Durante los últimos veinticinco años un buen número de poetas, narradores, dramaturgos y ensayistas han enriquecido y transformado nuestra tradición literaria. Se trata de escritores originales y activos, cuyas obras -parte fundamental del panorama de las letras mexicanas- merecen ser mucho mejor leídas y conocidas. La colección La Centena, en sus vertientes de narrativa, poesía, teatro y ensayo está dedicada a recuperar esas obras significativas y a valorar a sus autores.
Eusebio Ruvalcaba. (Guadalajara, Jalisco 1951). Ha publicado novela (Un hilito de sangre; Temor de Dios), cuento (Desde el umbral; Por el puro morbo), ensayo (Con los oídos abiertos, Higinio Ruvalcaba, violista. Una aproximación) aforismos (Heridas sin sutura), epistolario (El hombre empuja al hombre. Cartas a Coral) poesía (Con olor a Mozart; A falta de pan). Es colaborador de los diarios El Financiero y Milenio, así como de las revistas La mosca en la pared y Vértigo. Pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte, de México.
Escritor mexicano, hijo del violinista Higinio Ruvalcaba, nace en la ciudad de Guadalajara, México, en 1951. A los cuarenta años, con su novela Un hilito de sangre gana el Concurso Literario Agustín Yáñez más tarde esa obra es llevada a la pantalla grande, aunque con muy poca aceptación por parte de la crítica. Narrador, poeta, periodista y dramaturgo, entre sus muchos títulos destacan Música de Cortesanas y Lo que tú necesitas es una bicicleta. Ruvalcaba, con el paso del tiempo no sólo se ha consolidado como uno de los escritores más representativos de la literatura contemporánea en México, sino también como uno de los más queridos. Su muy particular estilo de concebir e interpretar el mundo le ha ganado adeptos de muy diversas generaciones, teniendo entre los adolescentes a sus seguidores más asiduos; ejemplo de ello, es su participación activa en la sección homónima (Un hilito de sangre) en la revista mensual especializada en música rock "La Mosca en la pared", donde comparte espacio con el también escritor mexicano y vocero de toda una generación: José Agustín.