Me ha gustado la forma en que Gabi Beltrán elabora este relato autobiográfico: sin romanticismo, crudo, con una fealdad implícita en el ambiente que se hace tangible a través de la parte gráfica de la novela y que, sin embargo, de algún modo conquista al lector. La estructura del relato como varios fragmentos no relacionados también me parece un acierto. Desde el punto de vista gráfico, me los trazos y el estilo que utiliza Seguí me han parecido perfectos para la historia narrada.