Situada en Alba Santa, novísima población de la república de las letras mexicanas, esta novela es el relato de una existencia anodina, la de Pilar, protagonista, paciente y narradora sepultada bajo el peso insufrible de una vida generosa en tedio y agravios. Oprimida por la densa atmósfera de un infierno extendido dentro de los límites de un "pueblo chico", en el que no faltan traiciones y secretos, la antiheroína de esta historia de tono garreano -a caballo entre el relato fantástico y una prosa concentrada en su poesía- sólo aspira a la soportable levedad del desvanecimiento que, en el más literal de los sentidos, le conceda la libertad.