Cien palabras para hablar de la música clásica parecen mucho más que las tres claves utilizadas por los compositores, mucho más que las cinco líneas del pentagrama, mucho más que las doce notas de la escala. Pero, al final, cien palabras para hablar de la música clásica son muy poca cosa. ¿Cómo presentar los términos técnicos, la jerga del oficio, los préstamos tomados de otras artes, del italiano, del alemán, y esperar agotar así todos los recursos del lenguaje musical? De hecho, las cien palabras escogidas por Thierry Geffrotin son otras tantas etapas, previsibles o sorprendentes, de un delicioso recorrido musical. De a capella hasta zarzuela, pasando por fricassée o sonata, el autor nos invita a compartir sus conocimientos de música clásica, a sentir la pasión, el júbilo, los sufrimientos a veces y el trabajo ímprobo que han dado lugar al nacimiento de unas obras que expresan más emociones que todas las palabras de todas las lenguas juntas.
Tardé demasiado en terminar esta obra y es que me iba apropiando de cada detalle, de cada dato, de cada historia.
La disfruté increíblemente; debo admitir que le tenía poca fe, cuando comienza explicando el significado de A Capella, pensé que me aportaría poco, pero ha sido notable lo mucho que he aprendido y como va madurando con cada página.
Es bastante rico leer datos e historias de compositores tan reconocidos, conocer toda la magia detrás de cada genio, aunque me hubiera gustado leer acerca de compositores no tan populares o del movimiento barroco que es mi predilecto.
no pongo estrellas a este libro porque no sé hasta qué punto y de qué manera se puede evaluar algo así. yo he disfrutado de las anécdotas y de la información nueva, y he entendido el origen de palabras que llevo años leyendo pero desconocía completamente !