Otra reseña que tenía pendiente. Este libro me dejo con la boca abierta pues, a pesar que me costó MUCHO cogerle el ritmo al principio, una vez estuve metida en el cuento me devoré el libro sin pestañear. El universo y los personajes (especialmente los enanos y sus nombres) se me han hecho la mar de originales. Toda la trama en general me parece fascinante, ni qué decir de las ilustraciones. Original, esa es la palabra perfecta para describir este libro. Tampoco dejaré de alabar lo bien escrito que está. Ahora, no le doy una puntuación perfecta por una simple razón: la introducción de este libro le juega en contra completamente porque te puede sacar corriendo; es aburrida y te da una mala idea de lo que hay más adelante (que sí es entretenido). No volveré a ver mi amada Monserrate igual .
Este es un libro con una trama muy original pero que, para mi gusto, tiene una estructura y una manera de contarse muy infantil. ¿A qué me refiero? Te repiten todo mil quinientas veces como para que no lo olvides, se recapitulan muchísimo los hechos y, al final, está el típico capítulo en que se resuelve todo y te explican cómo sucedió cada uno de los hechos importantes por enésima vez.
Pero bueno, más allá de eso, me pareció que la idea es súper interesante: una orden secreta de monjes que protege la entrada al castillo de Monserrate para que nadie se entere de la existencia de unos enanos (enviados por el Rey de España hace siglos) que protegen todas las letras y matrices del alfabeto latino. Un punto positivo es que al autor se piensa muy bien los nombres de cada enano y sus características. Me explico: el enano de la letra B se llama Bernabé, la enana de la letra I se llama Isabel y es investigadora, el enano de la letra P es el presidente... ¿Sí identifican el patrón ahí? :)
Como toda la trama del libro se desarrolla alrededor del peligro que corre el lenguaje tras la desaparición de la enanana guardiana de la letra A, y los "jefes" y protectores de los enanos son los monjes, que están vigilados por la Real Academia Española, el autor cuida muchísimo la manera en que cuenta todo. Incluso llegas a sentir que ninguna palabra está escogida al azar.
Y nada, como apunte tonto del final, no me gustó que un grupo de españoles, los Sulfuristas, fueran los malos del paseo y fueran neonazis locos con ansias de dominar el mundo.