Cádiz, 1585. Rodrigo, marqués de Marchena, descubre su sexualidad a través de la amistad que surge entre él y un esclavo morisco al que rescata de un amo cruel en Granada.
El joven marqués no es lo que su padre esperaba; es cojo, débil, afeminado y cobarde. También es inteligente y compasivo, pero esas no son las cualidades de un guerrero. Mientras lucha por ganarse el respeto de su padre, duque de Niebla, y con la amenaza de su primo Jacobo que no oculta su intención de quitarlo de su camino para hacerse con el ducado, su amistad con el esclavo se va afianzando.
El morisco, que desciende del reino nazarí y fue criado para ser noble, sabrá apreciar las cualidades de su nuevo señor. A su lado descubre el mundo de la ciencia y el humanismo y se contagia del ideal de progreso en una sociedad amenazada por las guerras, las crisis y la violencia despiadada de una época en la que no encajan.
Mientras tanto, en Londres, un adolescente de rasgos bellos y delicados comienza una carrera de actor de teatro interpretando a los personajes femeninos. Sus cualidades únicas pronto lo convertirán en un destacado actor, y también en el objeto de amor de un famoso autor de comedias, un tal William Shakespeare.
La novela sigue los pasos de estos personajes desde finales del siglo XVI hasta 1630, año en el que en España se elimina la pena de hoguera para la sodomía.
(Colaboración con la editorial a cambio de una reseña sincera).
El mar que nos arrastra es un libro entretenido y bien documentado, con su dosis de drama pero también de optimismo y romance, personajes realistas y bien construidos y muchos guiños históricos. Nos muestra dos tramas paralelas, una ambientada en España y otra en Inglaterra, con dos romances prohibidos a su manera en cada una. Como puntos fuertes destaco el estilo de escritura (directo, nada denso, pero adecuado a la época histórica que refleja, sin expresiones actuales que te saquen de la lectura), la labor de documentación y la parte más «política». Lo que menos me ha gustado, por otro lado, ha sido el desarrollo en sí del romance: a veces apresurado, algo instalove y superficial, y otras demasiado intenso para lo que habían vivido los personajes hasta ese momento. Lo recomiendo a quien busque leer ficción histórica romántica con peso en el romance y a quien disfrutara de la película El Cautivo. Eso sí, cuidado con los avisos de contenido: esclavitud, violaciones, malos tratos, homofobia, racismo, transfobia, misoginia... No es una lectura cozy ni de confort.
¡Menudo viaje de libro, de verdad! Me ha parecido una historia absolutamente fascinante que me atrapó desde la primera página. Aunque tiene dos tramas, confieso que me enamoré perdidamente de la de Rodrigo, ese joven marqués cojo y sensible que no cumple para nada con las brutales expectativas de su padre, y su esclavo morisco. Ver cómo descubren el amor, el humanismo y su propia sexualidad en una España tan hostil te encoge el corazón. Pero es que la otra mitad en Londres, con ese delicado actor de teatro que acaba robándole el alma al mismísimo Shakespeare interpretando papeles femeninos, es otra joya que aborda la identidad de una forma preciosa. He llorado, he reído y he aprendido un montón, sobre todo porque la mezcla de ficción con hechos reales, como cuando por fin se elimina la pena de hoguera por sodomía en España, hace que todo se sienta dolorosamente real y con muchísima más fuerza. ¡De verdad que estas dos historias de amor se te quedan grabadas a fuego!