"Pronto será de noche, pero no habrá diferencia. El cielo seguirá teniendo ese color incómodo. El fuego que baila en las ventanas sacará a la ciudad de su ceguera. Será de noche, pero no estará oscuro. Caerán pájaros muertos del aire. Golpeando el suelo con un sonido de guantes empapados."
Ese de ahí es Samuel. Es policía, o lo era. Ahora está atrapado en un atasco infinito. Como tú y como yo. Miles de coches en medio de una autovía que se dirige hacia el sur; aunque eso poco importa. Lo que importa es que huimos. Somos una multitud desesperada rumbo a ninguna parte mientras el mundo se derrumba a nuestro alrededor.
La negrura se extiende detrás de nosotros, nos persigue. No nos queda más que avanzar. Los metros cuestan horas, el calor sofoca, el aire es de barro. Y justo cuando parece que nada puede empeorar, sucede: en medio de esta nada inmensa, un conductor ha aparecido muerto. Estrangulado.
Samuel necesita descubrir quién ha sido, y sobre todo por qué. Por qué aquí, por qué ahora. Mientras la oscuridad avanza y el tiempo se acaba, un simple acto puede bastar para darle sentido a todo.
Así que vamos, vuélvete a tu coche. Acurrúcate en el asiento. Cierra por dentro y, por favor, no te duermas. Por lo que más quieras, no te duermas. Porque cuando caiga la noche, tú podrías ser el siguiente.
Jesús Cañadas nace en Cádiz en 1980. Es ingeniero técnico en informática por la Universidad de Cádiz, licenciado en documentación por la Universidad de Granada, así como máster en gestión cultural por la Universidad de Deusto, la Universidad de Gotinga y la Universidad de Osaka.
En 2003 se traslada a Italia, donde empieza a cultivar la literatura de género de forma pseudo-profesional con la publicación de su primer cuento en la revista Asimov Magazine. Desde entonces sus relatos han aparecido en otras publicaciones como Aurora Bitzine o Miasma. Asimismo, ha colaborado en las antologías Calabazas en el Trastero, Ácronos, Fantasmagoria, Charco Negro o la más reciente Presencia Humana.
En 2011 publica su primera novela, ‘El baile de los secretos’, en la Colección Excálibur de la Editorial Grupo AJEC. La obra llega a ser finalista a Mejor Novela en la primera edición de los Premios Scifiworld.
En octubre de 2013 publica su segunda novela, ‘Los nombres muertos’, en el sello Fantascy de la editorial Penguin Random House. A partir de la publicación de esta obra se le reconoce como uno de los valores emergentes del género fantástico en España, llegando a estar entre la selección de mejores libros nacionales de 2013 según el periódico ABC. Se le califica como “uno de los autores que mejor ha sabido centrifugar aventuras, ciencia-ficción y referentes culturalmente dispersos.”
De ‘Los nombres muertos’ se ha escrito: “Si el género fantástico tiene alguna posibilidad de convertirse en el nuevo fenómeno de consumo al estilo del boom de la novela negra, será gracias a novelas como esta” o, en palabras del escritor y traductor Javier Calvo, “uno de los libros de género más excitantes de los últimos años“.
Su tercera novela es ‘Pronto será de noche’, un thriller apocalíptico publicado en mayo de 2015 en la colección Insomnia de la Editorial Valdemar, que le ha valido apelativos como “el nuevo maestro del horror más asfixiante, incómodo y sangriento“,”el actual amo de los horrores en la literatura española” o “uno de los maestros del terror patrio“.
En 2015 y 2016 se une al equipo de guionistas de la productora Globomedia, donde co-escribe la segunda temporada de la serie de Antena 3 Vis a Vis.
Su última novela, ‘Las tres muertes de Fermín Salvochea, fue publicada en octubre de 2017 por Roca Editorial. Se la ha definido como “uno de los mejores libros de literatura fantástica de los últimos años“, una novela “apabullante, que funciona a todos los niveles” o “el mayor homenaje al habla andaluza en un libro“.
En la actualidad, Jesús Cañadas reside en Cádiz y prepara su siguiente novela.
Me declaro fan de Jesús Cañadas. Segundo libro suyo que leo y segunda experiencia perturbadora. En medio de un escenario apocalíptico, un fin del mundo cuya causa nos oculta el autor, varias personas están atrapadas en un atasco inmenso intentando huir de la ciudad. Avanzan apenas unos kilómetros al día, sin comida ya y con poca agua.
