Pros y contras. Su explicación de la ACT me encantó y me hizo querer estudiarla. Pero sus opiniones del enfoque cognitivo, la psiquiatría, la medicación, los trastornos psiquiátricos, las neurociencias, el enfoque biológico y la conspiranoia de "es que las farmacéuticas nos quieren enfermos" le quitaron mucho peso e hicieron pesadísima la lectura. Se leía de pronto hasta sarcasmo. Yo también tengo mis ondas personales con una corriente (psicoanálisis) y me pareció curioso cómo era más capaz de defender la psicología psicodinámica (la transferencia que dice ser parte fundamental del análisis funcional) que de darle cualquier elogio a las neurociencias. Aunque comparto muchos puntos respecto al mal uso de la psiquiatría, de los fármacos, del modelo médico hegemónico etc, creo que la conspiranoia era innecesaria.