Una investigación narrativa que se lee como un thriller sobre el poder y las luchas internas de la Iglesia católica, a través del ascenso del papa León XIV y una crisis que revela sus contradicciones más profundas
En mayo de 2025, la muerte del papa Francisco dejó al descubierto la fractura de una institución en crisis con dos bandos que se disputaban el control. Por un lado, quienes defendían una apertura hacia la modernidad; por el otro, quienes sostenían que el integrismo era la manera de contener el caos. Mientras tanto, la Iglesia afrontaba su mayor los casos de abuso sexual y el silencio que protegió a los culpables durante décadas.
Contra todo pronóstico, el cónclave se resolvió en apenas dos días. Con el nombre de León XIV, Robert Francis Prevost se convirtió así en el primer pontífice estadounidense de la historia. Hasta entonces, su trayectoria política había transcurrido alejada de los focos, desde sus inicios como misionero en Perú hasta su nombramiento en el centro del poder vaticano como prefecto del Dicasterio para los Obispos.
El pastor y los lobos es la crónica de este ascenso improbable. Santiago Roncagliolo ha rastreado la huella de Prevost, una figura determinante en la instrucción de los expedientes más oscuros de la curia. Sin embargo, también ha construido una historia personal donde se confrontan valores como la hipocresía y la fe, la corrupción y la justicia, el poder y la redención, en una institución que todavía debe aprender a reconocer sus errores y a conciliar los extremos.
Santiago Roncagliolo ha vivido en México, Perú y España. Su libro Abril rojo (Alfaguara, 2006) lo convirtió en el ganador más joven del Premio Alfaguara de Novela. y está en vías de traducción a más de diez idiomas. Su novela Pudor (Alfaguara, 2004) ha sido llevada al cine. Además, ha publicado El príncipe de los caimanes y los cuentos de Crecer es un oficio triste.
También ha escrito guiones de cine y televisión, traducciones literarias y libros para niños. En la actualidad, reside en Barcelona y colabora con el diario El País de España y varios medios latinoamericanos.
Me acerqué a este libro por interés profesional. Roncagliolo escribe muy bien: se lee con facilidad, es ameno, y su estructura de capítulos breves, que alternan reflexiones personales con hechos reales narrados por el autor y sus fuentes, funciona.
Su problema de fondo es el punto de partida. Como sus fuentes (Salinas, Elise Ann Allen), Roncagliolo asume una posición ideológica de partida que condiciona en exceso algunas de sus conclusiones sobre la Iglesia en el Perú. Plantea una disyuntiva constante y maniquea entre dos bandos, una visión de buenos y malos que cualquiera con nociones de historia de la Iglesia sabe que resulta siempre incompleta: en instituciones complejas conviven el ideal más alto y las mezquindades personales más reales. Pretender convertir eso en una cuestión de buenos y malos es decepcionante.
La dimensión personal tampoco termina de dar coherencia al libro. Aunque transmite autenticidad, su mirada sobre la fe descansa en la distinción entre un dios bueno, el de los progresistas, y otro "distinto", el de los conservadores. Es, una vez más, un hombre de paja.
Además, el rigor que se le supone a una investigación periodística se resiente cuando se dice tres veces que el cardenal Castillo es jesuita, o cuando se dan saltos interpretativos apoyados en rumores cuyos hechos están, como mínimo, en disputa.
Me da la impresión de que Roncagliolo aspira a ser Javier Cercas y lo logra solo en parte: acierta al llevar al lector consigo en su camino personal, pero falla al reducir la realidad eclesial a facciones. Y resulta cansino que se presenten como válidas etiquetas tan simples.
Un libro que permite conocer la carrera eclesiástica de Robert Prevost, actual papa León XIV, llena de dificultades por tener que lidiar con las denuncias que algunos de sus correligionarios en Perú recibieron por abusos sexuales. Roncagliolo se detiene demasiado en los detalles, lo que hace que el libro resulte por momentos algo enrevesado y repetitivo. Si se sostiene, es gracias a la parte de confesión y experiencia personal de su relación con la Iglesia, así como la incertidumbre de su fe, un aspecto que podía haber trabajado más para aligerar el peso de la otra parte. Hubiera agradecido más testimonio personal y menos intrigas eclesiales.
Santiago Roncagliolo se mueve como pez en el agua cuando se trata de temas religiosos, por buenas y malas razones. En este libro, reportaje, crónica y novela de no ficción, todo a la vez, nos sumerge en la disputa de conservadores y menos conservadores (no hay liberales en el Vaticano), mientras nos narra el ascenso de Robert Prevost, más peruano que estadounidense, a la investidura papal como León XIV. Imperdible.
