En un reino imaginario de una época remota, Lombar Natoque es el malvado rey que ha logrado imponer el terror en todo el país. Su ambición no tiene límites. Nada escapa a su control. La magia está prohibida y la gente vive atemorizada. Un joven zapatero, de nombre Niclai Estanebrage, será el líder de la rebelión. En su lucha contará con la inestimable ayuda de Oiob, un aprendiz de mago capaz de devolver la ilusión a la gente, de Genco y Aberrón, nobles defenestrados por Lombar Natoque, de Alana, una mujer muy guerrera, y de algunos otros que claman contra la injusticia reinante.
Está bien escrito, eso lo primero. Tiene muchísimo mérito hacer creado esta historia tan larga, y aún más haberla condensado en un volumen en lugar de intentar forzar una trilogía.
En general en interesante, y aunque en varios momentos se me ha hecho larga y lenta, el inicio y los compases finales están muy bien y hacen que, en general, haya merecido la pena.
El problema, para mí, ha sido el machismo. Comprendo que al ser fantasía medieval el machismo esté «justificado», y sí, sé que hay un protagonista femenino, y habría dejado pasar este hecho y asumido que las partes en las que ella es protagonista contrastan con el machismo del resto de la obra, pero... Se me desmonta todo el argumento cuando, cada vez que otro personaje la ve o el narrador la describe, se centra en «Parecía salvaje y tenía un físico fibroso, pero aún así estaba buena. Tenía pinta de follar como una bestia». Así que, como me ha incomodado mucho el tratamiento a los personajes femeninos de la obra, incluso cuando no era el objetivo del autor (o eso me ha parecido) le tengo que restar puntos. No está de más recordar que aunque tu obra sea medieval, también es fantasía, y en los mundos de fantasía nadie te obliga a ser machista. Si existe la magia también puede existir la tolerancia y el respeto a las mujeres.