Dos libros de poesía que dan frío. Estos poemas de Luy son crueles, insoportables. Sobrevuela el suicidio en cada verso. El tono anímico del que brotan es psicótico, en el sentido psiquiátrico. Claro que esto ha sido una dificultad que, sin embargo, no pudo contra el talento poético. Su lucidez no está en las visiones, ni en las intuiciones. En ese caso, sería poca cosa en comparación con filósofos malditos de los últimos dos siglos. La lucidez de Luy está en el uso del lenguaje. Su poesía es triste, irremediable, definitiva en su improvisación. Es prematuramente senil. Se siente una especie de rugido de fondo, como engranajes en movimiento, gigantescos, descuidados. El ruido de la máquina del mundo, todo dicho sin rodeos. Hay una extraña belleza poética en ese gesto obsceno, cruel pero bondadoso, en esas autopsias que son estos poemas.
Sobre este libro sólo voy a decir que lo abrí en un poema fechado en mi cumpleaños, y el que le precedía tenía mi nombre. No tengo otra opción que creer que fue escrito exacta y exclusivamente para mí! <3
2 libros desesperados, geniales por ese motivo. tal vez hay poemas que no me gustan, pero le rescata un espìritu general; de hecho, lo terminè y quedè medio triste.
No es gratis leer a Vicente Luy. Uno no sale indemne de semejante experiencia. Duele física y emocionalmente, pero es hermoso. Además, cuando uno menos lo espera, "una mariposa cruza el puente..."
Crudo, desgarrador. Escritura en tiempo real de la que parecemos testigos presenciales. Leer a Luy es verlo escribir, compulsiva y frenéticamente. Leer a Luy duele. Entrar al mundo Luy a través de su lente es una experiencia que atraviesa, desarma y sangra. Leer a Luy es advertir todas las señales del naufragio, y no poder impedirlo. Leer a Luy es imprescindible.