«No le escucharemos decir nada, pero pasarán cosas». De 'El pastor y las ovejas' de Santiago Roncagliolo me ha gustado, especialmente, la reconstrucción del pasado de Robert Prevost. Bien documentado, el libro muestra a un hombre comprometido con los últimos y hábil.
Roncagliolo reconstruye la relación con Francisco y su lucha conjunta contra los abusos, especialmente tras el desastre de Chile. Es interesante el papel de quien luego se convirtió en León XIV en la disolución del Sodalicio y la reparación a sus víctimas.
En la obra, además, el propio autor habla de sus dudas de fe y eso también puede ayudar. Más allá de las limitaciones características de los relatos construidos a partir de testimonios, solo me han chirriado algunas generalizaciones en la lucha de 'buenos' y 'malos'.
Segueixo Roncagliolo des de fa temps. M'agraden les seves novel·les policiaques que passen a Perú. Aquesta "no novel·la" m'ha deixat descol·locat. Comença amb una mica de denúncia de les activitats pedòfiles del clero Peruà i acaba amb les intrigues del conclave en l'elecció de Robert Prevost... AMDG. Si el llegiu acabareu sabent moltes coses d'Agustí d'Hipona.
Ante la próxima visita del papa León XIV al Perú, me provocó conocer mejor al «papa peruano», el proceso que lo encumbró a lo más alto de la jerarquía eclesiástica, y encontré en este libro de Santiago Roncagliolo (a quien tenía ganas de leer) bastante más que una biografía.
El autor construye una suerte de thriller a partir de la trayectoria pastoral de Robert Prevost en el Perú, sus enfrentamientos con la corrupción dentro de la Iglesia y los enemigos que fue acumulando, incluso desde posiciones ideológicas distintas dentro de su propia congregación. La explicación de los dos tipos de curas, los clericalistas y los pastores con olor a oveja, fue muy esclarecedora. Y lo hace muy bien, mantiene el interés y consigue acercarnos a un personaje bastante más complejo de lo que imaginaba. No le hace concesiones y, por momentos, creo que fuerza un poco algunas interpretaciones. Pero el resultado es muy entretenido.
Hay una parte particularmente perturbadora: los abusos sexuales dentro de la Iglesia y la respuesta de sus autoridades. Las cifras y las formas en que ocurrieron me consternaron, pero las recogidas por el Defensor del Pueblo en España me parecieron sencillamente atroces. Cuesta entender cómo una institución que predica la protección de los más vulnerables pudo permitir semejantes hechos y, tantas veces y durante tanto tiempo, encubrirlos.
En paralelo, el autor introduce episodios muy personales sobre su padre, el alcoholismo, sus delirios y la violencia. Confieso que durante buena parte del libro me hacían ruido, me parecieron demasiada intimidad. Hacia el final entendí el paralelismo: esa búsqueda de encontrar en la religión unos padres mejores que los que nos tocaron. Una idea muy potente, aunque sigo pensando que quizá no necesitaba contar tanto. Pero, finalmente, es su historia, son sus intimidades y es su libro.
Una línea narrativa, que me resultó especialmente interesante, es el recorrido que hace por las *Confesiones* de san Agustín para aproximarnos a la manera de pensar de los agustinos y comprender mejor la formación intelectual y espiritual de Prevost. Me pareció un recurso muy bien logrado y, además, despertó en mí una sincera curiosidad por explorar esa vertiente de la filosofía cristiana.
Al final, me quedó una imagen más compleja y, espero, más profunda de Prevost. También me dejó pensando en la enorme distancia que puede existir entre los principios que una institución proclama y sus propias acciones y, de paso, en los retos que enfrenta su pontificado. Porque pocas cosas deben ser tan devastadoras como descubrir que quienes prometían protegerte son precisamente quienes te traicionan.
Una lectura entretenida, inquietante y muy oportuna para conocer mejor al hombre que hoy se ha erigido en un contrapeso moral en este mundo tan raro.
Roncagliolo escribe bien. Ya lo había comprobado en sus crónicas anteriores y, después de leer El pastor y los lobos, tengo la impresión de que funciona bastante mejor como cronista que como novelista.
El libro es ágil, está bien construido y revela un trabajo de documentación y rigor que se agradece. Se nota el esfuerzo del autor por mantener cierta objetividad, incluso cuando reconoce abiertamente sus propias posiciones y simpatías. La historia de León XIV, su paso por el Perú, las controversias que rodearon su trayectoria y las disputas de poder dentro de la Iglesia católica ofrecen un material interesantísimo que Roncagliolo sabe contar.
