Tres historias cortas, pero que nos hace ver que lo que recordamos , y lo que vivimos , muchas veces se mezclan de manera tan real que nos cuesta distinguir entre ellas.
El primero, como deseos de juventud nos alteran muchos años después, dándoles una forma que no queda claro si lo vivido y lo recordado tienen alguna coincidencia.
El segundo, que la ausencia, de un ser, con el que hemos compartido, gran parte de nuestra vida, nos hace también desaparecer una parte de nosotros.
El tercero , que si no pensamos, que algo malo, puede suceder, simplemente, no sucederá.
Creo que este autor con muy pocas líneas, crea comportamientos humanos
sobre los que reflexionar.