historia es una casa, con cimientos y ventanas y todo."
"Kavanagh" de Esther Cross. Publicado por ClubCinco Editores.
Novela episodica o cuentos entrelazados sobre diferentes habitantes del mítico Edificio Kavanagh de Buenos Aires.
Me costó encontrarle el ritmo al libro, recién al cuarto o quinto cuento (capitulo) sentí q se lograba contar algo a la altura de la intención del libro. Mi relato favorito fue "El Traductor de Conrad", en este sentí un estilo de Esther.
Creo que el mayor mérito del libro (y aún asi no completado enteramente) es la teoria o la conviccion que un edificio con tanta historia e importancia "requiere" un rol y obligación de quienes lo habitan. Solo dejar transcurrir tiempo dentro de él es un desperdicio. Hay que VIVIR en él y con él. Destaco, también, los momentos de humor y el detalle de dejar entrever una de las teorías conspirativas mas populares la Argentina.
Lectura rápida, de no más de 125 páginas. Es entretenido, pero no le encontré mucho más. Espero tener más suerte con "Radiana", el otro libro de Cross que tengo en la pila de pendientes.
3.5 Pienso en la escritura de Esther Cross y se me vienen estos adjetivos: pulcra, cauta, certera. Por momentos me súper metí en sus historias y su estilo favoreció la experiencia y por otros sentí una lejanía enorme. Igualmente es un libro que disfruté, pero siento que me darían ganas de decirle “soltate Esther que vamos bien”
“La opción silencio no estaba en mi naturaleza. No está en la naturaleza de ningún lector . Los lectores son personas de acción que creen en la actividad de las palabras”
Hacia ya un tiempo tenía este libro en mi biblioteca, y gracias a un club de lectura encontré la “excusa” para leerlo y que agradecida estoy. Esther escribe de una manera tan llevadera que lo lees rapidísimo. Estos 11 relatos acerca de uno de los edificios más icónicos de la ciudad nos acerca un poco a lo que sería vivir en uno de estos departamentos y conocer a los diferentes personajes, incluida la protagonista. El final no me lo vi venir y me hizo volver al principio para ver de qué me perdí. Icónico
Cada tanto tiempo tengo la oportunidad de encontrar libros que me parecen auténticos. No me refiero a la trama sino a la forma. Kavanagh de Esther Cross produjo ese hermoso efecto en mí. Los cuentos, hilados por un marco arquitectónico, caminan por sensaciones humanas pero sobre todo me atrapa su forma de esconder información, de interpretar los actos ajenos, la tranquilidad del sarcasmo o el ingenio de la descripción.
A través de una docena de cuentos, la narradora -propietaria del 7° "C"-, nos revela detalles de los vecinos que habitan y dan vida a este hermoso, emblemático y moderno edificio que corona la plaza San Martín en Buenos Aires.
Está bien pero me quedé con sabor a poco. Aunque entiendo, el edificio supone, solo en apariencia, sobriedad me hubiera gustado un poco más de condimento para hacer las historias más picantes.
lo empecé hace muchos meses y lo suspendí porque me había aburrido. anoche lo retomé y lo terminé hoy, no lo podía soltar. el modo de escribir de esther cross, de contar estas once historias, es tan lindo que cada cuento se convirtió en una postal viviente. la verdad es que me llevé una sorpresa, le agradezco a ese vendedor que me insistió para que lo llevara.
Entretenido y fácil de leer . Me gustaron mucho las descripciones de lo cotidiano . Una en particular muy buena es la descripción del escritorio de la narradora donde da vida a sus libros en hermosas comparaciones (cuento: Lo de Boogie)
La protagonista vive en un emblemático edificio en Buenos Aires (Argentina). De su voz, va dando a conocer la vida de los distintos vecinos. No hay grandes acontecimientos, es una obra que no intenta destacar, sólo relatar la normalidad. Según la contraportada, enfoca la vida, las relaciones, no a partir de las personas sino de los lugares que ocupan.
Cuentos que forman una novela. Una novela formada por cuentos. O ambas cosas. En este libro, la protagonista es una escritora que vive junto a su perro en el Kavanagh, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad de Buenos Aires. A través de los relatos que lo integran, ella nos va narrando las historias de sus vecinos, uno más pintoresco que el otro: el traductor de un escritor importante, una pareja de bebedores empedernidos, matrimonios con vidas cruzadas, dos hermanas un tanto peculiares y el portero que se sabe todos los chismes. Todo este elenco convive, comparten pasillos y ascensores, y nos muestran sus dramas y miserias, inclusive nuestra narradora, que escribe porque no sabe qué hacer con su vida. Me resultó muy entretenido y sumamente delicioso. Primera vez que leo a la autora y me quedé con ganas de más.
Los personajes que viven en el edificio Kavanagh están conectados por la arquitectura, la belleza de una época, la relación entre vecinos y las vistas a Torre Monumental de Retiro. Una Buenos Aires totalmente habitable a partir de las palabras de Cross y un giro narrativo en la vida de la narradora totalmente inesperado.
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