Hugo von Hofmannsthal compiló estas narraciones, tal y como declara en el prólogo, guiado solamente "por la peculiar belleza con que conmovieron mi corazón en la juventud o en la madurez, conviertiendose para mí en algo inolvidable". Aunque la nómina de autores escogidos -Goethe, Eichendorff, Brentano, Hauff, Tieck, Hoffmann, Hebbel, Büchner, Gotthelf, Von Droste-Hülshoff, Von Arnim, Kleist, Sealsfield- bastaría por sí sola para refrendar su interés, no carece de importancia el criterio de Hofmannsthal, pues todas tienen en común una indeclinable belleza. "Aquellos cuyas narraciones están aquí reunidas se han visto impulsados por un amor puro y creativo a expresar alguna faceta de la existencia; algo del mundo, alguna conexión entre el ser jumano y el mundo se había manifestado en ellos de forma especial", dice el compilador. Si el romanticismo fue el depositario de un espíritu que habría de fecundar los posteriorres caminos de la cultura, de ello dan fe estas historias parecidas a "rostros desde los que nos contempla una mirada exenta de frialdad y de escepticismo". Por encima de lo real se aprecia en cada cuento un hálito continuo del más allá, de lo oculto. Su carácter maravilloso, lejos de haber sido eliminado, actua "como si continuamente hubiera gemas preciosas escondidas bajo los carbones y cenizas del hogar".
Hugo von Hofmannsthal nació en Viena en 1874, y murió no lejos de allí, en el castillo de Rodaun, en 1929. Fue oficial en reserva durante la Primera Guerra Mundial. Entre los diecisiete y los veinticuatro años se había dado a conocer como poeta precoz y autor dramático, despertando la admiración y el respeto de sus contemporáneos. Tras escribir ese texto fundamental que es la "Carta de Lord Chandos" (1902), en donde procuraba dar razón de su abandono de la poesía, Hofmannsthal diversificó su actividad cultural, viajó, pronunció conferencias, comenzó su fragmento novelístico "Andreas", escribió cuentos, ensayos políticos y doce libretos de ópera: "Electra", "El Caballero de la Rosa", "Ariadna en Naxos", "El Incorruptible" y "Arabella", entre otros. Su paneuropeísmo, su empeño en conseguir que la cultura profunda del pasado fluyera hacia el presente convirtiéndolo en verdadero "espacio espiritual" hacen de él una de las figuras fundamentales del cambio de siglo centroeuropeo.
Austrian writer Hugo von Hofmannsthal established his reputation with lyric poems and a number of plays, including Yesterday (1891) and Death and the Fool (1893).
This Austrian novelist, librettist, poet, dramatist, narrator, and essayist flourished.
Ante un libro, uno siente muchas sensaciones. Lo primero, el deseo de leerlo, poseerlo, internarse en él, y la curiosidad de lo que nos espera en su interior. Luego, el desafío que nos plantea su lectura. La novedad que nos supone leer sus primeras páginas y ojear lo que nos espera. El esfuerzo de la lectura, sobre todo cuando este tiene cierta extensión. Las sorpresas y emociones que nos despiertan su trama. Las preguntas que nos plantean sus personajes, y el interés con que seguimos sus acciones y sus inquietudes. La superación que supone avanzar en él y la tristeza y nostalgia según nos acercamos a su final. Y finalmente, la satisfacción de terminarlo y la nueva promesa de releerlo en un futuro, de forma total o parcial. Y si podemos, comentarlo con un amigo. Esta antología de Hoffmannsthal, para él con una selección "evidente" y que tiene el poso de las lecturas de la infancia, recoge una selección de autores realmente impresionante, y que no dudo en incluir aquí: Achim von Arnim, Adalbert Stifter, Annette Freiin von Droste-Hülshoff, Barón de La Motte Fouqué, Charles Sealsfield, Clemens Brentano, Eduard Mörike, Ernst Theodor Amadeus Hoffmann, Franz Grillparzer, Friedrich Hebbel, Friedrich Schiller, Georg Büchner, Gottfried Keller, Heinrich von Kleist, Jeremías Gotthelf, Johann Ludwig Tieck, Johann Wolfgang von Goethe, Joseph von Eichendorff, Wilhelm Hauff. Los textos compilados van de lo que es estrictamente un cuento, hasta pequeñas novelas, algunas fundamentales como el Ondina de La Motte Fouqué, La vida de un tunante, de Eichendorff, Mozart camino a Praga, de Mörike, El vidente, de Schiller. Algunos pueden decepcionar, cansar. Casi siempre, nos ganan y nos hacen leer con placer, aunque con la sensación, que quizá ya estaba presente en el mismo momento de la escritura, de vivir en un tiempo ya pasado y a punto de desaparecer. De alguna manera, son los últimos restos, o incluso, la recuperación tras la etapa de la Ilustración, de una manera clásica de narrar que pronto iba a desaparecer. Es un texto apretado de 700 páginas, que en una edición menos densa ocuparía más de 1000 páginas, pero eso no impide invitar a leerla y viajar a un mundo ya pasado pero que pervive en lo más profundo de nuestra imaginación. Una cuestión extraña. En su prólogo, Hoffmannsthal destierra de su antología, explícitamente, a Adalberto von Chamisso y su Peter Schlemilh. Muy curioso que el autor de La mujer sin sombre niegue en este pequeño olimpo a la maravillosa historia del hombre que vendió su sombra, en un gesto que nos recuerda al posterior de Bioy en el primer prólogo de la Antología del Cuento fantástico de denigrar a la soberbia La historia más hermosa del mundo, de Kipling, pese a que Borges, Bioy y Ocampo si la incluyeran en su libro, en este caso.