Partiendo de la idea de que un buen cuento siempre será triste porque la vida es triste y un buen cuento concentra toda la vida, Bárbara Jacobs y Augusto Monterroso hacen esta recopilación de los mejores ejemplos de este género. A partir de la idea de que un buen cuento siempre será un cuento triste porque la vida es triste y un buen cuento concentra toda la vida, Bárbara Jacobs y Augusto Monterroso han recopilado los mejores ejemplos de este género, guiados por el criterio de la tristeza y su calidad literaria, escritos en seis idiomas distintos a lo largo de este último siglo. El volumen incluye una amplia panorámica de la literatura universal con, nada menos que cuentos de Joyce, Faulkner, Dorothy Parker, Carson McCullers, Saul Bellow, Juan Rulfo, Herman Melville o Thomas Mann, entre otros.
Augusto Monterroso Bonilla (1921-2003) es la máxima figura hispánica del género más breve de la literatura, el microrrelato, y una de las personalidades más entrañables, no sólo por su modestia y sencillez, sino también por su excepcional inteligencia y su exquisita ironía. Autodidacta por excelencia, abandonó sus estudios tempranamente, para dedicarse por completo a la lectura de los clásicos, que amó con pasión, como a Cervantes, cuyo influjo es evidente en su obra. Guatemalteco de adopción y centroamericano por vocación, dedicó una buena parte de su vida a luchar contra la dictadura de su país, antes de darse a conocer internacionalmente con el cuento «El dinosaurio», que, se dice, es el más breve de la literatura en español. Maestro de fábulas, aforismos y palindromías, su papel docente fue de capital importancia en la formación de los más conocidos escritores hispanoamericanos, y de otras latitudes.
Esta es una buena antología que incluye cuentos originales así como traducidos de varias lenguas, autores latinoamericanos, ibéricos y europeos. Es una antología útil para cualquier estudiante de español o a quien le interese traducir al español pues le presenta diferentes estilos y opciones. (La antología tiene una lista de los traductores).
Por su singularidad, me gustó “El Canario” de la neozelandesa Katherine Mansfield (1888-1923), autora que no conocía. Me pareció interesante que de lado a lado se colocaran dos cuentos místicos, uno de Juan Rulfo (“Luvina”) y otro de René Marqués autor que no conozco como místico (“La hora del dragón”). Me gustó poder comparar los estilos de ambos autores.
Una buena antología para conocer autores, aunque me hubiera gustado que tuviera menos gringos. Flaubert, Chejov, Bunn, Parker, Faulkner, Bontemps, McCullers, Rulfo, Marques y Paley mis destacados.
La tristeza, esa que se estrella en tu cara cuando adviertes que te habita, esa que no deja que te laves las manos para prohibirte la sensación del agua fresca que avive tus sentidos. Esa tristeza que te obliga a tragar para amargarte el gusto. Esa tristeza pues, que todos hemos sentido en algún momento de nuestras vidas y que a veces, ha marcado para siempre algunos recuerdos, que al regresar a ocupar un lugar de la memoria, nos sacan inexplicables lágrimas de nostalgia. De eso trata la “Antología del cuento triste” en la que se confabularon correctamente Augusto Monterroso y Bárbara Jacobs para presentarnos una selección de cuentos escritos por Herman Melville, Gusave Flaubert, Anton Chejov, Thomas Mann, James Joyce, Katherine Mansfield, Dorothy Parker, William Faulkner, Juan Carlos Onetti, Saul Bellow, Carson McCullers, Juan Rulfo, Augusto Monterroso, entre otros, sabios conocedores de ese sentimiento. Desde la soledad, el abandono, la pobreza, el suicidio, la enfermedad, son muchas las ventanas a través de las cuales podemos advertir los sesgos que produce la infame tristeza en los diferentes cuentos narrados, pero para mí, el maestro de todos, sin lugar a dudas es Juan Rulfo que con su cuento ‘Luvina’ nos da una muestra de la maestría absoluta de la narrativa perfecta sobre la tristeza. Yo creo que todos deberíamos leer este libro, se disfruta mucho.
Mi libro favorito de toda la vida. Le tengo demasiado aprecio a este libro pues fue mi compañero en la tortuosa adolescencia. Cuentos hermosos llenos de tristeza que te hacen sentir menos solo.
No me encantaron todos los cuentos, pero algunos me fascinaron. El de Flaubert es una oda a la desgracia y la tristeza. Y otros daban una desesperanza que luego dejaba el libro por varios días.
Me gustan los cuentos, me gustan mucho los cuentos, así que leer este libro fue una buena elección