Precipicio transcurre, como todos los textos de Zui Long, en el Reino de Hacia: construcción espacio-temporal inclasificable, tan cerca de la Dinastía Tang como de una distopía post-industrial. Escrita en lothro —lengua materna del narrador—, esta novela-diario permite tematizar la experiencia idiomática y las “flexiones” que el cambio de lengua produce en la percepción del mundo. Como en Pupila, hay transformaciones sutiles e inquietantes: un día, el protagonista despierta siendo más alto que antes. El autor malayo-argentino se ríe del amor, de la literatura y del arte en general, mientras acepta una paradoja: toda voz, por autónoma que sea, necesita un diálogo como caja de resonancia.
Zui Long fue un artista marcial malayo. Desde niño se dedicó a las artes marciales chinas alcanzando tempranamente la maestría en el Kung Fu. En 1964, a los 43 años, viajó a la Argentina. Al cabo de un tiempo se formó a su alrededor un pequeño pero sólido grupo de discípulos. A mediados de la década de 1980 comenzó a escribir su obra literaria, en su lengua adoptiva, el castellano. La misma esta integrada por dos novelas breves (Pupila y Precipicio), un volumen de ensayos (Pozo) y numerosos cuadernos manuscritos.