DECEPCIONANTE. Esa sería la palabra para describir la última entrega de la serie "Veneno". Iba camino de convertirse en una de mis trilogías favoritas y, sin embargo, con este último libro me he llevado una decepción enorme. Me ha parecido un libro escrito sin tener algo en mente que contar, básicamente para cumplir con un contrato editorial...
La primera y segunda novela me encantaron. Me enamoré de los personajes desde el minuto cero. Me resultaron completamente adictivos, me dejaron con ganas de más. Cuando los iba terminando sólo quería empezar a leer el siguiente y, si no lo hacía únicamente era para que me durase más la trilogía... Pero claro, no esperaba encontrarme lo que me he encontrado en esta última novela.
Básicamente en el libro no para absolutamente nada. Hasta más o menos la mitad de la novela los personajes principales ni tan si quiera salen de la casa de uno de ellos... Y el conflicto o nudo de la novela ocurre aproximadamente hacia el 80% de la misma... Por no hablar de lo absurdo que es ese conflicto. La historia da una y mil vueltas a lo ya relatado en las novelas anteriores sin aportar nada nuevo. Incluso las escenas de sexo, tan buenas en los otros libros, en este me han resultado aburridas y repetitivas.
Y, para colmo, ni tan si quiera hay un epílogo final en el que se narre cómo les ha ido a los personajes meses después, tras las decisiones tomadas. Por el contrario, un final abierto, abrupto, atropellado... Un final que no merecían las dos novelas anteriores.
En fin, que ojalá la autora se hubiese decantado por una biología y no me hubiese dejado este sabor de boca tan amargo. Aunque no lo merece, no puedo ponerle menos de tres estrellas porque aún me dura el encantamiento de los libros anteriores.