César y Abel son dos jóvenes que se ven obligados a convivir tras un incidente, que hace que sus vidas se vean completamente truncadas. Este hecho, además delictivo, hace que tengan que tener especial cuidado a la hora de volver a empezar. No hay lugar para las relaciones sociales, ni el libre albedrío. Cada uno de sus pasos va a tener que ser medido con detalle si no quieren cometer un fallo y ser descubiertos. Para César todo es nuevo y extraño, haciendo que su rol sea más pasivo, en contraposición al de Abel, quien parece tener mucha más experiencia y frialdad. Esto hace que sea él quien controle en todo momento la situación, además de servir como mentor y hermano “mayor”. César vive confundido, aislado y experimentando nuevas sensaciones, debidas a algo que pasó aquella noche, algo que no recuerda bien, pero que sabe que le va a marcar para el resto de su “vida”. Durante el proceso, César desarrolla una especie de síndrome de Estocolmo con Abel, debido al aislamiento forzado al que este le impone. Extraños personajes relacionados con el misterioso mundo que rodea a Abel, irán pasando por el apartamento donde viven ahora, haciendo que César descubra nuevos aspectos sobre su compañero. Pero el destino hará que todo termine donde empezó, y así cerrar el círculo de la historia que les unirá para siempre.