Sientes la sed, el hambre y la desesperación de los personajes y el miedo... no solo a lo que se avecina sino también a un asesino que comienza a matar mientras están atrapados. Mientras todo se apaga y la vida como la conocemos se desintegra, el policía Samuel se jura que descubrirá al asesino antes de que todo desaparezca. Cañadas consigue crear una ambientación opresiva, angustiosa. También retrata de forma magistral los peores y más bajos instintos del ser humano, fruto en ocasiones del miedo y el hambre y en otras de la mezquindad. Si te gustan las emociones fuertes, es tu libro
- Si tienes taquicardia o dificultades para dormir de noche. - Si eres aprensivo ante escenas de crudeza. - Si eres de los que se tapan los ojos en un film de terror. - Si odias los atascos en verano. - Si prefieres leer a Paulo Coehlo o a Albert Espinosa.
Si crees que formas parte de esta minoría, este no es tu libro. Pero si quieres un libro que te deje marcado de por vida, lee Pronto será de noche. Mi experiencia personal al leerlo ha sido única. Hace ya algún tiempo que leí el manuscrito y todavía me acuerdo de todas las escenas, personajes y situaciones de la historia casi de memoria. Pero eso no es todo, lo que más recuerdo son las sensaciones. Ansiedad, sed, agobio, mal rollo y adrenalina.
Este no solo tiene a algunos personajes atrapados en un atasco. Te va a atrapar a ti y te va a dejar sumergido en sus páginas sin posibilidad de escapar incluso cuando terminéis de leerlo. Pero no os imaginéis una metáfora acuática, vais a estar sumergidos en sudor y polvo.
Y lo mejor de todo es que va a ser un viaje que os va a dejar la piel de gallina y con ganas de más.
Jesús Cañadas revuelve las entrañas del lector con una premisa opresiva, creando unos personajes que para nada son lo que parecen al principio. Situados en un atasco de dimensiones inabarcables que se aleja del fin del mundo, el lector será el observador que corretea entre los coches para echar una mano a Samuel, un policía obsesionado en descubrir quién se ha cargado al médico que tenía en el coche de al lado, mientras va descubriendo quiénes son los verdaderos compañeros que nuestro madero obsesionado tiene a su lado.
El autor crea una atmósfera apabullante sin desvelar exactamente qué es lo que asola al mundo. Un atasco de medidas infinitas sirve como excusa para hacer un viaje a los peores pecados del ser humano oprimiéndonos el aire pese a estar al aire libre. El hambre, la sed o la impotencia sacan lo peor de cada uno, lo que escondemos cada día en el fondo de nuestra alma. La intriga y el elemento catastrófico serán una constante a lo largo de las 250 páginas sin dejar de lado el terror y el elemento policíaco.
Con un estilo impecable a través de frases cortas, un humor sutil y oscuro, violento y a menudo cortante Cañadas nos pone al volante de este atasco sin fin, donde la desconfianza está servida desde los primeros párrafos, riéndose de cualquier tema tabú de forma realista y natural. Un ritmo pausado sirve muy bien para crear un retrato profundo de nuestros personajes, saltando de un punto de vista a otro, creando sensaciones en el lector de forma constante, no dejándote desapegarte de sus páginas hasta terminar.
Os puedo asegurar que una vez terminado el libro no olvidareis las historias de Samuel, Alicia, Ruth, Tote, Inés, Abreu, Alfonso, Cándido o el extraño hippie. Cañadas juega con los arquetipos para retorcerlos y sorprender al lector de forma constante. Puede que la resolución final pierda un poco de fuerza en su motivación, pero el fin del mundo puede llevar al ser humano hasta extremos impensables que ahora mismo nunca podríamos comprender.
"Lo que no se podría describir es el horror. Calcular cuánto habrán gritado y durante cuánto tiempo. Cuando habrán tardado en morir . Cuánto habrán sufrido."
Me ha gustado mucho la idea y contexto que plantea. La forma en la que lo desarrolla se me ha hecho muy atmosférico e inmersivo. Con respecto a los personajes me parecieron todos grises y sospechosos jajaja ideales para la historia que en un punto comienza a sucumbir en el caos y desesperación al límite.
Me encanta el tipo de inicio que posee, donde sin contextualización ni presentación se nos situa, como lectores, al medio de un escenario que ya tiene su historia.
Preciosa novela llena de luz y positivismo, de unicornios vomitando arcoíris... ¡Y un cuerno! ¡Al final Cañadas ha conseguido "dejarme el culo torcido"! Me ha encantado el cambio de registro, y sobre todo, el desarrollo de la novela y de los personajes.
