«Tengo la corazonada crítica de que si los autores aquí compilados insisten, sus nombres harán parte de la historia de nuestro cuento en el siglo XXI» (Carlos Sandoval)
«Se ofrece aquí más de una década de nuestra narrativa breve, una muestra libre, desprejuiciada y ―muy importante― amena sin sacrificios de lo estético, grata desde la profundidad de sus diversos planteamientos. Cuarenta escritores-as se aglutinan en este volumen y se hace difícil precisar cuál supera al otro» (Luis Barrera Linares)
Esta antología reúne 41 voces, entre escritores «prospecto» y autores ya consagrados, buscando establecer algunas pautas en torno a las distintas manifestaciones de nuestra narrativa venezolana contemporánea.
En cuanto a sus coordenadas, la recopilación abarca los primeros 12 años del siglo XXI. Aunque excluye autores que se consideran parte de la narrativa de los 90, incluye a otros que, si bien ya estaban publicando antes del 2000, verifican su obra como cuentistas en el periodo del compendio (Héctor Torres, Federico Vegas y Gisela Kozak, entre otros).
Selecciona los textos de acuerdo con un «condicionante bibliográfico»: «la primera publicación de un cuento del autor seleccionado en una muestra, en una antología o, es obvio, su salida del anonimato con un libro individual».
En los cuentos se observa una proliferación de la primera persona. La experiencia narrada incluye la reflexión, muchas veces relacionada con un conflicto que necesita contarse. Se trata de un yo narrador que sintetiza historia y modo narrativo.
Por otra parte, es notoria la influencia del ambiente político y social en la producción narrativa del 2000 en adelante. Frecuentemente el escenario es una ciudad hostil al que cada individuo debe adaptarse, de allí el valor de la experiencia particular.
Siempre se habla de Caracas. Y cuando no es Caracas, el extranjero –pero siempre pensando y extrañando Caracas–. Solo un par de cuentos viajan hasta otras localidades del país.
Como mencioné anteriormente, la narración tiene como núcleo la experiencia subjetiva del sujeto que enuncia, de manera que todo se trata de la tensión entre sus vivencias y su mundo interior. Se habla de pasiones, obsesiones, viajes, amores, violencia, traumas que necesitan contarse. Una pulsión sicótica recorre la narración en muchos de los relatos.
Siempre es un gran placer conocer nuevos narradores venezolanos. Tomando como punto de comparación nuestra producción narrativa del siglo pasado, me sorprendió observar que esta generación no tiene mucho que envidiarle a las anteriores en cuanto a ejecución de la técnica. Además, los autores compilados cuentan con la ventaja de que en nuestra literatura ha estado cambiando la actitud con respecto al oficio de la escritura, puesto que se observan signos de que hoy en día se emprende la labor con mayor profesionalismo y responsabilidad. Una de estas evidencias es que muchos de los cuentistas de la antología son facilitadores de talleres literarios y poseen formación de tercer nivel, gran parte (17 de 41) titulados como Licenciados en Letras.
Una excelente antología del cuento y el relato de diversos autores venezolanos. Su lectura es obligatoria para todos los amantes de la literatura que manejen el español, independientemente de su nacionalidad o lugar de residencia.
Cerraré mi Reading Challenge 2017 con esta antología. Y cuestionaré: ¿por qué existen tan pocas obras dedicadas a nuestra discreta y brillante narrativa?
Variado tanto en estilos como en temas, pero innegablemente venezolano en el sentir. No todos los cuentos están destinados a ser clásicos, pero sin duda una excelente selección.