Cuando oímos aquello de 'gente tóxica', siempre se nos viene un nombre a la mente, aquel vampiro energético que nos chupa nuestras energías y vitalidad dejándonos totalmente agotados. Estoy de acuerdo en que existen, y es bueno identificar determinados comportamientos, manipulaciones, engaños, etc para no caer en ellos.
Aun así, creo que me ha faltado algo en este libro. Parece que la gente tóxica son los demás y que nosotros somos los inocentes que tenemos que evitar a toda cosa a estas personas para luchar y conseguir nuestros sueños. No estoy de acuerdo en hablar continuamente en tercera persona, refiriéndonos a ellos, los tóxicos. No todo es blanco o negro. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos sido algo tóxicos (o lo somos). Orgullosos, algo manipuladores (¿cómo me has hecho esto?), neuróticos, mediocres... Todos. Somos una mezcla de sentimientos, pensamientos, conductas, hábitos... Nuestra vida es un continuo aprendizaje. Erramos, corregimos, aprendemos, erramos... Herimos y somos heridos. Hablamos y escuchamos. Vemos y somos vistos. Toda conducta responde a algo. Una circunstancia, una idea, un momento de nuestra vida. He echado de menos el ver un poco más humana la personalidad tóxica. De hecho no me gusta mucho la palabra 'tóxica'.
Algunos puntos me han parecido un poco repetitivos, pero otros muy buenos. ¿Seré yo o será el libro? Todo influye.
Es curioso cómo es posible estar leyendo dos libros a la vez con mensajes totalmente opuestos en algunos temas.
En el próximo libro, comentaré esto de la dualidad...