No se puede elegir quién hace que el corazón te lata así de rápido.
Eden Lockhart lleva toda la vida enamorada de Alexander Vandervilt, pero él solo la ve como «algo» de lo que encargarse. Hasta que un viaje de madrugada de un club a otro lo cambia todo. A partir de ese instante, sus vidas empiezan a llenarse de momentos que los acercan irremediablemente sin que ninguno de los dos pueda evitarlo, que aumentan la tensión haciéndola brutal, casi cruel, completamente deliciosa.
Pero entonces una decisión estalla entre los dos; Alexander no va a rendirse y Eden no sabe si puede volver a brillar donde una vez se apagó.
Porque hay amores que pueden destrozarte… hasta que decides luchar por ellos.
Nos encontramos ante una novela de romance contemporáneo con los tropes de diferencia de edad, empresario x artista, segundas oportunidades, una sola cama, amigos de siempre, dolor, pasión, romance y sentimientos que llevan demasiado tiempo intentando esconder.
Por un lado tenemos a Eden, nuestra protagonista. Tiene 24 años y ama dibujar. Es dulce, valiente y fuerte, y me ha gustado muchísimo acompañarla durante toda la historia y ver cómo se enfrenta a todo lo que le va poniendo la vida por delante. Además, Alexander tiene la costumbre de llamarla mocosa al principio y decir que me flipa diosmio
Por otro lado tenemos a Alexander, nuestro protagonista. Tiene 30 años y es el CEO de la empresa familiar. Es frío, huraño y trabajador hasta la extenuación, pero con Eden todo se complica. Se niega constantemente a aceptar lo evidente porque quiere que las cosas sigan como siempre y, sobre todo, no quiere darle migajas. Y es eso mismo lo que jode todo al punto de romperle el corazón.
En cuanto a los personajes secundarios, destacaría especialmente a Valerie, Ted y Mellow, que son los que más aparecen y aportan bastante a la historia (NECESITO LIBRO SINO DE LOS 3 MINIMO DE VAL Y TED). También tenemos a Cole, Sullivan, Eleonor, Francesco y Kaitlyn, aunque tienen algo menos de peso.
Lo que más me ha gustado ha sido precisamente la relación entre Eden y Alexander. Esa tensión contenida a duras penas de dos personas que se conocen de toda la vida y que intentan negar lo que sienten da muchísimo juego. Además, la mezcla entre el romance, la pasión, la ternura y todo el dolor que arrastran hace no pueda parar de leer.
Me lo he leído en 24 horas y creo que eso ya dice bastante de lo mucho que me ha enganchado. Cristina Prada es, como ya sabéis porque no paro de recomendarla, mi autora favorita de romántica erótica y una vez más ha conseguido que me quede completamente atrapada entre sus páginas.
El final no me ha podido gustar más, he llorado como una magdalena antes del epílogo y después del epílogo seguía llorando. Hacía tiempo que no lloraba con un libro, las novelas de la autora siempre son un acierto.
Una historia preciosa que me atrapó desde la primera página. En los primeros capítulos di por hecho algún tropo que acabó cayéndose a las pocas páginas. ¿He dicho que cuando leo me encantan las sorpresas? Uno de los slow burn más slow, slow que he leído nunca.