Excelente libro que reflexiona sobre la importancia de la Edad de Oro de la Piratería como símbolo político de izquierda y la relación de ese significado con su significante histórico. Kuhn intenta rastrear los aspectos revolucionarios en lo poco que conocemos de la historia de la piratería del siglo XVIII sin caer en la idealización, simultáneamente sosteniendo la figura pirata como un poderoso potencial de inspiración liberadora y reconociendo las diferencias entre el pirata-símbolo y el pirata histórico, con sus ambigüedades y contradicciones (la más recurrente es la participación en la trata esclavista, que Kuhn no te deja olvidar por un minuto).
Este libro da la impresión de ser en gran parte un comentario sobre el ya clásico de Marcus Rediker. Siendo que los autores comparten tanto una perspectiva como un objetivo, Kuhn se centra más en discutir con algunas nociones quizás más románticas de la piratería, matizando la obra de Rediker. Yo no la leí, así que tampoco puedo decir demasiado, pero sus críticas me parecieron serias y útiles. Digo útiles porque este libro es un libro de historia, sí (una sociología histórica, quizás, muy centrada en la historia social, como ya el título da a entender), pero también es un libro de filosofía con una intencionalidad política recurrente y marcada. Sin alienar a los lectores que no están demasiado familiarizados con las obras de autores como Nietzsche, Foucault o Deleuze, Kuhn incorpora la teoría a su análisis para hacer que el libro sea, además de una exploración, una invitación a pensar la rebelión, la libertad, y la acción política.
En sí, es una mirada que invita a la reflexión, evitando el idealismo pero sin condenarlo. Al final de esta edición hay algunas entrevistas; la mayoría no valen la pena y parecen más bien armadas para promocionar el libro, repitiendo sus argumentos, pero unas cuantas profundizan en la discusión. Kuhn explicita la conclusión en una: "Es legítimo evocar la herencia rebelde de los piratas de la Edad de Oro en contextos políticos, siempre que se haga sin idealización y con una dosis de autoironía". Me inclino a estar de acuerdo.
Por cierto eso no quiere decir que esté de acuerdo con todos los aspectos del libro. Algunas de las cuestiones parecen dadas por sentado, y tanto la intención política como el foco ultra-específico quizás opacan un poco algunos aspectos de la sociedad en su conjunto. Como algunos otros comentaristas mencionan, a pesar de la constante insistencia de Kuhn en el nomadismo pirata, es algo que más bien da por sentado antes que argumentarlo. La comparación con las sociedades pre-Estatales y con la guerra de guerrillas es sin duda interesante, y cumple a la perfección el propósito de estimular el pensamiento, pero quizás las similitudes están exageradas y las diferencias minimizadas. Para mí eso no limita en absoluto el disfrute del libro ni lastima sus conclusiones; La vida bajo bandera pirata no se propone verdaderamente ser un libro de historia. Pero es un factor a tener en cuenta.