Narra la historia de como el doctor Balmis llevó la vacuna de la viruela a ultramar, a las tierras que entonces formaban parte del imperio español. Pero centrándose además en la figura de Isabel, la joven gallega encargada de cuidar y atender a los niños portadores de la vacuna.
El libro está muy bien escrito. Detalla minuciosamente el itinerario que siguió la expedición y los distintos problemas a los que se vieron enfrentados, algunos de ellos irresolubles: superstición, envidias, celos, corrupción, enfermedades, .... muchos de ellos muestra de la decadencia en la que se encontraba ya el imperio español.
Los primeros capítulos los alterna el autor en contarnos la infancia y juventud del doctor Balmis, su arrogancia, soberbia e inteligencia (imaginaos, un estilo Sheldon Cooper de TBBT), y la de Isabel, obediente, sensata y humilde. Dos caracteres contrapuestos que se juntan por un bien común.
Una vez presentados ambos personajes, comienza el duro viaje, del que parece que lo estamos viviendo: las tormentas en medio del océano, la selva, el calor y la humedad, ... Pero sobretodo lo mejor y lo peor del ser humano; personas generosas y abnegadas frente a dignatarios y comerciantes sin escrúpulos.
El único pero que le pongo al libro es que para variar un poco la tónica de la historia, el autor ha introducido una serie de románticos momentos vividos por Isabel, que aunque en general no desmerecen la historia, llega un momento que está a punto de estropear la lectura; aquel en que llega al amor prohibido. No doy más detalles para no daros pistas de lo que es. En mi opinión, esto no venía a cuento.