Hay un proverbio chino que dice:" Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos”. Y está muy relacionado con los protagonistas de esta historia, pues lo que parecen deseos de libertad y de no perderse en los personajes, se convierten en una voluntad de ser libre y de encontrarse fuera del escenario. Os explico un poquito más: Nos vamos al Shanghái de 1930. Su Mei es una joven de buena familia, hace trabajos como dibujante para la Gaceta ilustrada de Shanghái y debe comportarse como se espera de una jovencita casadera respetable. Básicamente la obediencia y el silencio deben ser sus mantras. Lin Yuesheng es un joven actor dan de la ópera de Pekín. Sus actuaciones han dejado al público impresionado pero él hace tiempo que no se siente, se ha perdido en el personaje y solo ven la parte que él deja en el escenario actuación tras actuación. Que estos dos personajes se conozcan una noche de verano de 1930, será un escándalo maravilloso. ¡Ayyy!suspirando me han dejado estos protagonistas. Y es que la historia que los envuelve, desde el punto de la historia en el que se desarrolla y con lo que supone la ruptura con lo tradicional, me ha resultado una historia bella, sensible, de sentimientos puros y realistas. La transformación de Su Mei me ha encantado. No puedo decir que Lin Yuesheng venga a cambiarle la vida,porque su Mei estaba totalmente convencida de que lo que se esperaba de ella no era lo que ella quería. Pero si que viene a cambiar su perspectiva, a darle el empujón que ella necesitaba, a darle color a la vida soñada que solo podía plasmar en gris en sus dibujos. Su Mei me ha transmitido riesgo, una lucha silenciosa(o silenciada) por colarse por los huecos de lo poco convencional. Una mujer que se apunta al cambio,no por moda,si no por necesidad. Por otra parte Lin Yuesheng me ha parecido un personaje que me ha descubierto todo un mundo del arte de la época en China. Me gusta como la autora ha reflejado el mundo de los actores dan(los que no conocía y ahora sí). Pero su historia personal es la que deja huella. Una vida de sacrificio, convirtiendo un sueño en negocio y escaparate de lo que el público quiere ver. Lin Yuesheng tiene una vida encima del escenario en la que no se permiten errores, el publico puede elevarte o sepultarte; pero olvidan al niño que luchó por llegar hasta ahí y dejan de lado al hombre que hay detrás del maquillaje. Un protagonista que se borra en la actuación y que Su Mei consigue dibujar con solo una mirada. La historia de romance camina pausada por la trama, pero a la vez el torbellino de nuevas sensaciones sacude a los personajes en poco tiempo.Para ambos, descubrirse será lo que cambie sus vidas. La lucha por su amor será lo que te encoja el corazoncito. Esta autora siempre me impresiona por los destinos tan diferentes que muestra en sus novelas. Y en esta ocasión muestra un Shangái en 1930 que está en transición entre lo tradicional y lo moderno.Queda retratada en la trama una mezcla de cultura nativa y la irrupción de lo extranjero. En esta lectura destacaría lo bonito que escribe Natalia. Las descripciones no son solo físicas, las metáforas concisas y breves con las que te describe un sentimiento, una emoción, un latido hace que te sientas en la piel de sus personajes. Demostrarle a una lectora la belleza de un suspiro o la mirada en la que muestra el alma un personaje no es fácil de escribir y Natalia lo consigue. Sin duda leer a la autora es todo un viaje en el tiempo y el espacio. Y vivir lo que sienten sus personajes será lo que te acompañe al descubrir una de sus historias.
Natalia Sánchez Diana nos transporta al Shanghái de los años treinta para regalarnos una historia donde el arte, los sueños y la lucha por ser uno mismo se entrelazan con un romance lleno de sensibilidad.
Lo que más me ha gustado de esta novela es cómo la autora utiliza la ópera de Pekín y la ilustración como mucho más que un simple escenario. El arte se convierte en una forma de expresión, de libertad y también de resistencia en una sociedad donde muchas personas tenían que ocultar quiénes eran para poder encajar.
Su Mei es una protagonista que destaca por su valentía y determinación. En una época en la que las mujeres tenían su futuro marcado por las decisiones familiares, ella lucha por encontrar su propio camino y por no renunciar a sus sueños. Me ha gustado mucho acompañarla en esa búsqueda de independencia y de identidad.
Yuesheng también es un personaje muy especial, dividido entre el éxito sobre los escenarios y el sacrificio personal que implica su arte. Su historia muestra la presión de vivir bajo las expectativas de los demás y el deseo de poder mostrarse tal y como es.
La relación entre ambos nace desde la admiración y el respeto, y es precisamente eso lo que hace que su vínculo resulte tan bonito. No es solo una historia de amor, sino una historia sobre dos personas que intentan encontrar su lugar en el mundo y que se ayudan mutuamente a ser más libres.
Además, la ambientación de Shanghái en plena transformación me ha parecido uno de los grandes atractivos de la novela. La mezcla entre tradición y modernidad, los escenarios relacionados con la ópera y la delicadeza de la narración consiguen transportarte completamente a la época.
Tinta, seda y más que un amor de verano es una novela breve pero intensa, llena de arte, emociones y personajes que luchan por vivir la vida que desean, aunque para ello tengan que desafiar las normas de su tiempo.
Es una novela escrita de forma muy elegante con mucha delicadeza. Te envuelve poco a poco en la ambientación en China y en el mundo de la ópera. La contraposición del artista versus personaje queda muy bien reflejada.
También se trata la temática de la mujer tradicional, lo que la familia desea de ella y lo que ella quiere en realidad para su vida.
El romance es pausado con escenas sutiles y escenas preciosas entre ellos con mucho significado con diálogos interesantes y gestos que dicen mucho más que palabras.
Como conclusión, es una novela perfecta para conocer algo de la ópera tradicional china y disfrutar de la forma de escribir de la autora contando una historia muy bonita.