Esta es la historia de un antes y un después. Pues como bien dice el autor en múltiples publicaciones y comentarios, no es una continuación de su anterior entrega, "Blanco de Nieve" si no una ampliación a modo de precuela y secuela.
Nos adentramos en una historia a dos tiempos con un número de personajes conocidos y por conocer, a cuál más completo en cuanto a su caracterización, motivación y transfondo personal. Entre lo moderno y lo antiguo, viejos odios, venganzas, ilusiones y sueños trascienden el tiempo en un thriller que roza la novela de época/ficción histórica. Una historia donde las pasiones sacuden a todos los personajes, como las continuas tormentas que azotan el ambiente de la novela, reflejo de los rayos y truenos que, en cuanto a vivencias, puedan impactar en la vida.
Para mí, el escritor va urdiendo un tapiz cuyos hilos se van conformando a golpe de tejer con una maestría que no tiene nada que envidiar a antecesores suyos, conformando varias secciones del mismo de forma separada pero que, tal como avanzamos en la historia, cual secciones de dicho tapiz, estas se van uniendo para formar un todo que va más allá de una pieza única, si no una prolongación de una confección anterior.
Puede que esta reseña sea un poco demasiado poética, pero es que algo de la prosa del escritor se acaba pegando al lector. Una prosa llena de metáforas, ideas, pensamientos y reflexiones que a base de elegancia y un ejercicio de buen hacer, incluso logra describir texturas en un alarde de mejoría exponencial.
No es desconocido que hay un referente en la literatura de este género, un autor ya difunto, que este escritor actual, sabe tomar el relevo con criterio propio. Y es que el amor por las letras, por los lugares, por las historias, por los personajes e incluso, para una profesión, se siente pagina tras página en un ejercicio tanto vocacional como personal y esperemos que, algún día, totalmente profesional.