Bater no fundo não é o fim, é o início do impulso.
Andrea Kim Seong-gon é um falhado. Nos negócios, na família, na vida financeira. Nem sequer consegue ter sucesso quando decide pôr fim à própria vida. E é precisamente aí, no ponto mais fundo do abismo, que se fixa numa ideia aparentemente insignificante: mudar a sua postura corporal. O que Seong-gon não sabe é que este pequeno gesto dará início a uma série de mudanças capazes de transformar completamente a sua vida. Entre altos e baixos, Seong-gon aprende que a verdadeira força está em nunca parar de tentar, mesmo quando tudo parece perdido.
O Impulso é a história de um homem que perdeu a capacidade de se emocionar, e da sua incrível jornada para reencontrar a esperança, demonstrando que bater no fundo pode ser, afinal, o primeiro passo para emergir.
Sohn Won-pyung is a film director, screenwriter, and novelist living in South Korea. She earned a BA in social studies and philosophy at Sogang University and film directing at the Korean Academy of Film Arts. She has won several prizes, including the Film Review Award of the 6th Cine21, and the Science Fantasy Writers’ Award for her movie script I Believe in the Moment. She also wrote and directed a number of short films, including Oooh You Make Me Sick and A Two-way Monologue. She made her literary debut in 2017 with this, her first full-length novel, Almond, which won the Changbi Prize for Young Adult Fiction, followed by which won the Jeju 4.3 Peace Literary Award.
Quizás no ha sido el mejor momento para leer este libro. Me ha resultado deprimente y poco inspirador, no he sido capaz de empatizar con el protagonista en ningún momento y a veces parecía que tenía un tono de auto ayuda con el que no encajo mucho :/ Eso sí, lectura rápida y ligera, que me resultó más interesante hacia la parte final, pero que, como digo, no consiguió transmitirme mucho.
una linda historia de superación personal, me gustó más que el otro libro que leí de la autora. se siente como un libro de autoayuda pero en formato ficción.
“Almendra” es uno de mis libros favoritos, pero “El impulso” de ha convertido en una lectura que pasará un poco sin más. Tiene la misma delicadeza de escritura que su predecesor, pero me ha faltado esa chispa de emoción que sentí con Yunjae.
Andrés Kim Seong-gon es un fracasado para la sociedad coreana, e intenta desvivirse. Todos sabemos a qué me refiero. Pero le sale mal, como todo en la vida, y después de comerse un anuncio al mas puro estilo criptobro para mejorar su vida, decide hacerlo. Corrigiendo su postura corporal.
Caminar tieso como un palo va a desencadenar una serie de cambios a su alrededor (no todos positivos, por supuesto) que la autora aprovechará para criticar el modelo de sociedad coreano, la dictadura del éxito y la presión a la que se somete a la personas.
Y sí, uno de los temas que más se habla es el suicidio, así que ojo a la hora de leerlo. Los que estamos metidos en el mundo de la cultura coreana tenemos demasiado frescos algunos acontecimientos, y aunque es un fenómeno global, Corea es el país con mayor tasa de suicidios del mundo.
En general, es un libro que está bien. La ironía de la autora para criticar la sociedad coreana es maravillosa, pero aunque entiendo que intentó también parodiar los libros de autoayuda creando el libro de anti-autoayuda, no sé hasta que punto lo ha conseguido.
Empiezo por el final. La autora dice en la nota de autora que es su primera novela por encargo Y SE NOTA UNA BARBARIDAD. Se tocan temas importantes, suicidio, trabajo, cambios personales… pero desde una perspectiva muy mal llevada. Almendra me encantó y lo disfruté muchísimo. Este libro me ha parecido sin más. No tiene sentido ninguno. Si la autora buscaba meternos una metáfora de la vida, le ha salido bastante mal.
Una historia de las que da esperanzas, aunque refleja muy bien lo dura que pueda llegar a ser la vida. Lo efímero del éxito y de cómo incluso los cambios más pequeños pueden transformar nuestra existencia.
”El antónimo de éxito es fracaso. Pero lo opuesto de cambiar es no hacer nada.”
Esta es la segunda obra que leo de la autora y me ha gustado y enseñado muchísimo acerca de la vida. Si bien no está al nivel de su obra cumbre “Almendra”, te deja una lección inmensa y profunda, dejando su huella impregnada en tu ser.
