«—Yo te voy a decir un dato sobrelos elefantes, mi niño —suelta, unavez que han pasado el letrero que anunciala entrada al rancho El Edén—.Tienenexcelente memoria, jamásolvidarían una promesa.»
El día que el pequeño Héctor aprende a nadar con suabuelo marca un punto de no retorno. En medio de una reunión familiar en una cabaña del bosque, Flavio y Mariana se ven obligados a encarar las grietas de un matrimonio que se desmorona. Los proyectos a futuro, protegidos por un contrato matrimonial, chocan de frente contra la erosión de la rutina y los silencios compartidos. La aparición de Marisol, una joven estudiante de arquitectura, sacude el frágilequilibrio de Flavio, que deberá elegir entre un salto de fe o la ruptura definitiva con las expectativas ajenas.
Hiram Ruvalcaba disecciona la educación sentimental contemporánea en una obra que se mueve con la precisión del género negro. A través de una voz plural que convoca al lector a tomar partido, Los elefantes mueren de sed se revela como una historia de amor cruda, honesta y profundamente renovadora.
Es licenciado en letras hispánicas por la Universidad de Guadalajara e ingeniero ambiental por el Instituto Tecnológico de Ciudad Guzmán, además de maestro en estudios de Asia y África por El Colegio de México. Ha sido becario del Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico en Jalisco en la categoría Jóvenes Creadores. En 2016 fue ganador del Premio Nacional de Narrativa Mariano Azuela. Ha publicado los libros de cuentos El espectador (2013) y Me negarás tres veces (2017), así como, en colaboración con Sandra Ruiz, la antología Kwaidan. Extrañas narraciones del Japón antiguo
llego a este libro por error, creí que conocía al autor y no, pero me gustó descubrirlo
Me gusta la trama y cómo se escribe, las tres primeras partes me encantan y la última no tanto, quizá fue mi error no escuchar que los protagonistas eran tan abusados, entonces, me sorprendieron sus argumentos, quizá el error fue del autor, no lo sé, pero la historia es buena, te atrapa y las emociones que toca son sensibles y es ligero y profundo a la vez y lo que más me gusta es que lo descubro a él, creo que me late seguir leyéndolo y me sorprendo (bueno, no tanto) de cuánta literatura buena hay en México y yo ni en cuenta, con todo lo que leo
Como admiradora de la pluma de Hiram Ruvalcaba, sabía que leería este libro simplemente por ser de él, aunque no supiera de qué trataba. Y debo admitir que me sorprendió, porque aborda un tema distinto a los que suele explorar, pero también muy cercano y común. Con su característica fuerza narrativa, Hiram nos cuenta la historia de Flavio y Mariana, un matrimonio que se está derrumbando, mientras Marisol, la amante de Flavio, lo presiona para que deje a su esposa. Más que una historia de infidelidad, la novela invita a reflexionar sobre las decisiones que tomamos cuando una relación ha terminado, pero seguimos en ella por costumbre, miedo o expectativa. Es una historia que resulta fácil sentir como propia y que nos lleva a tomar partido, cuestionarnos y reflexionar, todo acompañado del humor negro que caracteriza al autor.
Es la historia de un matrimonio que se está desmoronando.
Una novela con otro giro narrativo muy distinto a lo que he leido de Hiram.
Normalmente no es un tema que yo leería, sin embargo, como lectora de Ruvalcaba, voy a leer su obra indudablemente por la calidad con la que escribe.
En esta novela, me costó trabajo empatizar con los personajes y sus decisiones, los conflictos o rupturas sentimentales, terminan en un desgaste emocional y exhaustivo que está bien retratado en el libro.
En la narrativa los guiños a la formación ambientalista del autor estan muy marcados con la travesía de los elefantes de la mano de Héctor.
Una narración sobre las relaciones a través de la inigualable pluma de Hiram, una manera única de abordar los compromisos de pareja y cómo se enfrenta su rompimiento.
En la actualidad Hiram Ruvalcaba es uno de los mejores narradores mexicanos. En esta, su segunda novela, vemos ya evidente uno de los rasgos que lo caracteriza: un dominio magistral de la trama digno de novela negra y una prosa envolvente que atrapa a cualquier lector. Para quienes hemos seguido de cerca su obra vemos a un escritor consolidado, un estilo donde sus personajes se confrontan y enfrentan a situaciones límite. Los elefantes mueren de sed muestra otra faceta desconocida para los lectores; pone en tela de juicio las certezas que del amor puede tener cada lector, a juzgar a través de la experiencia personal el amor en sus múltiples dimensiones. Una obra que vale absolutamente la pena ser leída.
Me gustó mucho la metáfora del título. En el Penúltimo capítulo explica mejor el porqué de la Metáfora, pero lea compartiré mi propia interpretación :
A veces sucede que los elefantes , de excelente memoria, recorren caminos que los llevan a fuentes de agua , y ocurre que al llegar no hay agua, y mueren de sed pues el Camino fue muy largo y ya están cansados como para buscar otra fuente. Así pasa también en el matrimonio, que quizá vuelvas a hacer o decir cosas que te funcionaban para mantener el amor, pero en algún momento esos caminos ya no llevan al amor, sino a un lugar vacío de amor. La moraleja, desde mi punto de vista, es que hay que renovarse siempre en el matrimonio de lo contrario, muere.
Claro que seguiría leyendo a Hiram: su forma de escribir y contar es adictiva. El libro parece un chisme cotidiano de mi pueblo, pero muy bien narrado. La historia, en cambio, me resultó demasiado cercana: un retrato incómodo de la decadencia de las relaciones, del poco compromiso y de la facilidad con la que nos justificamos para no asumir responsabilidad afectiva y madures emocional. Flavio me pareció insoportable, pero precisamente por eso funciona. Me gustó, aunque no me dejó mucho más allá del asco por aquello en lo que se están convirtiendo las relaciones humanas hoy en día.
Me gusto mucho el estilo narrativo del autor, su uso de palabras (pero los diálogos eran muy elevados y poco factibles) y su construcción del ambiente. Sin embargo, los protagonistas, en particular Mariana y Marisol, me parecen poco creíbles (en sus decisiones y en sus conversaciones) y parecieran un estereotipo más que un personaje completo. También, Flavio y su poco (o nulo) arrepentimiento, me parece un defecto grave de la novela, más aún con su decisión final de “salir corriendo”.
Hiram Ruvalcaba me parece que es de las grandes promesas de las letras en español. Es como un escultor de las letras con una sagacidad narrativa fresca e imponente. Es de esos autores que que me confirman el por qué amo la literatura.
Disfrute la narración que guía la historia, sin embargo, el final no me gustó para nada, deja muchos hilos sueltos que a mi gusto deberían haber sido resueltos.