Me EN CAN TÓ porque QUÉ GOZADA de libro. No solo aprendí un montón, sino que además me reí a carcajadas. Me encanta que la gente siempre siga siendo gente, en todas sus variedades y formas.
Además, en plena cuarentena y sin poder salir, leer esto fue casi como viajar de polizonte en la mente del otro
Cuatro estrellas porque hubo algunas partes en que se me hizo demasiado denso, sobre todo en los capítulos de Dinamarca. Creo que el texto ahí fue un poco menos ágil porque, como el autor vive allí, quizá sintió que no le hacía justicia sintetizando cosas. Pero tal vez debiera haberlo hecho un poquito, jejeje.
Por otro lado, hay partes que son realmente espectaculares y perfectas, y que me hicieron comentárselo a medio Chile. Definitivamente, de los mejores libros que he leído últimamente: divertido, sorpresivo, informado, profundo, alegre, tragicómico. Me encantó, ya lo dije, jajaja.
Algunas citas:
1. Sobre la confianza.
La teoría dice que, si hay confianza en la sociedad, entonces la burocracia será más sencilla y efectiva: se reducirán el coste y la duración de las transacciones entre compañías y se dedicará menos tiempo a pagar abogados para que redacten costosos contratos, así como a litigar. Un apretón de manos es gratuito.
Cualquiera que haya tratado de realizar negocios en Francia o Estados Unidos no habrá tardado en darse cuenta de los inmensos inconvenientes que implica vivir en una sociedad donde por defecto debe asumirse que la otra persona tratará de dejarte con el culo al aire. Las compañías danesas disponen de una mayor libertad para intercambiar conocimientos y divulgar secretos entre ellas; esta es una de las razones que se han citado para explicar por qué la industria de las tubinas eólicas floreció aquí en los años setenta hasta llegar a convertirse en líder mundial.
Bjornskov asimismo sostiene que la educación es más efectiva en sociedades con mayores niveles de confianza porque los estudiantes confían más en sus profesores y entre ellos, y por lo tanto son capaces de concentrarse mejor en aprender.
Las industrias más especializadas también obtienen mejores resultados: cuanto más especializada sea una labor, más difícil es verificar si un empleado está llevando a cabo debidamente sus tareas, y de ahí que la confianza se vuelva mucho más importante. Resulta difícil y costoso comprobar si los consultores, arquitectos, técnicos informáticos o ingenieros químicos de alto nivel trabajan como es debido; por eso aumenta el peso de la confianza. Esta es una de las razones por las que las sociedades que cuentan con niveles elevados de confianza, como Dinamarca, Finlandia y Suecia, sobresalen en el terreno de las industrias avanzadas (farmacéuticas y electrónicas, entre otras) y atraen a compañías extranjeras que operan en estos campos.
2. Dinamarca, el país que más paga impuestos, luego igual se endeuda porque le queda poca plata para gastar en sus cosas personales.
La segunda anomalía curiosa sobre los supuestamente cuidadosos y parsimoniosos luteranos daneses son sus titánicos niveles de deuda privada, los más elevados del mundo. Aunque la deuda nacional de Dinamarca es relativamente modesta (la mitad de la media europea), de acuerdo con un reciente aviso del FMI, el pueblo danés se ha endeudado a sí mismo hasta las cejas.
Actualmente, los hogares daneses tienen el ratio de endeudamiento más alto de cualquier país del mundo occidental: los daneses deben, de media, el 310 por ciento de sus ingresos anuales, más del doble de lo que deben los portugueses o los españoles, y el cuádruple de los italianos. Una cifra asombrosa que, a pesar de todo, rara vez se menciona o discute en los medios de comunicación daneses o alrededor de una mesa en privado. Y, por supuesto, esto no impide que los daneses rechinen los dientes ante los ladinos y vagos europeos del sur que solo saben "vivir el presente" (...).
Parece que los daneses se comportan de un modo parecido a los griegos y, sin embargo, son capaces de mantener una imagen intachable. Y, aunque solo sea por esto, hay que admirarlos.
3. Acá también tenemos de esos, jajaja.
No es habitual que yo coincida con las opiniones de Sovndal (un supuesto izquierdista de la vieja escuela que se deshizo de todos sus principios en el mismo momento en que dispuso de una limusian empresarial), pero tiene razón al decir que (...).
4. Esto también pasa en Chile. Probablemente en todas partes, es que el sistema de la sala de clases, al menos con tantos alumnos, igual está un poco obsoleto.
Sin embargo, igual que sucede con el sistema educativo global británico, aumenta la preocupación de que los colegios tiendan a sacrificar los potenciales logros de los estudiantes con mejor rendimiento por el bien común de aquellos que presentan un progreso medio o inferior: el nivel de instrucción disminuye para incluir a los menos capaces, se desaprueba la práctica de examinar y, aunque soy consciente de que debo parecer un carca aburridísimo al decir esto, me parece que hace excesivo hincapié en las habilidades sociales a costa del aprendizaje real.