“El impulso” es una novela de superación y lucha personal que nos cuenta la historia de Andrés Kim Seong-gon, un hombre de mediana edad que en más de una ocasión ha intentado suicidarse, luego de que su esposa lo dejara, prohibiera a su hija hablar con él, y además fracasar en el trabajo y su vida financiera. Todo esto cambia el día en que intenta cambiar aunque sea una cosa de ella: su postura corporal. De esta forma, acompañando al protagonista, somos espectadores de que con pequeños cambios en nuestras vidas, podemos llegar a cambiarla radicalmente y transformarnos en nuestra mejor versión, a pesar de tener recaídas en el proceso.
Este libro nos muestra la realidad de la salud mental, sobre todo que su proceso no es para nada lineal. Tenemos muchas caídas y recaídas, las que pueden incluir una a las profundidades, hasta llegar a tocar el fondo del abismo. En esta obra, su autora nos toma de la mano, y además de ayudarnos a subir a la superficie, flotar y volver a respirar, nos recuerda que no estamos solos en los momentos difíciles de nuestras vidas, y que ella nos apoya desde donde sea que esté.
Esta ha sido una lectura corta, ligera, pero realmente impactante. Al principio me costó conectar con ella y con sus personajes, probablemente por su estructura narrativa, pero he llegado a empatizar inmensamente con su protagonista Kim Seong-gon y me ha ayudado a sentirme menos solo. Probablemente todos en algún momento nos hemos sentido como Andrés, y eso era lo que quería ilustrar Won-pyung Sohn. No sabemos por lo que ha pasado o está pasando el resto de las personas, por lo que siempre debemos mantenernos empáticos y compasivos con los demás. No todos hemos pasado por lo mismo, y los que sí, no con la misma intensidad y complejidad.
Este libro me ha dejado a la vez con esperanza y vacío, pero supongo que el epílogo y la última página me han dejado más rebosante de plenitud y tranquilidad de que todo estará bien en algún punto de mi vida y de que en el futuro me sonreiré recordando mi pasado.
Una obra que nos proyecta lo que es capaz de hacer un impulso por cambiar el rumbo de nuestra vida, para poder mejorar, además de esta lucha personal e interna que vivimos como seres humanos. Con cambios tan pequeños como cambiar nuestra postura corporal, pueden hacer que nuestra vida tome un vuelco de ciento ochenta grados.
Recordaré esta lectura toda mi vida y volveré a ella cuando no tenga esperanzas en el futuro.
Probablemente es el mejor momento en el que la pude haber leído, y me ha impactado en muchos sentidos.
Si en medio de la novela no cambiaste tu postura corporal, es porque ya tenías la espalda recta, o no entendiste el libro.
¡Qué real es Won-pyung Sohn!
“–Si para ti la vida es como estar al volante, ¿qué tal si aprendes a conducir? Al menos, tu coche avanzará hacia la dirección que tú desees y también podrás regular la velocidad. Podrás parar y acelerar cuando quieras.”
"El mpulso" es una obra lïterarĩa creada por Won-Pyung Sohn, una talentosa escritora provenïente de Corea. A través de esta cautïvadora historïa, somos sumergïdos en un vïaïe emocïonal que explora los rincones más profundos de la psïcología humana. La autora presenta a un personaje complejo y realista, quïen se enfrenta a la depresión, la ansïedad y la falta de confianza en sí mismo. Medïante su relato, Sohn nos muestra cómo est D aspectos pueden ïmpactar la vida de una persona, lïmïtando su capacïdad para tomar ïnciatïvas y retomar proyectos. La resïliencïa y la determinación se vuelven elementos fundamentales para enfrentar los obstáculos que la vïda nos presenta. Estos se convierten en el mejor ïmpulso para salir a flote de ese mar que en algún momento complicado nos puede llegar a ahogar. "Los momentos perfectos se crean en la más ordïnarĩa cotïdĩanïdad"
3.5 ⭐️ Es una obra inspiradora que explora la resiliencia y el valor de las segundas oportunidades. Más allá de la superación personal, el libro destaca cómo la sencillez puede transformar y dar sentido a la vida
Una novela muy cortita con capítulos cortos que hace que se agilice mucho la lectura. La mayor parte de la historia esta contada por nuestro protagonista, Andrés Kim Seong-gon aunque algunos capítulos están narrados por parte de su exmujer. Andrés es un hombre de 50 años, un hombre que ha fracasado en prácticamente todo, tanto en su vida laboral como personal. Su necesidad de emprender cosas nuevas le llevó a dejar toda su estabilidad, cosa que salió bastante mal y que hizo hasta que perdiera a su mujer y su hija. Su situación es tan desesperada que intenta suicidarse en varias ocasiones, y ni eso le sale bien, y lo que intentará será poner metas a corto plazo e ir superándolas. La trama es muy simple, no tiene grandes giros, y el mensaje y el contenido de la historia es muy monótono, muy repetitivo hasta llegar un punto de hacerse pesado. Mas que una novela de ficción me ha resultado un libro de autoayuda, de como salir ante una situación mala. El único personaje que me ha gustado y me ha parecido más creíble ha sido el de la ex - mujer, ya que tiene los pies en la Tierra, es una persona coherente y quiere estabilidad en su vida y obviamente Andrés no se la proporciona. Según estaba escrita la historia tenia en mente un final y para nada ha sido el que pensaba, aun así, no me ha gustado. La anterior novela de la autora “Almendra”, aunque no llego a entusiasmarme no puede compararse con esta. Entiendo que Corea es un país que tiene muchos problemas con el tema del suicidio, y quizá esta novela sea una forma de visibilizar que hay que dar oportunidades a la vida y no rendirse, pero sinceramente, a mi me ha dado una sensación completamente diferente.
