Me absorbe la técnica narrativa de Aira. Plantea argumentos sumamente originales que van más allá de lo fantástico (sorprendentemente, en una entrevista que le hicieron, él decía que detestaba la literatura de Julio Cortázar). Además, después de que te ha planteado una hoja de ruta que crees ya conocer, puede hacer una cantidad inmensa de virajes que te desconciertan, pues no sabes cuáles de esos temas será relevantes. Adicionalmente, va insertando enormes pasajes de divagaciones filosóficas y poéticas. Y por si fuera poco, sus textos están ricamente salpicados de palabras cultas, cuyo significado tienes que buscar con frecuencia; pero sorprendentemente reconoces que no están forzadas, realmente ocupan su lugar, ahí deberían estar.
Es común que tras leer un texto, me detenga a saborearlo, sin saber bien a bien qué es lo que estoy masticando. ¿Es poesía, ingenio, filosofía? (Por ejemplo: "No se debía tanto a que las cosas pasaran real y objetivamente tan rápido, sino a que las técnicas narrativas todavía no habían sido desarrolladas de modo de darle a la historia un ritmo más pausado"). Este texto pareciera abarcar más de una dimensión, es como si tuvieras que salir de un espacio preestablecido. Por estas cosas regreso a Aira con mucha frecuencia. De hecho, mi metas es leer todas sus obras, todas.
Un viejo monje famoso vive en un monasterio catalán. La gente acude a pedir milagros, mismos que han sucedido con cierta frecuencia. (Algo curioso es que durante toda la novela, el Santo jamás hará un solo milagro.) Él ha anunciado que quiere regresar al pueblito italiano del que es originario, para morir ahí. Toda la ciudad se alarma pues él es su principal atractivo turístico y generador de ganancias. Contratan a un asesino a sueldo para que se encargue de él, pues si muere ahí, se generan más ingresos.
Por la noche el monje tiene pesadillas y se levanta a orinar. Sin explicación, resulta navegando en una pequeña embarcación rumbo a Grecia. El Capitán lo obliga a desanudar jarcias pero él solo las observa y espera a que solas se desanuden. Sobreviven a una tormenta. Consumen opio y alucinan. El monje no está acostumbrado a usar su mente y disfruta hacerlo ahora. Son abordados por unos piratas turcos que los hacen sus esclavos y esperan poder venderlos, por lo pronto les dan café, sustancia novedosa que provoca percepciones diferentes ("oían hasta los pasos de las hormigas").
Posteriormente, al Santo lo compra un guerrero de nombre Abdul Malik, con quien a pesar de ser su amo, logra una relación cercana. El amo sabe que si un esclavo muere en su poder, su sistema de producción se paraliza. Por lo tanto, decide mandarlo lejos, junto con un niño de cinco años que era su asistente. Durante el viaje, el Santo se encuentra con una joven hermosa que resultó ser la reina Poliana. Se enamoraron y formaron una pareja (a pesar de que él tenía 64 años). Él era muy fogoso en el sexo y tenía cualidades físicas de un joven. Aquí cabe decir que hay referencias sexuales crudas y directas, como para aderezar el texto.
La reina no se ocupaba prácticamente de funciones de estado. Mantenían un incendio forestal enorme con la idea de que al existir este, no sería posible que existieran otros. La misma política aplicaban a otros temas.
La reina elogiaba la manera de vestir de él, a pesar de que él seguía con las ropas y calzado de cama que tenía cuando huyó del monasterio. Su relación era inmejorable. Hasta que se mostró la otra cara de la reina. Una mujer, quejumbrosa, egoísta, insegura, dependiente. Ella no había notado que él hablaba de Dios, y desconocía entidades divinas, de hecho pensó que Dios era una persona muy importante.
Un buen argumento narrativo, es cuando se refiere que el Santo se permite tener pensamientos que se salen de lo que él considera "adecuado" (por ejemplo cuando reconoce que ella no tiene atractivos morales o intelectuales y por tanto no vale la pena), por el simple hecho de imaginar que quien tiene esos pensamientos es alguien más, alguien diferente. Esta me parece una genialidad.
Un frase que me encantó (cuando el autor ilustra los desacuerdos entre la pareja): "los cuerpos unían, por provenir de lo natural, las almas separaban por haber sido forjadas en mundos distintos". Y más adelante: "le habría gustado que el cuerpo de Poliana se liberara de su carácter".
El Santo decide abandonarla. Un mensajero que acude a llevarle una carta de su viejo amo, resulta ser "Cobalto" el asesino contratado para matarlo. Pero él ahora está redimido, se retiró a partir de la experiencia frustrada de no haberlo matado. Se hacen amigos. Cobalto le dice que para poder cerrar el círculo, él necesita saber cómo pudo haberse escapado en aquella ocasión. El Santo le dice que para poder responder necesita pensar, y él no quiere pensar ya. Le aconseja renunciar a esa curiosidad ("la satisfacción banal de saber"), no sirve de nada.
Finalmente, la pareja se despide sin mayor problema (a pesar de que él esperaba la peor reacción). El último comentario que intercambian, tiene mucho de absurdo-filosófico. Ella se queja de que solo convivieron cuatro días, pero ella cree que el número por sí mismo es lo que determina el valor mínimo; es decir, podrían ser cuatro años, cuatro siglos y sería muy poco, según ella. En cambio, el Santo cree que cuatro días son mucho, pues son cuatro veces mucho... Más adelante, Aira, dice: "el absurdo alivianaba el dramatismo"... Reflexiones como esta que acabo de describir, me fascinan, me dan de imaginar. Es realmente algo muy curioso. Me cuesta trabajo digerirlas y al mismo tiempo de desafían, me hacen adicto.
La novela cierra con esta reflexión del Santo: "No debería haber amado -se decía el santo- ¿De qué sirve? Es pan para hoy, hambre para mañana".
(Por cierto, jamás se explica ¿Por qué era Santo? ¿En que consistía ser Santo?)