Mi enhorabuena al autor por este thriller redondo.
¡Hay que leerla! (Bueno, si buscas unicornios vomitando arcoíris, mejor no).
Esta vez, y haciendo una excepción, os presento 6 razones para no leer un libro: "Pronto será de noche", de Jesús Cañadas, una historia QUE NO HAY QUE LEER, ¡OJO! ¿Por qué? Vamos a verlo:
1 - Es un libro que provoca emociones fuertes, todo lo contrario que una buena sobremesa viendo la tele, dónde va a parar.
2 - Uno se cree lo que está sucediendo PORQUE LA AMBIENTACIÓN ES BRUTAL, así que mejor no leerlo.
3 - Los personajes hablan de verdad, con voces creíbles, como lo harían realmente en esas circunstancias. Tanta verosimilitud en una historia de miedo no mola, da canguelo, así que ni acercarse.
4 - Todo lo anterior provoca una gran inquietud al lector, una sensación de desasosiego, de incomodidad. Es preferible algo más anodino que no te ponga de los nervios y Bambi ya está disponible en Blueray.
5 - Hay una continua sensación de desesperanza, de pérdida y abatimiento, pese a que uno se empeñe en mantener un rayito de fe en el desenlace. Esto, en contra de lo que podría ser, resulta tremendamente atractivo, casi morboso.
6 - El ritmo es muy ágil y el final, de infarto. De hecho 7 de cada 8 médicos en la novela mueren antes de que acabe.
“Todo el mundo intenta huir a alguna parte y por eso todos están atrapados. Esto es lo que pasa cuando el mundo se acaba”.
Todo inicia desde el asiento de atrás de un coche, en donde acompañamos a un hombre sin nombre que va camino a su muerte, con una capucha sobre su cabeza que le impide ver la forma en que la cuidad se consume en llamas, sin mirar cómo se desarrolla el fin del mundo, porque aunque pronto será de noche, no habrá ninguna diferencia, no se hará oscuro y para ese momento él ya estará muerto.
Me ha recordado mucho a La Carretera, ya que la ambientación es similar: un mundo postapocalíptico con fuego y caníbales donde no nos explican cómo ni por qué se está acabando el mundo, sino que se centran en los personajes.
Por suerte, los personajes de Pronto Será De Noche tienen distintos intereses y motivaciones, y el argumento de "encontrar al asesino" hace que el libro tenga un objetivo, y no sea sólo "voy a pasear mi angustia vital durante 200 páginas".
Se lee rápido, pero ojo porque es altamente agobiante.
Una novela llena de aciertos. Los personajes, sus diálogos, las imágenes (el toro con la cruz, el brazo en la puerta de la iglesia...) pero especialmente por las sensaciones que transmite a lo largo de todo este viaje asfixiante, duro y agobiante por el fin del mundo.
Me he encontrado con un estilo que lo imaginaba diferente, y con eso quiero decir que esperaba que me gustase menos. Con esta novela no tenía expectativas. Y es así porque generalmente no suelen gustarme las apocalípticas si están rodeadas de crueldad humana a más no poder. Pero «Pronto será de noche» ha conseguido sorprenderme. Con una prosa simple, con abundancia de oraciones cortas, prácticamente no insiste en describir sensaciones o lugares o personalidades que se me hacen pesadas. No quiero decir que toda la novela haya sido trepidante ni que me haya mantenido enganchado, pero solo he desconectado en contadas ocasiones.
Cañadas nos plantea unos personajes muy trabajados a nivel psicológico, muy definidos cada uno, aunque al mismo tiempo tampoco sabes por dónde van a tirar en cada momento. Una novela de investigación poco usual, me ha parecido.
La historia en sí no ha logrado conectar conmigo. A ratos sí, pero en general no me llamaba. Lo que me ha mantenido pegado a las páginas han sido los personajes y también la prosa que, aunque no me convence por su sencillez (a mi parecer, me falta algo que no sé describir, ya lo siento), sí por su ahorro en oraciones innecesarias, algo que, según mi punto de vista, muy pocos escritores logran.
