En este libro Toni Nadal, entrenador del legendario Rafael Nadal, expone su metodología como entrenador para forjar un campeón.
"El valor filosófico del deporte es el sacrificio y el esfuerzo que nos ayudan a construirnos como personas capaces de enfrentarnos a cualquier otro episodio vital."
Exigencia: debemos imprimir a los niños unas obligaciones y unos objetivos desde el principio. El niño en cualquier ámbito (escolar, familiar, deportivo) necesita de unos instigadores que lo lleven a formar su capacidad de aprendizaje y de trabajo. Jamás habíamos desarrollado una sociedad tan protectora como la actual. Para Toni Nadal la exigencia es necesaria a lo largo de toda la vida y piensa que da mucho sentido a la vida. La exigencia es ser consecuente con una meta, con los desafíos que se plantea uno mismo.
La exigencia debe ser convertida en autoexigencia. Es importante que el entrenador traslade la exigencia al deportista, es decir que la de la toma de decisión sea del deportista y, por tanto, el deportista ponga en marcha sus propios mecanismos para obligarse a hacer algo. Toni Nadal nos recuerda que debemos ser autoexigentes con nosotros mismos y menos con los demás. Para exigir una impecable corrección hay que ser impecablemente correcto uno mismo.
Fomentar la capacidad de aguante: entrenar en malas condiciones, alargar innecesariamente los entrenamientos. Todo para fortalecer el carácter. El carácter se forma con la dificultad. Hacer la vida fácil a los jóvenes en la etapa de formación no ayuda.
El feedback debe ser realista, no siempre positivo. Toni Nadal explica que uno de los principales valores ha sido la objetividad. Nunca ha intentado engañar a Rafael Nadal en sus apreciaciones.
Autoridad del entrenador: Toni Nadal considera muy importante que el entrenador, el adulto, tenga autoridad. No se puede tratar a los chicos que se están formando de tú a tú si queremos que obedezcan y que se dejen guiar. No podemos pretender que acepten una orden o una petición si contamos con su opinión como punto de partida siempre. Para Toni Nadal es una equivocación dejar de ser autoritarios. Obviamente, sin ser violentos opresivos o agresivos. La autoridad, que siempre había sido considerada un eje básico en la formación, se ha ganado a salto de demagogia la peor de todas las consideraciones.
Actitud: Toni Nadal nos recuerda lo importante que es darle un sentido a nuestro día a día, a ir a trabajar con ganas, a tener ilusión por las cosas que uno hace, sea lo que sea, al nivel que sea. Es una cuestión de actitud. Estar contentos con lo que hacemos depende mucho más de nosotros que de las circunstancias. Estar contentos con lo que nos ha tocado o lo que hemos elegido hace mucho por la felicidad de los que nos rodean, pero sobre todo por nuestra propia felicidad. Para Toni Nadal es tan importante la actitud como la aptitud. Y es definitivamente más importante la formación del carácter que la técnica. Tener la certeza de que vas a perder no es razón suficiente para no luchar con convicción hasta el final. En palabras de Martin Luther King: “si supiera que el mundo se acaba mañana yo hoy todavía plantaría un manzano”. Si uno se acostumbra a superar adversidades, se está acostumbrando también a resolver problemas más serios cuando estos aparezcan.
Ilusión: Trabajar con ilusión acarrea todo un compendio de beneficios y no tiene ningún inconveniente. Con ilusión se tiene mucho más éxito. Esto cae por su propio peso porque con ilusión se persevera mucho más. La ilusión es un motor que nos impulsa a trabajar y ya no desfallecer. Las personas que trabajan con ilusión hacen la vida mucho más agradable a los que trabajan con ellos. Y son mucho más felices ellos mismos.
Capacidad de aprendizaje: Talento es la capacidad para desarrollar un aprendizaje. Cuanta más capacidad tiene uno de aprender una disciplina, más talento tiene. El que tiene talento encuentra el camino que lo conduce a sus objetivos. El que tiene talento es el que se da más oportunidades. El talento, en contraposición a un aprendizaje precoz, se produce cuando la capacidad de aprendizaje tiene largo recorrido. El aprendizaje se da en el marco de unos años preciosos que no entienden de reválidas ni de segundas oportunidades. El deterioro de carácter que sigue a una mala formación es irrecuperable.
El carácter es más importante que técnica: Un carácter entrenado en la fortaleza es sumamente importante para gestionar el éxito y el fracaso, pero sobre todo la incertidumbre. La fortaleza es la mejor arma para moverse en un mundo incierto. Debemos ejercitarnos a diario en la superación de obstáculos para estar preparados en el momento de máxima tensión. El carácter, la gestión de las emociones, se forma, se entrena y se trabaja. Si nos acostumbramos a que nos resuelvan el más mínimo problema, acabaremos siendo incapaces de solventar nada por nosotros mismos.
Hemos conseguido creer que tenemos derecho a todo, incluso a no sufrir adversidades. Según Toni Nadal, existe una laxitud emocional entre las generaciones más jóvenes, que poco les ayuda a enfrentarse a los reveses de la vida. La adversidad forma parte de la vida y, por tanto, es natural. Es necesario relativizar lo que no depende de nosotros, no sentirnos superados ante lo que son inconvenientes naturales o normales. Es muy fácil acostumbrarse a la queja si nos la permiten.