'Mamá se quedó en Bali. Murió allá'. Con esas dos frases empieza el primero de los muchos correos electrónicos que conforman el cuerpo de esta novela de Federico Jeanmaire, un relato epistolar edificado sobre la voz de una maestra jubilada, viuda y ahora huérfana, que busca reconstruir lo que le ha ocurrido en los últimos años y entender qué quiere que le ocurra de aquí en adelante.
Federico Jeanmaire es un escritor argentino. Es licenciado en Letras y ha sido profesor en la Universidad de Buenos Aires, en la cátedra de Beatriz Sarlo. Investigador del Siglo de Oro, fue becado en 1990 por el Ministerio de Relaciones Exteriores de España para trabajar en la Sala de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, en Madrid.
Ese mismo año su libro Miguel, una biografía ficticia de Cervantes, resultó finalista del Premio Herralde de Novela y publicado por la editorial Anagrama. Con su novela Mitre, obtuvo el Premio Especial Ricardo Rojas a la mejor novela argentina escrita entre 1997 y 1999, galardón otorgado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Asimismo, después de 20 años de estudio, publicó Una lectura del Quijote (Seix-Barral, 2004), un ensayo que lo confirmó como uno de los mejores especialistas y lectores de Cervantes.
Bali me atrapó desde la primera página. Aunque suele presentarse como una novela sobre el Alzheimer, para mí es mucho más que eso. El Alzheimer es el disparador de esta historia profundamente humana que Federico construye sobre la vejez, la soledad, los vínculos familiares, la culpa, los deseos y el amor en todas sus formas. Me conmovió especialmente la relación entre madre e hija, atravesada por la enfermedad, pero también por la ternura, el humor y la necesidad de seguir encontrándose cuando la realidad comienza a desdibujarse. Todo está narrado con una sensibilidad enorme, sin caer en golpes bajos ni sentimentalismos. Ágil, emotiva y llena de frases para subrayar, Bali es una novela sobre la memoria, las pérdidas y los afectos, pero también sobre la posibilidad de reinventarse. Una lectura delicada y luminosa que confirma, una vez más, el talento de Federico Jeanmaire.
A través de un relato epistolar unidireccional, la novela nos sumerge en la intimidad de una maestra jubilada que, ante el vacío que dejan la viudez y la reciente orfandad, decide volcar su mundo en el buzón de entrada del correo electrónico de un hermano ausente. Ese silencio del otro, lejos de ser un obstáculo, se convierte en el lienzo donde la narradora desata una honestidad brutal y liberadora.
La novela explora el tránsito por la enfermedad y el duelo por la pérdida de su madre. Bali no es solo el destino donde ella descansa, sino la metáfora de las ficciones que necesitamos construir para sobrevivir al dolor; esa capacidad de inventar universos paralelos para que el deterioro ajeno sea más habitable.
Al desprenderse del peso de los mandatos y la mezquindad, la protagonista redescubre el mundo en sus detalles mínimos y vitales. Un limonero, un perro y una florista dejan de ser elementos del paisaje para transformarse en los pilares de una nueva existencia. Bali es un testimonio sobre como la escritura y la observación de lo cotidiano pueden salvarnos, permitiéndonos despedir el pasado para abrazar un presente propio.
... Creo que a esta altura, estoy escribiendo lo que estoy escribiendo para mí. Sólo para mí. Para no olvidarme de nada o para permitirme hacer el duelo de una forma que me dañe lo menos posible: ya no estoy llorando tanto.
Escrito en formato epistolar, donde la protagonista transmite desesperación por no recibir respuesta de su hermano, pero tambien esperanza, humor, ternura, de una mujer que relata los últimos años al lado de su madre que sufre de una enfermedad de deterioro mental, y le inventa día a día la fantasía de viajar por el mundo.
Al igual que "Las madres no les decimos esas cosas a las hijas", es un libro exquisito sobre relaciones entre madres e hijas y de como atravesar y explorar las inevitables perdidas.