La ambientación de la historia es de las cosas que más me han gustado, está muy lograda y, dentro de la fantasía, es bastante realista. Nos sumergimos en un planeta Tierra en el que fácilmente podríamos acabar, no hay combustible ni vegetación, el sol abrasa todo a su paso, la contaminación es total, hay continuas guerras por los recursos... me imagino al ser humano así dentro de unos años. Pero dentro de este caos una leyenda vibra viva entre algunas personas: Nándidor.
La novela está narrada en tercera persona, enfocada en Xégoda, nuestra protagonista. Una joven decidida a no formar parte del mundo en el que vive como una simple sombra más. Honesta, valiente y decidida, pero además con talentosos dones, pues pertenece a la raza de los Kescla, una raza casi extinta de humanos cuyos sentidos están más desarrollados. Xégoda vive junto a sus padres, inmersa en la rutina de la supervivencia hasta que un día todo cambia por completo, le encomiendan una importante misión: llevar a un joven mago a Nándidor, la tierra verde de ensueño, donde el agua está limpia y los seres vivos conviven en armonía.
He podido conectar con Xégoda y me ha gustado mucho su papel en la historia, su caracterización y sus ideales, su forma de razonar... además de sus temores e inseguridades, su rabia e impotencia ante la injusticia del mundo en el que viven... la he encontrado completa y sincera. Además es interesante cómo sus habilidades evolucionan a lo largo de la historia.
Sin embargo, durante la travesía de Xégoda junto a Frank, he echado en falta algo más de peligro. Los que ya me conocen sabéis que me encanta el drama, y que los personajes sufran, también quiero que sean felices, pero disfruto más con un final complicado y triste que con un final feliz. Aquí no estoy hablando del final, pero sí que es cierto que he sentido que el viaje de Xégoda y Frank resultaba fácil. Siempre encontraban una forma de solucionar sus problemas enseguida o alguien que les ayudase a salir del paso, y, aunque también han pasado momentos complicados, he sentido que en ningún momento corrían un peligro real, con un par de excepciones que disfruté muchísimo.
La relación romántica entre Xégoda y Frank me ha gustado, conforman una pareja encantadora y fuerte, aunque sí que me hubiera gustado que se hicieran más de rogar y se hubieran dado cuenta más tarde, los juegos de miradas son muy divertidos en las relaciones románticas y me hubiera gustado que esta etapa durase más, pero se nota que están hechos el uno para el otro y se complementan entre sí.
En conclusión. Nándidor, viaje a un continente de ensueño, es una novela fantástica, ambientada en un mundo derrotado y lleno de peligros, con una protagonista llena de fuerza y una historia que engancha desde la primera página. Totalmente recomendado por mi parte.