Opowieść o pewnym życiu, która była jedną z najbardziej frustrujących, irytujących i najbardziej pustych wydmuszek, z jakimi miałem nieprzyjemność się zapoznać. Po drugiej książce Won-Pyung zacząłem się zastanawiać, kurde, czemu tylko ten "Almond" tak wystrzelił? Teraz już znam odpowiedź. Po prostu jej pozostałe książki są fatalne.
Nie uwierzyłem w ani jedno napisane tutaj słowo, kompletnie nic mnie tu nie zaangażowało, a przemianę bohatera uważam za po prostu niewiarygodną. Chłop, który przez całe życie reprezentował sobą jedynie gigantyczne zgorzknienie nagle stwierdza, że ej, wypadałoby się jednak nie zabijać i coś ze sobą zrobić. Cóż więc czyni? Wpada na genialny pomysł, że może warto zacząć od zmiany postury i uśmiechania się. Yup, to jest poziom intelektualny tej opowieści. Nagle, od tych malutkich zmian, rozpoczyna się gigantyczna i monumentalna przemiana naszego bohatera, który uczy się doceniać małe gesty, małe rzeczy i stwierdza, że jednak się opłaca żyć. No nieeeeee, nieeeee, nieeeeee. Kompletnie idealistyczne, nawet pomimo tego słodko gorzkiego zakończenia, na maksa nierealistyczne i do bólu tanie było to wszystko. Ta przemiana zarysowana jest bez cienia realizmu, jest to po prostu nie do uwierzenia. Spójrzmy prawdzie w oczy, każdy z nas mierzy się codziennie z wszelakimi trudnościami, a gdy sprawy robią się poważniejsze, to powinno iść się na terapię, a nie nagle stwierdzić, że trzeba wziąć się w garść i przysłowiowo iść pobiegać. Widać tutaj tę azjatycką mentalność, negację terapii, co jest dla mnie, uprzywilejowanego Europejczyka dosyć smutne, aczkolwiek biorę poprawkę na ten kulturowy kontekst. Czy podoba mi się takie postawienie sprawy? Nie, cholernie nie. Bo nie wierzę, jakoby odnalezienie siebie w takiej sytuacji było po prostu możliwe. Każda zmiana zaczyna się od nas, ale każda zmiana powinna też nieść za sobą kawał pracy nad sobą, która czasem po prostu nie jest możliwa, bo sami nie potrafimy się uleczyć pod tym kątem.
Jedyne czego nie odmówię tej książce, to to, że rzeczywiście wywołała u mnie emocje, nawet jeśli te negatywne. Nie zmienia to jednak faktu, że jest to coś naprawdę kiepskiego, bardzo płytkiego, przeintelektualizowanego i kompletnie nie angażującego. To moje ostatnie spotkanie z tą autorką, niestety.
"No pido mucho. Solo que la vida fluya, aunque sea de vez en cuando, hacia la dirección en la que intento llevarla. Tener pleno control del volante de mi vida en vez de que la vida me arrastre. [...] Lo opuesto de cambiar es no hacer nada."
Pensé que lo dejaría en un 4'5 pero como siempre Won- Pyung sohn en las últimas páginas te deja el corazón en un puño, las lagrimas apunto de salir y sensaciones sin nombre ni apellidos dentro de ti.
