¿Qué sucede en los tiempos muertos? La vida, responde el narrador de este curioso libro. En sus constantes idas y venidas del trabajo, en el trayecto que media entre Bélgica y Holanda, un chileno encuentra aventuras mínimas que desafían la rutina. Así, descubre la historia de un antiguo árbol sagrado que viajó desde el sur de Chile hasta convertirse en un objeto de decoración europeo, reflexiona acerca de la importancia de los conejos para el paisaje holandés, no duda en dedicarle una enérgica y desopilante apología al pijama e incluso medita acerca de cómo despedirse en los correos electrónicos. Irónico, fragmentario y digresivo, Material rodante reúne las disquisiciones de un hombre perplejo que cruza una y otra vez la frontera con la parsimonia de quien sale a la esquina a comprar el pan.
Una joya. No es una historia lineal, sino más bien una digresión que va soltando cuál es la situación del personaje que te habla, en un monólogo interno, sobre sus viajes en tren que hace diario. Con eso habla sobre viajes, recuerdos, anécdotas, sobre el ocio, sobre el trabajo, reflexiona sobre un montón de cosas, sobre su gmail al cual le llegan mails de desconocidos, sobre criminales buscados, arboles, etc etc. Me encanta como escribe, es como tener un diálogo con un gran conversador, que en realidad está hablando de cualquier cosa, pero te lleva con su manera de contarlo. Gran descubrimiento, sin duda leeré más de este autor chileno.
Otro libro de Gonzalo Maier, "el secreto mejor guardado de la literatura chilena reciente", según wikipedia. Otro libro breve para matizar la lectura de un novelón de Pamuk y para seguir con ganas de leer todo lo publicado por este escritor chileno.
La historia se podría resumir en una oración: los apuntes de viaje de un chileno que se traslada diariamente entre Bélgica y Holanda por razones laborales.
No sé si llamarlo novela disfrazada de ensayo o ensayo disfrazado de novela o, simplemente, una colección de "apuntes inútiles y dispersos", como el narrador afirma en un segmento.
El narrador-autor va contando aspectos cotidianos de sus viajes en tren, detalles que se enlazan con reflexiones, datos, anécdotas, vivencias personales.
El narrador avanza entre digresiones, relatos, descripciones y pensamientos. Nos cuenta cómo llegaron las araucarias a Inglaterra, reflexiona sobre los pijamas, las rutinas en los trenes, las diferencias entre los turistas y los viajeros, las fórmulas de despedida en los emails, entre otras temáticas.
Abundan las citas y referencias a distintos escritores, relatos y ensayos.
La escritura es fluida, ingeniosa, irónica y fragmentaria. Uno se deja llevar por la suave cadencia de su prosa, lo que hace de esta lectura un viaje verdaderamente ameno, interesante y placentero.
Una excursión por paisajes mentales durante viajes en tren. Divagar en medio de la rutina. Ahora que con la red hay acceso a más mundos que nunca, la literatura se vuelca a destacar la visión personal, el punto de vista. Este es un libro disperso, flotante, impresionista; que no cuenta una historia, sino cómo ésta se está construyendo, callejeando entre recuerdos e ideas que se desvanecen.
Muy buen libro, antecedente inmediato de El libro de los bolsillos, otra joyita. Araucarias transplantadas ("The Coñaripe-Dover Express", podríamos decir), libros que viajan en mochilas, paisajes sin montañas ni un mísero cerro, fotos de criminales, kebabs, botánicos escoceses con cara de estornudo, viudas hipersensibles que se desmayan en los museos ("el síndrome de Stendhal", cómo no), etílicos viajes persiguiendo a una enigmática árabe en compañía de un tosco italiano (¿no lo son todos?), señores que leen con lápiz, holandeses que desvarían, e impasibles revisores de boletos; y claro, divagaciones en piyamas deportivos. Todo esto en un libro de viajes donde no hay nada que descubrir, nada digno de ver, sólo hay que bostezar y dejar que a uno lo atrapen las digresiones minimalistas de un tipo aburrido y maravilloso. Una cita: "El aburrimiento merece más luces. Al menos en estos apuntes en donde cada espacio en blanco vale como un bostezo". ¡Léanlo!
Una defensa de la pijama, lo triste que puede ser una vida sin ocio y la historia de las araucarias en Europa. Un libro sin tema en apariencia, pero eso puede significar que es un libro sobre la existencia y la capacidad de ver la vida de otra forma. Muy recomendado.
segundo librito de maier que tengo el placer de haberme merendado jejej. después de leer "Leer y dormir", no iba con muchas expectativas. no me entusiasmó demasiado este hombre, pero vaya giro con "Material rodante".
ir degustando estas digresiones poquito a poco entre idas y vueltas en el autobús, justo como él mismo en sus trenes, ha sido muy placentero. me sorprende mucho la capacidad que tiene gonzalo maier para enfrascarse en algún pensamiento diario, común a todo pasajero o viajero, arrastrándolo al territorio de lo profundamente bello y extraordinario. quizá eso es lo que más me ha embelesado: la contemplación de lo cotidiano, no como algo en lo que pueda haber novedad, sino casi como otro acompañante más en el viaje de la rutina.
Me gustó. Con esto de no viajar en mucho tiempo, fue bacán recordar esos tiempos muertos de espera, que como en el mismo libro sale se necesita una actitud activa frente a ellos. Me gustó el ejercicio tambien de diario de viaje con todo lo que se te ocurra.
No estoy seguro porque de Dublinesca que no lo leo, pero parece que es el tipo de ensayos turísticos que a Vila-Matas le salen o le salían bien. Perfectamente escrito y perfectamente aburrido.