Lo que no termina de funcionar es el contrapunto autobiográfico que introduce a lo largo del relato. Su propia búsqueda espiritual, sus dudas sobre la religión, sus recuerdos familiares y su relación con sus padres pretenden darle una dimensión más personal a la crónica. Sin embargo, terminan siendo los pasajes menos interesantes del libro. No aportan demasiado a la comprensión de la historia que está contando ni enriquecen particularmente sus conclusiones. Más que añadir profundidad, distraen y le restan espacio a un relato que tiene suficiente interés por sí mismo.
Una pena, porque la historia de León XIV y de la Iglesia en el Perú no necesitaba demasiado más para sostenerse. Cuando Roncagliolo se ocupa de ella, el libro funciona muy bien. Cuando decide ocuparse de sí mismo, pierde buena parte de su interés.
Con todo, una crónica interesante, bien escrita y recomendable. Cuatro estrellas.
Roncagliolo explora los antecedentes pastorales de Robert Prevost antes de ser creado León XIV. Investiga las acusaciones de supuestos abusos sexuales cometidos por dos sacerdotes de la diócesis que dirigió en Piura y Chiclayo en el Perú. Esta investigación la entremezcla con datos autobiográficos de su exploración católica y su trunca vocación sacerdotal. Finalmente, intenta reconstruir el cónclave donde se elije a Prevost como Papa. La narrativa de Roncagliolo es limpia y sin fisuras, tal como nos tiene acostumbrado. Su calidad periodística nos lleva de la mano de un tema oscuro y lleno de secretismo, a tal punto, que el propio autor debe reconocer que no logra esclarecer todos los hechos y la imposibilidad de llegar a conclusiones. Es por eso que, hacia el final del libro se siente un salto al vacío y un pequeño desencanto.
En este siglo de descreídos y decepciones donde la IA nos advierte sobre los principios que rigen la humanidad, no es fácil escribir sobre religión católica, fe, papado y clero, corrupción eclesiástica y misioneros. Y aún menos lo es hacerlo con un ritmo vertiginoso, a ratos humorístico, a ratos dramático y cínico, emocionante, sentimental e incluso un punto policíaco y noir.
Roncagliolo consigue todo eso en 300 páginas mientras pone el foco de la historia en Robert Prevost, León XIV, y su narrativa nos desvela, más con el deseo que la evidencia, como finalmente la cabeza de la iglesia católica ha comenzado a sacudirse de siglos de clericanismo, corrupción, abusos adoptando las lógicas de poder, riqueza y opresión.
Quizá el círculo se cierre cuando los cardenales del cónclave nombren Papa de Roma a una mujer.
La sorpresa fue encontrar parte de la biografía del autor y de su interior más íntimo, como en la frase que le dice a uno de sus entrevistados: "En el fondo, si Dios existe o no, me da igual. Lo que me mantiene vivo es la fe." O en esta otra buena definición: "...ese esfuerzo para que las palabras hagan algo que claramente no pueden hacer, ese intento de que el lenguaje acceda a lugares inaccesibles, que quizá ni siquiera existan, se llama rezar." No tuvo el característico estilo thriller que esperaba, como mencionó en una entrevista que le hizo el periodista Pedro Salinas, sin embargo resalto la objetividad empapada en todo el libro, lo que debiera caracterizar a toda investigación periodística.
Excelente investigación sobre la Iglesia Católica, sus intrigas y complejidades. Indispensable para quienes fuimos educados como católicos y para quienes quieran entender las luchas de poder dentro de las instituciones (religiosas, pero creo que no únicamente). Termina siendo una parábola sobre la lucha eterna entre el bien y el mal, que Roncagliolo presenta como en un thriller psicológico. Imperdible.
El hecho de que esté armado en 57 capitulitos de en promedio 3-4 páginas agiliza mucho la lectura de este híbrido periodístico con crónica y ficción autobiográfica del autor (que en realidad sólo se intercala con la trama papal en dos terceras partes del libro). Las cuatro estrellas son porque estoy sesgado, me identifico mucho con las sensibilidades del autor respecto a su fe católica, pero igual para cualquiera que quiera tener más contexto sobre el Papa León XIV puede resultar interesante.
Vaya pedazo de novela. Tiene un ritmo muy bueno; la investigación periodística sobre Robert Prevost antes del papado se lee como si estuvieras viendo una película, no tengo una mejor definición. No se guarda nada, incluidos los escándalos, y los maneja bastante bien, dejando claro cuándo no tiene más información y cuándo está haciendo conjeturas. Muy recomendable.