Camilo no tiene amigos en el colegio. Cuando aparecen ladillas en su cuerpo, lo más incómodo no es el picor sino tener que explicar cómo, y con quién, se las pegó. Mientras su madre trabaja de noche, se encierra a lavar la ropa, a aplicarse ungüentos y a cuidar a la Tita, su abuela con Alzheimer que lo llama Juan, como el padre que nunca conoció. Afuera, en el pasaje, la Karina lleva años pegando carteles con la cara de su hermana que un día desapareció. "Vivíamos en un lugar donde la vida nos recordaba, cada cierto tiempo, que las calles y los pasajes se sostenían con la ausencia." La primera novela de Benjamín Escobedo sigue a un joven de Conchalí que todavía no encuentra su lugar en el mundo. Entre las miradas de los vecinos, lo que aparece en el espejo y las revelaciones espontáneas de la Tita, Camilo tantea su sexualidad igual que todo lo demás, a oscuras y en silencio
ya lo leí, aunque el goodreads dice que aún no se publica. buen tratamiento de una historia de poblaciones, cruza varias miserias, silencios y pobrezas. es muy Nicomedes Guzmán, si se puede decir algo así. espero los criticones barbáricos y gumucianos no lo lean con como una novela de "romantización de la pobreza", porque, pucha que tiene cariño por su historia, pasajes y personajes este libro.
*este es el texto que originó la anécdota del "poto" de aquel taller literario, me disculpe el autor.
Hace tiempo no sentía tanto leyendo un libro. La forma en que los personajes se desarrollan me emocionó muchísimo porque son increíbles, muy complejos y llenos de historia. Es difícil no verse a uno mismo en este texto, en cualquier escala, con la manera que tiene el autor de conectarte con el. Desde lo cotidiano, las relaciones que tenemos, la familia, el amor, la amistad y sobre todo la ausencia. Tiene una dulzura y un tacto muy especial, la verdad es que es una maravilla de novela.
El protagonista siempre está señalando lo que siente, lo que imagina, lo que quería y finalmente pocas veces se cumple. En ese gesto de apertura también aparece una saturación. Una saturación que le juega en contra a la historia cuando tiende a interrumpirla para darle espacio a su sentimiento que a veces sobreexplica. ¿Pensará que nadie lo comprende y por eso debe aclararnos lo que acaba de suceder? ¿O será que la pobreza material de Camilo lo impulsa a contrarrestarla mediante la exhibición de su interioridad? Es como si dijera no tengo plata pero adentro contengo un tesoro. Y lo que está afuera es igual de valioso. El afuera es cuidar a su abuela, es conectar con su amiga, es explorar su sexualidad, es decir qué significa Conchalí y vivir en la caca seca. Por lo tanto, hay un afuera, con una trama específica, con personajes particulares, incluso, con gustos musicales. Cuestión que la literatura contemporánea chilena (al menos la que he estado leyendo últimamente) suele olvidar. Pero no sé, a medida que me acercaba al final, me desconecté de la historia y me dejó de picar, es decir, dejé de sentir.
qué hermoso debut!!!! Creo que este libro puede tener múltiples lecturas, si bien seguimos la historia de Camilo, cada uno de los personajes (la Tita, la Karina, el Lalo) muestran una historia y sentimientos complejos, atravesados por el abandono, el olvido y el odio, pero que en el cariño entre ellos encuentran ternura, memoria y algo muy cercano a la esperanza. En esta lectura no pude evitar centrarme en la relación de Camilo y su abuela la Tita, que de a poco se está olvidando de todo, pero que aún así es la persona que más conoce a su nieto, y su nieto es también quien le da la oportunidad de recordar, que es probablemente una de las formas más lindas de amar. Que bacan también leer una novela chilena donde se escribe en chileno!!! y donde puedes reconocerte en las canciones, en las noticias, en las situaciones que describe. Lo mejor que he leído en el último tiempo.
Ayer vi “A ratos me reconoces” en una librería, me llamó la atención y me reí con la primera parte de la reseña de la contratapa. Leí las primeras páginas y lo compré. Me pareció un libro muy lindo. Ser reconocido, solo a ratos o en algunos momentos, es bien decidor de lo que pasa luego. Para mí fue una historia de amores en un contexto de dificultades, penas y algunas miserias: del chico que le gusta, la amiga-compinche y, mi favorito y más conmovedor, la abuela cuidadora que la vejez convierte en cuidada. Y en varias partes me causó unas buenas risas -además de la inicial de la reseña- que siempre son bienvenidas. Muy recomendable.
Qué lindo. Lo resumo en sostener el recuerdo pese a la ausencia.
En varias partes se sintió como recordar momentos de mi infancia / adolescencia que nunca pasaron. Estuvo el sentimiento, la semilla que portaba las cosas que nunca llegaron a ocurrir, pero que, sin embargo, reconozco tan mías como lo hizo Camilo, en la historia.
Este libro movió cada fibra de mi ser. Es una historia de esas que te remecen por dentro, que te hacen sentir, reflexionar y acompañar a los personajes en cada emoción. Me hizo reír y emocionarme. Es un libro hermoso, escrito con una sensibilidad que permanece contigo incluso después de terminar la última página, es una de esas lecturas que dejan huella y que recomendaría una y otra vez.
Sin duda, una lectura tan nostálgica como acogedora. transmite un cercanía real con cada uno de los personajes, sobre todo con la Tita. 5 estrellas es poco para la multitud de sentimientos y emociones que genera.
qué acierto más lindo cuando le dan un espacio emocional a cada personaje que van a desarrollar. le aporta tintes de realidad que, en este caso, me hicieron reír y llorar y sorprenderme...