2.5⭐️ Es como un libro de autoayuda de forma novelada. Una historia de cómo con pequeños gestos, podemos cambiar nuestra vida, y al mismo tiempo, lo difícil que nos resulta cambiar y lo fácil que es volver a caer en como éramos antes. No sé si me explico bien, pero después de leer el libro, ves que el personaje acaba como empezó. Así que piensas: Y entonces el libro, para qué?
"El impulso", escrito por Won-Pyung Sohn, es una novela que profundiza en la lucha personal de un hombre por redescubrirse y superar el abismo en el que ha caído. La historia sigue a Kim Seong-gon, un personaje que ha fracasado en todos los aspectos de su vida: negocios, familia y economía. Incluso su intento de suicidio resulta infructuoso, lo que marca el inicio de su viaje hacia la transformación. Este cambio comienza con un gesto aparentemente insignificante: corregir su postura corporal. A partir de este pequeño acto, Seong-gon experimenta una serie de cambios que renovarán su vida por completo.
La trama de "El impulso" se desarrolla con lentitud, lo que puede hacer que algunos lectores la encuentren predecible. Sin embargo, esta lentitud permite un análisis profundo de los personajes y una exploración detallada de los temas centrales del libro. Won-Pyung Sohn ha creado un personaje principal maravillosamente construido, cuya lucha interna y evolución son el corazón de la historia. A través de pequeños gestos y decisiones, la vida de Seong-gon cambia de manera significativa, mostrando cómo incluso los cambios más pequeños pueden tener un gran impacto.
El estilo de escritura de Won-Pyung Sohn es claro y accesible, lo que facilita la lectura y mantiene el interés del lector. A pesar de la repetición de algunas escenas narradas de diferentes maneras, la prosa de Sohn es ágil y fluida. La ambientación, profundamente arraigada en la cultura asiática, añade una capa adicional de autenticidad a la narrativa, ofreciendo una visión detallada de la vida en Corea del Sur. Este aspecto cultural, que podría parecer obvio para un autor coreano, se destaca por su riqueza y precisión, diferenciando "El impulso" de otras obras del mismo género.
Uno de los aspectos más destacados del libro es su tratamiento de temas profundos como el suicidio, el fracaso, la vejez, la amistad y la agorafobia. Sin embargo, hay momentos, como en la página 132, donde se siente que la autora podría haber explorado más el tema de la salud mental. A pesar de esto, Won-Pyung Sohn tiene claras intenciones sobre lo que quiere lograr con esta historia, y lo consigue a través de su insistencia en el desarrollo del personaje de Seong-gon.
Algo que nunca me ha gustado de la vida en Corea del Sur es cómo las personas excluyen a otros por sus fracasos, por la salud mental y por otras situaciones que son ajenas a la vida de las personas porque no son decisiones, son más bien circunstancias. De esta manera, vemos cómo esposos se separan y se odian, hijos que no soportan ver a sus padres, y todo por el simple hecho de que hayan fracasado en cualquier ámbito, o porque su salud mental se haya deteriorado y ya no sepan cómo expresarse. Es todo lo contrario a lo que en esta parte del mundo se nos ha enseñado. Este libro refleja esa realidad en su narrativa, exponiendo una sociedad que, aunque rica en cultura, puede ser implacable con aquellos que no se ajustan a sus estrictas expectativas.
"El impulso" es, en muchos sentidos, una extensión de "Almendra", la primera novela de Won-Pyung Sohn. Mientras que "Almendra" era la historia de un niño incapaz de sentir, que aprende con esfuerzo a comunicarse con quienes le rodean, "El impulso" narra el proceso de transformación de un hombre que ha perdido la capacidad de emocionarse, pero que lucha por recuperarla. A pesar de su previsibilidad, la habilidad de la autora para tejer una narrativa envolvente hace que esta sea una lectura amena y enriquecedora. Won-Pyung Sohn nos recuerda que, a veces, los cambios más pequeños pueden tener el mayor impacto en nuestras vidas y que tocar fondo es solo el primer paso para salir a la superficie.
En resumen, "El impulso" es una obra que, a pesar de sus pequeños fallos, ofrece una lectura conmovedora y reflexiva. Es una novela que resonará con cualquier lector que haya enfrentado la adversidad y buscado una forma de redescubrirse. Won-Pyung Sohn demuestra, una vez más, su habilidad para crear personajes complejos y realistas, y para explorar temas universales con sensibilidad y profundidad.
