Laura Tárraga (Alcoy, 1994) se dedica a madrugar para enfrentarse al mundo.
Lo primero que hace al despertar es darle un achuchón a sus gatos y, después, sentarse a escribir.
Entre la pila de novelas que tiene escritas puedes encontrar cuatro publicadas: la Bilogía Infortunium (2017); El Imperio del Sueño (Nocturna Ediciones, 2018), Entre vidas (2019) y la bilogía Actuar o Morir (Freya Ediciones, 2021).
Además de estos, le ha dado por escribir sobre clichés románticos en una serie de relatos gratuitos que solo están disponibles por tiempo limitado, entre ellos están: «El café más caro de Navidad» y «El café más frío de San Valentín».
¿Quieres saber algo más? Además de escritora es editora, turismóloga, copywriter, podcaster… —de titulitis va bien—… es mentora y profesora en su propia plataforma: Literatura juvenil para escritores.
Me da tantísima pena despedirme de los Burgueses. Han sido cuatro historias preciosas.
Laura esta vez nos ha traído una historia sáfica para quienes adoramos los romances de época y también queremos vernos representadas.
La forma en la que Beatrice y Cristina se van conociendo y acercando me ha dejado el corazón tan calentito.
La Beatrice de esta historia es mucho más madura que la que conocimos en Secretos burgueses, y la adoro como el primer día, más, de hecho, ahora que la he conocido bien. Ella empieza a notar la distancia que la separa de su familia y ya no tiene tanto deseo por explorar, sino por encontrar un lugar al que llamar hogar.
Cristina es un personaje que me ha encantado, desde la desesperación que sentía, a la rabia, las ataduras que la mantenían presa y lo mucho que se merecía un cambio. Su hija Ángeles es una niña encantadora.
Lo feliz que me ha hecho reencontrarme con Francisco y Leonor, y con María y Manuel (y conocer a sus hijos, sobre todo a Lucía, un adolescente que ni un pelo de tonta tiene).
Esta familia también es la mía, se ha quedado con un trocito de mí. Gracias de nuevo, Laura, por compartir tus historias.
Si alguien se preguntaba cómo de posible es que tus inquietudes se vean reflejadas en dos buenas señoras a finales del siglo XIX, que no se preocupe, que este libro le responde la pregunta y le regala humanidad y belleza como extra.
La vida de Beatrice puede parecernos ajena, no somos profesoras de idiomas que viajan por Europa y hacen incursiones debajo de faldas de mujeres de todo estrato, pero su conflicto de querer descansar en un hogar, la calma y el crecimiento que eso trae, está hoy en día en más sesiones de psicólogo de lo que nos creemos. Por otro lado, no somos (o al menos yo) unas burguesas que se sienten ahogadas por una suegra que no entiende la palabra "no" y lo que más ansía, siendo alguien que parece tenerlo todo, es la libertad, pero en el mundo en el que vivimos ahora (in this economy) para mí está muy claro que el capitalismo en su etapa actual es muy el equivalente de Prudencia.
Porque en este romance sucede algo revolucionario en el panorama actual: son dos personas que tienen sus problemas y también dos personajes que se enamoran, una sensibilidad que con la pluma de Laura queda elegante y ligera como una caricia y directa y profunda como el lugar donde se sienten las cosquillas en el estómago.
Ver cómo se enamoran, con tanta tensión además (la trama de las cartas y luego la de Prudencia), es que te roben la respiración y dar las gracias por ello, puesto que a cambio se puede disfrutar de una historia valiente, sincera, bella como ella sola y profunda a la vez.
Todo eso sin mencionar lo mona que es Ángeles, hija de Cristina y un personaje divertido a la vez que tierno. Leer sus escenas saca una sonrisa siempre, da igual la razón, así que son el grupo perfecto. Ojalá hubiera libros de esta generación de niños ahora, pero adultos dentro de unos años, estaría muy bien verlos enamorarse como sus padres.
Un gran paso para las mejores amigas según los historiadores, un pequeño avance para la humanidad.
Todavía no asimilo que haya sido el último de la saga y a pesar de ser el único 4 estrellas se han ganado un hueco en mi corazón. Cristina y Beatrice eran definitivamente una pareja que han superado mis expectativas; tanto, que me ha faltado mucho mas romance sobre ellas, sin embargo la reacción de Cristina al darse cuenta lo que sentía por Beatrice me hubiese gustado que fuese mas dramática, a pesar de eso y de nunca haber leído un romance de dos chicas definitivamente me han marcado, no se como despedirme de esta saga y muchísimo menos de esta familia, como siempre, la autora hace que leer sea algo divertido, apasionante y sobre todo que te llegue al corazón. Espero que jamás suelte este género y que nos siga dando mas libros con los que sentirnos en casa.
Deseos Burgueses es un romance LGTB de época que me ha enganchado desde el principio. La lucha entre la libertad de poder viajar y vivir en libertad y el arraigo de ver crecer a tu familia desde la distancia me ha gustado mucho pues a veces la sociedad nos obliga a renunciar cosas para poder tener la libertad de elegir lo que somos y quienes somos. La aparición de un personaje histórico me encantó pero si queréis saber cuál es deberías leer el libro.