5. No todo es felicidad en el tal paraíso.
Cuanto más pensaba en el estado a menudo lamentable de los servicios públicos daneses - el sistema ferroviario está prácticamente en quiebra, los hospitales, cuyo rendimiento es bajo, y los colegios, deficientes hasta casi un nivel ridículo -, más me preguntaba si la razón de que los daneses aún sintieran que obtenían algo valioso a cambio del dinero de sus impuestos no era más porque en realidad no tenían una idea muy clara de adónde iban a parar todas esas coronas.
6. Dinamarca, el país latinoamericano encubierto, jajaja. Aunque en Chile el año pasado nos pusieron la glosa, síii *emoticon de anteojos de sol
Hace no mucho, un miembro del Parlamento de Alianza Liberal (el partido de derechas, liberal en lo económico) sugirió que todo el gasto publico apareciera detallado en las devoluciones individuales de impuestos para que los contribuyentes daneses supieran qué parte de su dinero se aportaba a educación, cuánto a defensa y así sucesivamente. Esta idea a mí, personalmente, no me resulta demasiado revolucionaria, aunque, y tal vez esto no sea sorprendente, se produjo una gran indignación en el Parlamento y la propuesta quedó paralizada.
Pero ¿de verdad sería una idea tan terrible? ¿Adónde va todo ese dinero de los impuestos?
7. Yo nica trabajo tanto si tengo que pasar 75% de lo que gano. No legalmente, al menos.
Más allá de cuestiones como los grandes impuestos, los viveros de empresas y el alto rendimiento de los suecos, la principal preocupación para muchos observadores de la economía danesa son sus lamentables niveles de productividad, que han ido quedando rezagados de la media europea desde mediados de los noventa.
Ha habido comisiones públicas, continuas columnas en periódicos y debates televisivos en torno a este asunto, pero en realidad nadie sabe por qué los daneses no hacen tanto uso de sus horas laborales como el resto.
Torben Tranes, de la Fundación de Investigación Rockwool, cree que podría haber descubierto el motivo:
- Es confidencial, nos reuniremos con la prensa a fin de mes - me informó -, pero hemos llevado a cabo una recopilación de datos. Hemos tenido a gente registrando lo que hacían cada diez minutos para poder ver cuánto trabajaban comparado con lo que dicen que trabajan. Se observa que, aunque la gente dice que trabaja más, en verdad [la cantidad de trabajo] está disminuyendo.
Lo que Tranes parecía querer decir era que los daneses: a) eran unos vagos y b) mentían sobre ello. Resulta muy apropiado, para el hogar de Hamlet, que los daneses despunten una heroica procrastinación. En cualquier día laboral dado harán todo lo posible por encontrar algo, lo que sea, con tal de ocupar su tiempo en todo menos en un trabajo productivo.
- Ellos [los daneses encuestados] nos decían "Bueno, normalmente trabajo mucho, pero esta semana he tenido un asunto en el colegio de mis hijos...". Las excusas no tenían fin (atender a niños enfermos, cita al dentista..., cualquier cosa). Y cuanto más arriba en la escala de trabajo, más empeoraban las cosas: los presidentes ejecutivos eran los más indolentes de todos. Existen muchos factores en esto de la productividad, pero creo que la falta de dinamismo actual es una de las principales. Por supuesto, los de derechas señalan una vez más los elevados impuestos de Dinamarca como una explicación para la baja productividad: ¿por qué trabajar más cuando lo único que conseguirás será un aumento de los impuestos, o incluso que tu ingresos alcancen la tasa impositiva más alta?
8. Jajaja. Todo esto lo encontré muy tragicómico.
- Tenemos impuestos sobre el alcohol y la grasa para frenar el consumo de bebidas alcohólicas y de carne grasa - dice Martin Agerup -. Así que parece lógico que los impuestos sobre la renta tengan el mismo efecto. Fíjate en Suecia. A principios de los noventa bajaron mucho los tipos impositivos marginales y descubrieron que la gente trabajaba más y cobraba más por hora.
Mogens Lykketof no se muestra nada de acuerdo con la idea de los impuestos como elemento disuasorio:
- Hasta hace muy poco éramos uno de los tres países más competitivos del mundo - rebatió, aunque sí concedió que la productividad era un problema. Pero, según afirmó, antes que entender que la holgazanería de los daneses explica el bajo incremento de la productividad, Dinamarca simplemente se habría convertido en una víctima de su propio éxito. El Gobierno ha tenido tanto éxito a la hora de activar a una proporción tan grande de la población trabajadora (durante los buenos tiempos en el cambio de siglo, el desempleo era prácticamente nulo) que ha incorporado a los miembros menos productivos de la sociedad, con la siguiente disminuición de la productividad general.
Supongo que esto debió ser cierto en algún punto, pero sospecho que lo que de verdad ha sucedido es que a los daneses les ha ido tan bien durante tanto tiempo que simplemente han perdido la voluntad de luchar.
Otro informe publicado en junio de 2013, nada menos que por el departamento de Estadística del Gobierno, reveló que los daneses trabajan incluso menos de lo que se había pensado: menos de 28 horas a la semana.
