Berceo en la Córdoba andalusí. El caso más original de la serie de novela histórica más exitosa, y divertida, de la literatura reciente.
«Se ha convertido en una de las sensaciones de la temporada, tanto para la crítica como para el público… Un apasionante relato de misterio en la Castilla del siglo XII… Un gozo en muchos sentidos.» Juan Carlos Galindo, El País
«Es un relato frenético donde el suspense y el humor se entretejen muy bien con el terror y la sabiduría histórica, presentando la aparición de un joven el futuro rey Alfonso X el Sabio. Im-pres-cin-di-ble.» Ángeles López, La Razón
«Los libros de este enigmático Acebedo, asaz de entretenidos, son el retrato de la época es formidable, todo un tratado medieval.» R. Pérez Barredo, Diario de Burgos7
Con Berceo de duelo por la muerte de su amigo Lope en Córdoba, el asesinato brutal de un miembro de la morería sacude la villa de San Millán. Empeñado en encontrar al asesino, Berceo ve interrumpidas sus pesquisas por la obligación, impuesta por tres obispos, de viajar a Córdoba para localizar y traducir un códice árabe cuyo contenido secreto es vital para la expansión del cristianismo frente al islam. Con el consuelo de perseguir en el viaje al principal sospechoso del asesinato y de encontrar allí la tumba de Lope, Berceo no imagina los peligros que le logrará cruzar el cerco cristiano de Córdoba, salvar su vida in extremis, colarse en el harén de la Casa de los Siete Jardines, explorar los restos de la biblioteca del califa Alhakén, la mayor desde la de Alejandría, y descubrir los enigmas de un caldo el vino de jerez.
Divertido e ingenioso, se agradece esta aventura medieval tan entretenida y bien escrita. Bravo por Lorenzo G. Acebedo.
«Vivimos aprendiendo siempre, entretenidos con la práctica de las artes de amar y de morir y sus entresijos, afanados en la curiosidad de conocer. Sí, pero tenemos también la posibilidad de elegir, cuando conviene, la ignorancia: el arte de no saber. ¿Cuánto queremos saber? ¿Cuánto elegimos no saber?»
«¿Por qué escribimos? No para enseñar a nadie, desde luego, ni menos aún para desbrozar el que llaman el camino del cielo. ¿Quizá para descifrarlos? Quizá para otorgar a nuestras vidas un valor que no alcanzan, como ilusiones olvidadas de lo que son. O con el afán último de no ser ya más la yegua conducida a una cuadra en llamas por el destino burlón de su querencia».
Tercera entrega de las desventuras del inesperado detective Gonzalo de Berceo. Otra novela de humor inteligente y verosímil. Una sucesión de escenas hilarantes, en una secuencia lineal básica pero que tiene su punto fuerte en el conocimiento de la historia, costumbres y realidad de la época que relata, el humor de las situaciones y diálogos y el uso del lenguaje. Me gustaron los dos primeros y me ha gustado mucho también este tercero. Un rato muy agradable para no perder detalle de las excentricidades que, en tono neutro o serio, en estilo Mendoza por así decir, se desprenden del relato.
Tercera entrega de las aventuras del monje y poeta Gonzalo de Berceo que trabaja como una suerte de investigador y agente secreto medieval. En este caso se le encarga encontrar un libro en Córdoba que puede cambiar el curso de la Reconquista. Y con su habitual buen humor, ayudado por varias frascas de vino, se encamina hacia Al-Andalus donde aprovecha para indagar la triste noticia del fallecimiento de su amigo Lope, el peregrino improbable. Con su habitual ritmo desencadenado, encuentros de personajes, farsas, amores y hasta reyes que irrumpen en bibliotecas, Acebedo aprovecha para deslizar su visión satírica y alegre de la vida, donde los locos están al mando del manicomio y un trago de vino -jerez en este caso- resuelve casi todos los problemas. Entretenimiento histórico, sí, pero no por ello deja de transmitir una visión de la vida lúdica y desenfadada frente a los que están empeñados en tomársela demasiado en serio.