Con los libros de autoayuda disfrazados de ficción literaria pasa que o te sale muy bien, o te sale un bodrio. Y por supuesto, tras lo mucho que me encantó Almendra de la misma autora, sabía que sería muy difícil que me llevara por un camino que no me gustara. No es una historia con un final feliz, porque el éxito y el fracaso son efímeros y al final donde acabamos todos en el hoyo. Es básicamente lo que te quiere contar El impulso, de la mano de su `protagonista, un hombre de mediana edad, divorciado, desempleado y con muchos fracasos a su espalda, que ve truncado su deseo de suicidarse. Pero a partir de ahí, empezando con algo tan pequeño y en apariencia inútil como es poner la espalda recta, descubre que con un cambio de actitud puede abrazar mejor el fracaso y sentir esperanza de que el cambio llegue algún día. Y aunque sea temporal, como todo lo es, y el día que se acaba vuelve al punto de inicio totalmente derrumbado, puede abrirse un camino algo mejor. Es una historia de posibilidades, no lineal, con su moralina, pero no aburre o adoctrina de ninguna forma. Es una historia de ficción literaria con su trasfondo de autoayuda, que es como deberían ser todos los libros de este tipo.
Un libro bastante pesado de leer porque se siente como un manual de autoayuda y con una narrativa muy moralista y hay momentos que incluso llega a tener un tono de superioridad. Lamentablemente no logré conectar en lo más mínimo con el protagonista ni con lo que le pasaba porque todo se sentía artificial.
2,5. Seong-gon no puede más, desea que todo acabe, que su existencia llegue a su fin. Se siente fracasado, los negocios nunca le funcionan, ha perdido a su familia, y cree que la vida ya no tiene nada que aportarle. Pero, aunque varias veces ha tratado de cumplir su propósito de dejar este mundo, algo lo ha salvado en el último momento. Un suceso fortuito le hará replantearse su vida y llegar a la conclusión de que para cambiar, para mejorar su vida, debe empezar por fijarse pequeños propósitos, así que decide modificar su postura corporal.
A veces ocurre que desde las primeras páginas sabes que te va a costar entrar en una historia, un par de párrafos son suficientes para dar forma a esa sensación que ya no se separa de ti durante toda la obra. Esto experimenté con “El impulso” de Won-pyung Sohn, y me apena admitirlo pues “Almendra” fue un libro que me gustó tanto, que convirtió a la autora en una de mis indispensables de la literatura asiática. Sin embargo, esta segunda novela que nos ha llegado, aunque tiene cosas interesantes, no ha sido lo que me esperaba.
El principal problema es, sin lugar a dudas, su protagonista. Me cuesta mucho enganchar con un hombre que se victimiza constantemente, pero no deja de fallar, pues todo lo malo que le pasa durante la obra es, única y exclusivamente, culpa suya, producto de sus actos. Incluso cuando reflexiona, es capaz de reconocer que no trata bien a la gente, que miente y que cuando es atrapado en el error, no lo reconoce, pero vuelve a hacer lo mismo siempre. Es un ser que solo se siente realizado cuando goza de un buen momento laboral, y cuando le va bien, todo en su vida es maravilloso, su mujer, su hija, sus amigos. Cuando le va mal, se desquita con sus allegados. Quizás hubiese sido interesante que el protagonista aprendiera de esto y cambiara esa dinámica, pero Seong-gon repite los mismos patrones hasta el infinito.
Siento una oportunidad perdida, ya que sentía una reflexión mayor con esta idea inculcada en las mentes de los hombres por la que entienden que su única valía en la vida es ser exitoso a nivel profesional, puesto que sí no alcanzas este éxito, dejas de ser válido. Dan igual los cuidados familiares, los vínculos afectivos, si tienes mujer, hijas, hijos, madre o padre, lo importante es que ganes mucho dinero con tu trabajo. Cuando esto se derrumba, nada te sostiene porque te han enseñado que nada es tan significativo como el trabajo, y un hombre solo debe sentirse realizado con el triunfo en este. Para mí, la autora toca por encima el tema sin terminar de mostrarlo del todo, siendo este la base del problema de Seong-gon.
Como no todo puede ser malo, y de ahí que le haya dejado el aprobado raspado, voy a hablar de las cosas que sí me gustaron. Algo que valoro mucho de la literatura asiática y que ya encontré en Almendra, es ver personas que no solo no se adaptan a las normas sociales, sino que ni siquiera las comprenden, llevándolas a fingir comportamientos para encajar. Seong-gon, observa a la gente, como se comportan y relacionan entre sí, pero no cree que lo hagan de manera natural. Llegado a cierto punto, el protagonista descubre que no sabe sonreír, y que cuando trata de hacerlo, a las personas que lo ven les incomoda, por lo que ensaya sonrisas para encajar. Este detalle curioso termina revelando una sociedad donde no salirse del molde es lo principal, pues no seguir la norma, te excluye, te aparta. Si no entiendes algo, sigue la corriente, finge que sí, pero nunca te salgas del camino trazado.
