UN DEBUT ARROLLADOR. UNA LECTURA DESLUMBRANTE. NADA DUELE MÁS QUE NO SABER LO QUE DESEAS.
Clara vuelve al pueblo de sus padres tras una ruptura que la deja sin la vida que había construido alrededor de su pareja. Allí, entre trabajos provisionales, rutinas familiares y amistades que sobreviven al paso del tiempo, empieza a revisar su relación con el la infancia, la vergüenza, los primeros contactos, el miedo a ser tocada o a que nadie vuelva a hacerlo nunca más.
Después de una experiencia sexual que no sabe cómo nombrar, su terapeuta le propone una no tener sexo, ni sola ni acompañada. Lo que parecía una retirada se convierte en una búsqueda íntima sobre el amor, el placer, la libertad y el cuerpo. Bajo todo ello late una pregunta incó ¿cuánto de lo que deseamos ha sido realmente elegido?
Con humor, crudeza y una voz magnética, Los años secos habla del deseo, la soledad y las historias con las que aprendemos a sobrevivir. Un debut arrollador. Una lectura deslumbrante.
Hay algo especialmente difícil en escribir sobre la intimidad: hablar de experiencias profundamente personales -íntimas, propias, valga la redundancia- y conseguir que quien las lee sienta que está leyendo algo que también podría haber pensado o sentido alguna vez.
Tras una ruptura inesperada, Clara vuelve al pueblo que la vio crecer y, mientras intenta recomponerse, comienza a analizar su relación con el deseo. No solo el de ahora, sino también el de la adolescencia, las primeras experiencias, la vergüenza, el miedo y todas aquellas cosas que aprendemos sobre nuestra sexualidad sin que nadie llegue a explicárnoslas. Clara observa su propia vida casi con incomodidad o crítica: se pregunta por qué algunas experiencias parecen demasiado vergonzosas para hablar de ellas, por qué determinadas decisiones son juzgadas de una manera cuando las toma una mujer y de otra completamente distinta cuando las toma un hombre. Por qué parece que en lo relacionado con nuestra sexualidad, existen cientos de caminos posibles y, aun así, ninguno termina de ser el correcto.
A través de situaciones cotidianas y recurrentes, Raquel Zas muestra cómo el juicio, las expectativas, los comentarios, las experiencias desagradables y hasta nuestra propia mirada sobre nosotras mismas van moldeando la forma en la que entendemos el deseo.
Clara se enfrenta de nuevo a situaciones que ha aprendido a minimizar o normalizar, entre las que se incluye agresiones “menores” (si es que a una agresión se le puede categorizar) que suceden a lo largo de toda su vida. Contrapone esas experiencias con otras completamente normales que, sin embargo, también terminan siendo cuestionadas por ella misma o por quienes la rodean. Entramos en la mente de Clara, narrada en primera persona y sin filtros,y entre el humor, la incomodidad y la reflexión aparecen también el amor, la amistad, la autoestima y la necesidad de sentirse querida, más que deseada.
Es alucinante que una novela tan breve que aparentemente trata sobre una chica más a la que simplemente han dejado, pueda reflejar de una manera tan real y reflexiva los problemas íntimos y sociales de la mujer entorno a su propio placer y manera de verse a sí misma…pero lo ha hecho y me ha conquistado con ello. 100% recomendado.
48 horas me ha durado. Es una novela corta, con una narrativa ágil que no necesita de grandes giros para mantenerte enganchada a ella. A Clara y a sus desidias. A sus vivencias pasadas y a su manera de afrontar un presente poco esperanzador. Me gusta la naturalidad con la que trata los temas referentes al deseo femenino, a las etiquetas en el mundo rural y a todos esos sucesos ocurridos durante la infancia y adolescencia (de muchas mujeres) que normalizamos durante décadas. Como lectora me hubiera encantado un capítulo final narrado por Aitor para quedarme totalmente satisfecha. Enhorabuena a la autora.
He devorado el libro. Y me he reído y he llorado también. Creo que representa a muchas mujeres. La complejidad de nuestra sexualidad y el vacío social, el nuestro colectivo en un tiempo pasado también. Me entristece pensar que pasa todavía ocurre en el presente. Las edades sensibles, las primeras experiencias. También habla de resiliencia. De volver a conectar y sentir. Es mordaz, eh, vaya tía.
Avance editorial | Una manera muy íntima de reflejar los problemas sexuales que pueden sufrir las mujeres. Me parece también un retrato bastante fiel de la sociedad sexista en la que vivimos, con múltiples micromachismos que modifican la conducta desde pequeñas
Al principio la forma de escribir de Raquel me cautivó por completo. Una escritura con poco diálogo, mucha crudeza y ritmo ágil.
Me ha costado entender qué trata de transmitirme la autora, esperaba una revelación final que encajara todas las piezas del puzzle y la realidad es que no la ha habido.
Creo que es un libro que deja en tus manos al 100% la interpretación, la autora te cuenta los hechos, narra en primera persona la forma de sentir y vivir de Clara y espera que tú misma encuentres el sentido a la novela.
Tiene un componente de crítica social difícil de obviar que me ha gustado mucho. Ver como la protagonista y sus amigas se enfrentan a la ironía e hipocresía del doble rasero por el simple hecho de haber nacido mujeres. Ojalá fuera distópico, pero lamentablemente es la realidad.
Los años secos es una maravilla de la que prefiero no contar absolutamente nada para no hacer ningún spoiler. Hay historias que es mejor descubrir a ciegas. Tan solo me limitaré a recomendarla a todo el mundo: leedla, vale totalmente la pena.