Por otro lado, está el tema de que sea apocalíptica y que la crueldad y violencia sea explícita, incluso las dos juntas —crueldad violenta—. Este factor no suele convencerme porque muchos escritores crean a todos los personajes de un libro más malos que el diablo (si es que este es malo), intentando alegar que no hay almas benévolas, y se me escapa de la realidad. Además, muchas veces me he encontrado un abuso de crueldad gratuita y, sobre todo, un regocijo en el morbo que esta provoca —como único o principal recurso—. Aborrezco que un escritor haga eso, me gusta que use recursos sin necesidad de tirar al más facilón para mí: la crueldad y violencia gratuitas, pareciendo ya que son sin motivo. ¡Y Jesús Cañadas no hace eso! Mi mayor sorpresa. Usa la crueldad y violencia con medida. No se corta un pelo con ella, pero tampoco abusa de ella: la usa solo lo necesario en la trama, allí donde lees y piensas: «Sí, es evidente que esto podría ocurrir así en esa situación».
En definitiva, el mayor logro de este libro me ha resultado el uso de la trama y las acciones de los personajes de manera magistral, aunque el tema y la historia en sí a mí no me hayan atraído. Si os gusta este tipo de literatura, esta novela es de las mejores.
Segundo libro que leo de este autor y garantizo que no va a ser el último. Una lectura dura y sobre todo con una capacidad de enganchar enorme.
Jamás pensé que un libro que transcurre casi exclusivamente en un atasco pudiese tener tanta fuerza. Los personajes están fantásticamente descritos, la tensión es constante y el ritmo frenético. El ritmo sin dudas es la marca de la casa.
Lo he disfrutado (y sufrido) mucho, y si no se lleva más puntuación de mi parte es porque me ha faltado un poco más de desarrollo en el final. Aún así una lectura de lo más recomendable, no para todo el mundo, pero si no te amedrentan las descripciones viscerales y todo lo retorcido del ser humano, dale una oportunidad
3,5 No leo rápido. Este son 250 páginas escasas y lo he leído en solo 2 días porque quería quitármelo de en medio, porque quería salir de ese atasco agobiante y eterno. No suelo leer terror, pero reconozco que este libro cumple su función: dar mal rollo. El tema me recuerda a En la boca del miedo, pero más chungo todo, y a Un minuto antes de la oscuridad, aunque desde el terror en lugar de desde la cifi, mientras que el estilo me recuerda a la contundencia breve y sucia de Emilio Bueso, aunque se percibe más auténtico. El poco terror que leo tiene salida al final del túnel: puede morir mucha gente sufriendo, pero no te dicen al principio: mira, estamos jodidos, de esta no hay salida y aquí se acaba todo; y sabes que es así, que no hay salida. Bueno, voy a ver un Mi pequeño Pony o algo así, todo arcoíris y mundo de piruleta, que tengo que lavarme los ojos con lejía.
Angustia, miedo, desesperanza, sed, ansiedad... eso es este libro. Con frases cortas, ritmo ágil y personajes a los que probablemente no adoptaríamos, Jesús Cañadas nos deja imágenes en la retina que nos acompañarán toda la vida. Es una novela difícil de clasificar, entre lo policíaco, lo apocalíptico y el terror pero tal vez, la palabra que mas se ajusta es ''salvaje'' gracias a escenas que no comentaré para no destripar nada. Acabo de descubrir al Cañadas y lo he puesto directamente en mi pequeño altar patrio con Guillem López y Emilio Bueso. Mientras las pesadillas duren, le mantendré ahí.
Cualquiera que haya escuchado alguna vez un accidente sabe que transcurre un instante desde que se escucha el chirrido de los neumáticos y el esfuerzo de los frenos por detener el coche, hasta que suena el estruendo del metal y el crujido de los cristales rotos. Durante ese brevísimo momento, poco más de un segundo, uno aún piensa que las cosas podrían terminar bien. Nos decimos a nosotros mismos que no tiene por qué acabar en tragedia. ‘Pronto será de noche’ discurre en ese preciso segundo, y Cañadas consigue que como lectores sintamos que vamos a bordo de ese coche.
Bajo una premisa y comienzo que provoca un rápido paso de páginas. Vamos desvelando una trama de novela negra, desaprovechando una idea fascinante para desarrollar una historia de terror sobrenatural o monstruosa, y no la psicológica que ha dado resultado negro.
Un mundo que se acaba, todos quieren ir al sur, a la playa. Pero el atasco lo impide. Entre vecinos automovilistas una serie de asesinatos ¿Quién es?
Cambio radical de Cañadas. Una terrorífica y absorbente historia con unos personajes muy trabajados y realistas. Dura y directa, no te deja indiferente. Lo mejor de este gran autor hasta la fecha.
