¿Holaaaaaaaaaa? ¿Piratas galácticos? ¿Se puede pedir algo mejor? Hmmm... bueno, tal vez un Jack Sparrow galáctico, pero... en fin.
Me encanta cómo estos libros de la Saga Voyagers tienen aventuras tan diferentes en cada una de sus entregas. En Omega Rising, vemos al Equipo Alfa tener dificultades tremendas. En este tercer planeta de su viaje para conseguir los seis elementos que permitirán la creación de una nueva fuente de energía para salvar al planeta Tierra, los Alfa no van a poder contar con todos sus tripulantes y van a tener que lidiar con los aqua-gen, que no hablan su idioma, y con los piratas alienígenas que los atacan sin piedad. Todo eso mientras los Omega tratan de sabotearlos y adelantarse en la misión.
A mí me sigue asombrando cómo una saga cuyos libros son escritos cada uno por diferentes autores logra mantener la uniformidad en el tono... y es algo que agradezco mucho, pues no me imagino leyendo unos libros en los que en cada entrega cada personaje hablara de un modo diferente. Otro de los aspectos positivos de Voyagers, sobre todo de esta entrega, es la agilidad en la narración. Todo el tiempo está pasando algo importante, no puedes perder un segundo porque de un momento a otro se ha desatado el caos.
Puntualmente, de la trama del libro y sin entrar en spoilers, amé a Rocket, el perro, y eché muchísimo de menos la participación de Chris que, sin lugar a dudas, es mi personaje favorito de la saga. Aunque tengo la certeza de que más adelante tendré todas las historias y todos los datos sobre él porque, a decir verdad, sigue siendo un misterio completo.
En cuanto al final... ¡de nuevo con los cliffhangers! Ah, estos autores que desatan el infierno en las últimas líneas del último capítulo y nos dejan esperando quién sabe cuánto para saber si todos mueren, si hay sirenas radiactivas o si la nave va a explotar... sí, esos autores.