Esta antología parte de una imposibilidad para alumbrar la posibilidad: de la imposibilidad de agrupar a sus autores más allá de un espacio, México, y de un tiempo, el presente. Una antología sobre conexiones y diálogos, las que se establecen entre poetas torrenciales o sintéticos, más vinculados a la Alt Lit o a referentes en su propia lengua, y una antología que revela una escritura desprejuiciada, nutrida de las lecturas de sus clásicos, pero también de sus contemporáneos. Veinte reyes subterráneos: veinte jóvenes poetas de México nacidos entre 1985 y 1994, conectados de la manera más pura a la tierra, a la sangre, a la muerte y a la vida.
Esta bella antología se construye a partir de una premisa: insuflar el diálogo entre los diferentes poetas, ya sea entre aquellos que se nutren de la Alt Lit, como otros que beben directamente de sus clásicos, como Yaxkin Melchy, y que hacen posible un libro, que es político, identitario y terrenal a partes iguales. No sé qué haría ahora sin Esther M. García y sin su poema "La muerte del ave ebria" (que se ha convertido en uno de mis favoritos), como tampoco sin Xel-Ha López, Daniela Serrata o Clyo Mendoza.