Al Caribe sofocante llega, en pleno verano, un hombre asiático. Acaba de cruzar el Pacífico, muerto de hambre y sed, y es el único sobreviviente de un grupo de trabajadores clandestinos. No sabe una palabra de español, pero lo mueve con igual intensidad el deseo de huir y el ansia de encontrarse. En su lucha por adaptarse a su nuevo entorno, trabaja para una red de narcotraficantes, conoce a una mujer, a un compatriota y a varios personajes que le complican su ya accidentada existencia. Su nombre es Yuga Wang, y esta es su historia. (Tomado de la contraportada del libro)
Es natural de San Sebastián, Puerto Rico y nació en 1980. Estudió Literatura e Historia Latinoamericana en la Universidad de Puerto Rico, en New York University y en Harvard, de donde se doctoró en 2010. Fue profesor de Estudios Hispánicos en Wellesley College, Massachusetts y es profesor adjunto de Español y Literatura Comparada en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Fue columnista de la sección Buscapié de El Nuevo Día y ha publicado un libro de relatos, El oficio del vértigo, que ganó el Premio Pen Club 2010, y una novela corta, Barra china (2012). Comida de peces es su segunda colección de cuentos.
Es un cuento extenso que logra aburrir de manera ingente y que inerme en una cama uno se ve obligado a terminarla para saber si ocurre algo interesante con Yuga (personaje principal) pero lamentablemente te quedas esperando.
No sé bien cómo explicar lo que sentí con este libro. Barra China tiene un lenguaje muy elaborado, pero a veces parece que dice mucho sin decir nada. Me costó conectar. Todo se sentía muy descriptivo, pero sin una trama clara o diálogos que me hicieran conocer de verdad a Yuga, el personaje principal.
Quizás fue que tenía otras expectativas. Quería una historia más íntima, más viva. Algo que me dejara ver el corazón del personaje. En cambio, encontré un estilo muy académico, que no terminó de encajar con lo que creo que esta historia necesitaba.
Ojo, admiro a Núñez Negrón. Leí Mandamás y me fascinó. Pero esta vez me costó seguirle el paso. Tal vez Barrio Chino habría funcionado mejor con un lenguaje más simple, más directo, más de calle. Menos adorno, más verdad.
Después de haber leído su más reciente colección de cuentos (Comida de Peces) esta novela me dejó esperando un poco más. Antes que todo, de más está decir que para mí Manolo Núñez Negrón le mete, tiene una prosa que me encanta. Sus descripciones, imágenes, metáforas, presentación de la crudeza de la ciudad, etc. Estas cualidades lo hacen uno de los escritores boricuas que más me gustan actualmente. Barra China no carece de eso antes mencionado, sin embargo creo que lo que me decepcionó un poco fue hacía donde se dirige la historia (o más bien en qué se enfoca).
Apenas conocí bien el personaje principal de Yuga; encontré más desarrollo/interés en personajes secundarios. Creo que también esa fue la intención de Núñez Negrón; presentar un sujeto enajenado al país, viendo toda ésta violencia, donde eventualmente termina adentrándose. Manolo, presenta magistralmente la violencia en Puerto Rico, y como afecta los personajes (similar a Comida de Peces). Sin embargo, quería conocer más a Yuga Wang, su personalidad, su pasado, sus costumbres, algo que creo que el género de novela te permite.
No me mal interprete la novela no es mala, me gustó. Creo que el problema mayor ha sido que todavía ando enchula'o de Comida de Peces. ¿O qué disfruto más de sus cuentos que sus novelas? Hasta ahora no encuentro la respuesta a esta pregunta, pero seguiré leyéndolo porque sin lugar a dudas me gusta como escribe.
Me parece que es un libro entretenido y muy interesante el tema que nos plantea este autor. Mi problema es que me hubiese gustado un poco más de desarrollo en sus personajes y que hubiese sido un libro que se tomara su tiempo a la hora de contarnos esta historia; que me hiciera conectar con los personajes y el entorno que los rodea.
En fin, no es un libro malo del todo y por eso les recomiendo que lo lean.
Esta novela corta de 89 páginas carga el peso de un posible análisis sobre la vida y las dificultades que atraviesan las personas que abandonaron su país y llegan a cualquier isla del Caribe en busca de un mejor futuro económico.
Realmente, esperaba mucho más de esta novela. Decidí comprar este libro por el simple hecho de que la premisa era una que prometía una experiencia lectora llena de tensión e intriga y así no fue. Sí, fue algo corto y útil para pasar un rato leyendo a solas, pero no me motivó a leerlo de seguido ni logré conectarme con ningún aspecto del mismo. Entiendo que la idea del autor era una de mucha promesa y que pudo haber sido algo que llegara lejos, pero lamentablemente se quedó corto. Si quieres matar el tiempo con algo breve y diferente, dale un vistazo, pero si buscas algo que te motive a leer sin cesar, Barra China no es el libro.
Una idea original brillantemente expresada. Me pregunto, a que nivel hubiera sido elevada esta novela si Yuga tuviera un poco más de personalidad definida?