La Vida de las Paredes debe disfrutarse despacio, saboreando su olor a tinta y acariciando la guía granate que marca tu ritmo de lectura. Sara Morante trae al adulto de vuelta al placer infantil de leer y gozar con dibujos repletos de detalles que más que enriquecer, se hacen imprescindibles a cada personaje y relato.
Escenas circenses, pasiones prohíbidas, hambre, música, falsedad, dolor y locura hilan fino en una semana de vida cualquiera, aunque llena de acontecimientos fatales y descubrimientos, en esta casa viva de vecinos de la calle Argumosa.
La autora invita a contemplar la miseria a través de una mirilla que abre majestuosamente, que engancha al lector voyeur con sus rojos, sus flores, sus combinaciones de encaje, fotografías que se aman en la oscuridad del pasillo y migas rancias de pastas de té.
Toda una joya, un libro necesario en la estantería de cualquier amante de la lectura agradecida y rica, un trabajo cuidado al extremo, bellísimo y cum laude.