“El impulso” reflexiona sobre salud mental y, especialmente, sobre el suicidio. Creo que el mensaje llegaría mejor acompañado de otro tipo de personaje, con el que empatizar mejor, pero no por ello deja de ser acertado y necesario. El protagonista se fija en cierto hombre que parece contento y relajado en su día a día y duda de que esto sea verdad, rápidamente se siente indignado y supone que si parece feliz es porque está fingiendo. Otra escena muy reveladora y que deja patente el estado de ánimo del protagonista. Duda que la gente puede sentirse feliz o tranquila con su vida, pues él no experimenta esa clase de emociones.
En definitiva, después de una obra monumental como fue “Almendra”, “El impulso” ha sido una gran decepción. No es que sea una novela catastrófica, pero se me ha quedado muy justa. Su protagonista no le hace justicia a la problemática que trata. No tardaré mucho en leer la tercera obra de la autora publicada en español, y lo haré con la esperanza de quitarme esta sensación agridulce de encima.
Gostei muito de Amêndoas e quando vi este novo livro, li a sinopse, e decidi começar. Andreas é um falhado, até na tentativa de suicídio. E sem o planear, enquanto tinha apenas que viver iniciou a mudança.
Uma história tão simples como eficaz, na expectativa de se saber o que se vai passar com Andreas. Não é desprovido de emoção e nada sai fora do possível, num desenvolvimento que avança a bom ritmo para um livro que parece ser de auto-ajuda sem o ser, numa redescoberta com tanto significado. O choque de mudar de perspectiva num mundo apressado e materialista, nesta narrativa dividida em três partes. Não é uma personagem que se acarinhe mas também não é desprezível. Alguém que se perdeu e que se vai achar de novo. Como tantos. Leve e bonito é um bom livro para o verão. Nada amargo como a sinopse poderia sugerir.
Antes que nada: qué portada tan simple como absolutamente hermosa. No puedo dejar de mirarla en mi biblioteca.
Es el segundo libro que leo de la autora. El primero, "Almendra", me encantó. Este... digamos que me gustó bastante al principio y en una parte de la mitad. El resto estuvo okay.
Una reseña que leí hace unos días lo tildaba de "autoayuda ficcionada", y desde entonces no pude leerlo de otra forma. Si bien ahí decayó un poco mi interés por esta historia, al mismo tiempo empezaba esa parte de la mitad que me encantó. Así que no es que el tema del "desarrollo personal" me impactó en un sentido negativo, porque fue entonces cuando más disfruté el libro.
Simplemente me es imposible no compararlo con "Almendra", y en esa comparación "El impulso" pierde por goleada.
Creía que iba a tratar bien cierto tema sensible y para mi sorpresa no sólo lo trata mal, si no que, lo trata desde un prisma completamente vacío. Capitalismo y meritocracia por encima de todo, el éxito empresarial como lo más importante, incluso más que la salud mental o el amor. Supongo que hay una barrera cultural en esto, pero después de "Almendra" me esperaba otra cosa más pulida.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Odio con toda el alma todo lo aspiracional, a pesar de eso este libro me gustó. Aunque enojada me pregunté si mi capacidad crítica se había ido por la borda, ¿Por qué no me estoy quejando de esto? Las cosas no son así de simples, no es cuestión de actitud, hay sistemas muy complejos, lo micro no siempre tiene impactos reales a nivel macro, las oportunidades no siempre llegan... etc. Puedo seguir, pero aún así sentía un abracito que necesitaba y que me decía "poco a poco" ridículo, cursi y molesto. Me siento molesta conmigo por dejarme abrazar por palabras bien escritas pero con ideas simplonas y dicotómicas pero que necesitaba.
Con lo que me quedo es con el poder quizás precoz de fuerza comunitaria por identificación, esa fuerza siempre me ha dado mucha curiosidad, cómo la comunidad impulsa momentáneamente a cambios impensables. También me quedo con la vulnerabilidad que se puede encontrar en cualquier ser humano, eventualmente somos solo eso, seres humanos con historias queriendo sentirnos menos solos, acompañados.