Tamara lleva una vida anodina, como la de muchas mujeres de su generación. Comparte piso con dos amigas y trabaja en un centro educativo infantil cuyo salario le permite vivir sin excesivos caprichos. La suya es una existencia relativamente pacífica hasta que, impelida por los hirientes comentarios de su madre, empieza una dieta con ayuno intermitente sin saber que esta decisión acabará despertando algo en su genética: un apetito inmenso que solo busca saciarse a cualquier precio.
Este libro te deja con un vacío existencial y moribundo nada más terminarlo. Así es cómo sabes que ha sido un buen libro.
Yaiza nos habla de la precariedad, pero lo más interesante es el tema del TCA por atracones. Me parece súper interesante porque considero que nos faltan historias así, sobre este tipo concreto de TCA. A veces te sientes como un verdadero monstruo cuando lo estás sufriendo.
Aviso de que la novela es dura, muy gore (de lo más gore que he leído) y que no es nada esperanzadora. Eso lo digo para que vayáis con el cinturón buen puesto, que sepáis qué os vais a encontrar. Por lo demás, ¿te gusta el terror? Pues ya puedes empezar con esta novelette. Recomendadísima y me ha sorprendido para bien la pluma de Yaiza. Tenemos ante nosotres una autora de terror a la que echarle bien el ojo, yo desde luego voy a estar atente a lo próximo que saque.
Una historia desgarradora en la que la incomprensión y la falta de ayuda llevan a la protagonista a descender por una espiral del horror que es más terrible cuanto más racional se vuelve.
Esta novela va directa como una puñalada, genera angustia desde un primer momento, angustia que va en aumento. Es corta y se lee de un plumazo, pero tiene mucho jugo, lo más evidente es el hambre, pero debajo laten la rabia reprimida, la precariedad, la presión estética... Creo que en mayor o menor medida, cualquiera se puede sentir identificada con Tamara. Me encanta el final.
Quizá le vendría bien unos cuantos TW, es bastante gore, aunque se intuye por la temática y la portada.