Una gran novela del fantástico español, con una premisa muy interesante (un asesinato en medio de un atasco durante el fin del mundo) y un ritmo trepidante en la narración y el desarrollo de los acontecimientos. Además, el hecho de fusionar dos géneros (la ciencia ficción apocalíptica y el whodunnit) genera una narración muy original. El autor es capaz de hacernos vislumbrar un mundo muy interesante al borde del desmoronamiento total, sin necesidad de contarnos las causas ni las consecuencias de lo que sucede, al igual que los propios protagonistas de la historia tampoco las conocen.
El hecho de estar narrada en presente logra darla a la historia una pátina de realidad y de urgencia, como si fuésemos testigos de los hechos que está sucediendo. Asimismo, Cañadas logra recrear perfectamente la atmósfera de unos días calurosos y agobiantes, que hacen sentir al lector como si realmente se encontrase allí, junto a la gente atrapada.
En los aspectos negativos, no me ha gustado demasiado el retrato que hace de los personajes femeninos. Mientras que los masculinos están todos definidos por su oficio o su forma de ser (el médico, el policía, el hippie, el escritor, el taxista, el yonqui...), las mujeres se caracterizan todas por su función de madre (la madre, la embarazada, la maestra a cargo de los niños del autobús). Creo que aquí le ha faltado profundidad a la hora de tratarlas. Aparte de esto, algunos otros aspectos de la trama también me han parecido algo inverosímiles, pero no lo suficiente para que no haya leído el libro del tirón.
Decepción. Tenía este libro marcado para leer desde hace varios años hasta que hace pocos días de casualidad di con él y me hizo tanta ilusión que puse en pausa el libro que estaba leyendo para leer este. Y...decepción es la palabra que mejor lo define.
Sí, es incómodo. Sí, es desagradable, y poco más. No me ha causado ningún interés que merezca la pena reseñar. Una lectura de esas que pasadomañana ya habré olvidado.
Seré breve. Pocas veces me había sentido tan incómodo al leer un libro como lo he hecho con "Pronto será de noche" de Cañadas. Una vez que éste road-trip infernal comienza, no deja respiro alguno. Sino tan solo una sensación de que nada va a estar bien. El autor nos presenta tanto el conflicto como los personajes de manera precisa y sin concesiones (los personajes no son ni intercambiables ni indistinguibles). La historia solo se desvía del misterio del asesinato en ciertos puntos, en los que se da un chapuzón en la psique de algunos de los personajes más detestables con los que me he encontrado (Alfonso es el que primero se me viene a la cabeza) y para mostrarnos el desolador paraje que Cañadas nos ha preparado para su apocalipsis particular. Y lo mejor es, que nunca llegamos a saber qué es lo que lo ocasionó, ni qué es lo que nos sigue o lo que se espera encontrar al final del enorme embotellamiento que nos sirve de escenario. No. Cañadas nos deja rumiar eso en las más oscuras rendijas de nuestra mente, que es más terrorífico que cualquier cosa que podamos leer en cualquier página impresa.
En “Pronto será de noche”, hay muchas cosas que nos suenan pero que juntas forman un libro singular. No es nada fácil publicar en Valdemar y ésta, como las princesas más bellas, se dejó cortejar. Nada en esta novela es trivial o anecdótico, desde el móvil que no deja de con sonar, hasta el líquido que chorrea de un maletero. Nada pasa de refilón, nada te roza, todo te da collejas y esconde la mano mientras el autor, se descojona en tu cara y con un pincho, te arrastra a una de esas hogueras de carne humana y te pregunta: ¿y tú, lector, qué harías en su lugar? Ninguna respuesta es Continuar leyendo
Le puse tres estrellas en cuanto lo acabé, y con el paso de las semanas me he dado cuenta de que no me puedo quitar esta historia de la cabeza... cada vez que cojo el coche me acuerdo del libro. Le mejoro la puntuación. No le pongo cinco porque podría estar mejor escrito, pero es una historia que vale la pena leer, cuesta poco tiempo hacerlo y aporta grandes dosis de tensión y momentos desasosegantes como pocos. Muy, muy recomendable
El fin del mundo es apasionante, aterrador, oscuro, acojonante, .... cuidado con ese cielo que cambia de color y saca lo peor que llevamos dentro, los instintos más rastreros. ¿A qué dedicarías tus últimos días u horas de vida? Cañadas da unas ideas. Sigo pensando con cuál me quedo.
Una premisa que parte de Cortázar y su relato "Autopista del Sur", aderezado con "La carretera" y "los diez negritos". Un apocalipsis interior y exterior con muy mala leche. Huele a ceniza y sangre reseca.
Se lee del tirón, un 10 para el pedazo de portada.