Violeta Ludier recorre lugares que forman a una persona y desmenuza las emociones que se conectan con ellos: la familia, los amores, las amistades y las luchas que movilizan son puestas bajo una lupa sentimental, sustentando pilares fundamentales como la memoria, el anhelo y la existencia como mujer.
La memoria aparece de a ratos como la mejor aliada, recordando un sol reluciente, pero también sabe adoptar el rol de verdugo. Trae palabras que quedan tatuadas en el cerebro, expone las huellas de la historia y la genética, y describe con exactitud los gestos y manías de alguien, sintiéndose presa en la ciudad que la vio crecer.
El anhelo también va mutando. Por momentos la voz poética suplica por la mirada de un amor, por recuperar una ternura que se perdió en el camino y por palabras que sacien el deseo, pero luego se percata del paso de los días. Reconoce que a veces el mayor gesto de amor es liberar al otro de un sentimiento tan grande que se torna incontrolable.
La existencia como mujer también es ambigua. Conviven la estampita aferrada en otras manos, guardiana y labradora de sueños y expectativas ajenas, rompiéndose la espalda para poder sostener esa imagen bendita, mientras aparece la incomodidad con el acto inconsciente de abandonar la piel propia para encastrarse con el molde que otra persona necesita.
En este lugar podría quedarme es una obra poética minada de contradicciones, pero su humanidad reside en esa misma existencia que entona palabras con fuerza para luego replicarlas con la misma intensidad.
Violeta nació en el otoño del 2001 y vive en Quilmes, Buenos Aires. Lectora desde muy niña, hoy también es fanática de tomar café, ir al cine y visitar el mar. Es estudiante de Letras en la Universidad de Buenos Aires. Coordina talleres literarios y encuentros de literatura y bordado. Participó en Trincheras de Algodón, antología sobre la ternura (Flor del Ceibo). Tiene un proyecto de difusión literaria llamado Prosa de Mar (@prosademar_). La ansiedad es un perro es su primer libro.
En este lugar podría quedarme es un poemario, con verso libre, sin que falte la prosa poética en varios de sus escritos, ya que aparecen algunos breves relatos. Además, podemos admirar varias fotografías que captaron la esencia del libro.
Por otro lado, si pudiera poner un título para explicar el libro sería: evocaciones. Esta obra crea receptores a quienes le dirige varios de sus poemas que se entrelazan y nos sumergen en lo cotidiano de la vida y las relaciones. Así entreteje escenas que solo quedan en el imaginario, supuesto de lo que pudo ser. Incluso un canto, una súplica o un lamento para encontrar o dejar ir lo que se perdió. Son situaciones que son fieles al título: En este lugar podría quedarme. Ese «podría» condiciona el resultado final de un lugar hallado y basta solo con abrir o abrirnos la puerta para habitarla y no sea solo una memoria, una ilusión.
Este poemario me gustó, más allá que no pude conectar con todos los poemas y no hallé muchos recursos poéticos, pero se convirtió en un libro ideal para aquellos que están buscando la sencillez de las palabras y los sentimientos. Es un libro que invita a quedarte.