Marina, reconocida profesional en la treintena, se despierta en un hospital psiquiátrico. Aunque no sabe cómo ha llegado hasta allí, deberá adaptarse al día a día de este entorno extraño, y aceptar un diagnóstico inesperado que cambiará por completo su vida. La historia comienza con el primer ingreso de Marina en el hospital, tras un intento de suicidio. A partir de ese momento se suceden los nuevos ingresos, la lucha diaria por la supervivencia fuera del hospital y las complicadas situaciones derivadas de su enfermedad, que Marina va describiendo en sus diarios. Esta es una historia real, basada en los diarios personales de la protagonista. Un testimonio desde el punto de vista del paciente, que intenta ayudar a comprender mejor una enfermedad relativamente común pero aún poco el Trastorno Límite de Personalidad o Trastorno Borderline.
Solo por la valentía de la autora al compartir su historia, ya se merece las 4 estrellas. Cierto es que se hace un poco largo y repetitivo el diario,pero a fin de cuentas es como se siente su autora, la finalidad de este libro no es ser literario. Recuerdo estudiar que en el TLP las personas tienen incapacidad para aprender de las consecuencias de sus actos, motivo por el que cometen una y otra vez los mismos errores y les cuesta tanto aprender de la experiencia. Supongo que esa es la razón por la que algunos esperan que el amor venga con una noche de sexo, como lo puede pensar una adolescente sin experiencia, pero que rápidamente con un poco de experiencia aprende que las cosas no son así; o puede que sea la razón por la que esperan de las personas cosas que su experiencia les dice que jamás van a suceder. Lo triste es que este trastorno de personalidad sea desencadenado básicamente por unas circunstancias completamente evitables, no por la propia persona afectada, sino por sus allegados más inmediatos que suelen ser quienes desencadenan el trastorno con su persistente tortura psicológica, maltrato, ambivalencia afectiva y humillación. Los padres de la autora me resultan demasiado familiares, y lo que suele suceder es que este tipo de padres jamás reconocen sus errores, ellos son siempre modélicos y brillantes, el problema está en sus hijos y no en la educación de mierda que les dan. Creo que los padres de las personas con TLP son parejas que ni se aguantan entre ellos, pero que les une el sabotaje hacia sus propios hijos, es una espiral tan sumamente tóxica que la única forma de atajarla es poniendo tierra de por medio. La pena es que el libro no incluya una nota final indicando qué es de la autora actualmente, si ha logrado superar sus conflictos y vivir más feliz consigo misma.
A ratos entretenido, a ratos muy pesado pero creo que es normal si se trata de un diario. Me gusta que muestre la violencia ejercida hacia las personas psiquiatrizadas y cronificadas por parte del sistema de salud mental, tanto público como privado... (El psiquiatra de los sueros que cobraba 400€ por sesión...). También es un claro ejemplo de personas que no se informa de lo que toma y defiende la medicación a capa y espada y además quiere (y cree que es lo correcto, sin tener ni idea) que otros psiquiatrizadas tomen su mediación sí o sí. También ha habido ratos que no podía soportar a Marina, que fue alcoholica, tomaba morfina (y pasó por un síndrome de abstinencia al bajar las dosis) y claramente adicta a las benzodiacepinas pero habla muy mal de los adictos, cosa común en el TLP por cierto (60% de personas con TLP han sido o son adictas) y común en general en los psiquiatrizados. Me he sentido identificada en varios ámbitos, creo que en parte lo explica bien. El final tampoco ha sido muy de mi agrado porque no entendí que pasó, no sé si es que al final lo conseguió y alguien público el libro por ella?? Buscare para aclarlo
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