- Parece existir una inconsistencia entre lo que queremos trabajar y lo que queremos obtener del sector público - Esta fue la explicación que me dio Tranes -. No creo que los daneses tengan una inclinación por trabajar tan alta como debieran para poder sostener la escala del sistema de bienestar que quieren.
9. Sobre los islandeses, que creen en los elfos o "gente oculta" <3
También destaca el episodio de la "colina de los elfos", cercana a un suburbio de Reikiavik, que las autoridades locales habían tratado de remodelar en repetidas ocasiones en los años setenta y ochenta, hasta que al fin se vieron forzadas a renunciar al proyecto. Un trabajador supuestamente dijo que le entraba "una especie de miedo o algo parecido" cada vez que accionaba la excavadora, mientras que los equipos de televisión descubrieron que sus cámaras no funcionaban cuando las enfocaban hacia la colina.
10. Quiero ir para alláaaaa.
- Cuando alguien a quien no puedes ver puede destruir tu casa; cuando abres el grifo y el olor a azufre te recuerda que bajo tus pies, no demasiado lejos, hay magma; cuando miras el cielo al atardecer y ves todas esas luces espectaculares... Todo esto contribuye a inculcar una fuerte sensación del inconmensurable poder de la naturaleza. Cuando ves que el viento puede mover la nieve y moldearla en formas diversas, y que el viento te puede llegar a tumbar (...). Por toda Escandinavia existe la misma clase de leyendas que se remontan a los tiempos de los vikingos, e incluso a la Edad de Bronce. Pero Islandia sí que parece tener una fijación especial por los elfos.
- Sí - admitió Gunnell -. La historia más común de todas las que se oyen habitualmente es que alguien jugaba con las hadas de pequeño. En cualquier caso, lo fundamental es que un elevado número de islandeses no descreen.
11. La felicidad.
Alquilé un coche durante un par de días y salí de Reikiavik. Fue un viaje distinto a cualquier otro que hubiera realizado.
Por fin entendí Islandia. A tan solo unas millas a las afueras de la capital, me encontré en un glacial y escarpado paisaje lunar de lava gris cubierta de musgo, y al cabo de un instante conducía por las Tierras Altas escocesas.
Eso es lo que pasa en Islandia: un minuto estás entre montañas cubiertas de brezo y salpicadas con árboles celestiales en claroscuro y al siguiente estás cruzando el Gobi. Doblas un recodo y pasas por las tranquilas y herbosas ondulaciones de la tierra de los Teletubbies antes de que estas den paso a unas montañas de granito tipo Mordor junto a cascadas con veinte pisos. Entonces, de repente, estás en la luna (de hecho, aquí fue donde ensayaron los aluzinajes del Apolo).
El tiempo pasa todavía más deprisa. Continué al volante hasta que pude avistar la aterradora majestuosidad del Vatnajokull: el glaciar más grande de Islandia, de 8.300 kilómetros cuadrados y un kilómetro de profundidad. La guía Lonely Planet me informó de que tiene tres veces el tamaño de Luxemburgo, un dato que desde luego solo resultará útil a aquel que realmente sepa hacerse una idea de cuán grande es Luxemburgo, cosa que yo no puedo hacer.
12. El país de mis ancestros <3
Entonces me acuerdo de lo increíblemente bonita que es Noruega. Es posible que sea el país más bonito que haya visto nunca.
13. Muy sabio.
Le había formulado la misma pregunta a Thomas Hylland Eriksen el día anterior: ¿tenía la derecha quizá algo de razón acerca del asunto de la inmigración no occidental de Noruega y, por supuesto, de Escandinavia? ¿Eran esta clase de sociedades intrínsicamente incapaces de integrar a las personas que presentaban diferencias tan marcadas con respecto a ellas?
- Vamos a ver, la mayoría de los musulmanes son como tú o como yo. Quieren vivir en paz con sus vecinos, quieren llevar una vida pacífica. Por toda Europa surgen disyuntivas sobre hiyabs y carne halal y se necesitan soluciones pragmáticas - dijo -. Disponemos de muy buenas investigaciones sobre el tema, lo que demuestra que los inmigrantes de segunda generación se han "norueguizado" en gran medida. Piensan como protestantes. Las chicas, por ejemplo, han sustituido el honor y la vergüenza por la mala conciencia, que es algo muy protestante, y tu relación con Dios se vuelve una relación individual, en lugar de estar sometida a la comunidad.
En realidad, los protestantes y los musulmanes llegan a un entendimiento con mucha facilidad porque descubren que tienen mucho en común en lo referente a cómo ven el mundo en cuestiones como el sexo, la fidelidad, y la idea de que no todo en este mundo es aleatorio, que existe un juicio trascendente detrás de todas las cosas que es lo que da sentido a la vida.
* Y HASTA AQUI LLEGUÉ PORQUE SE ME ACABÓ EL ESPACIOOO. Ni a Suecia alcancé, jaja.