"Atlantis: El imperio perdido". Milo Thatch, un joven lingüista apasionado por los misterios, se une a una expedición para encontrar la legendaria ciudad de Atlantis. En lo más profundo del océano, descubrirá una civilización olvidada y un secreto que podría cambiarlo todo.
En algún momento del año en que apareció esta película, fui a verla. Años después ya no me acordaba de mucho. Fui a verla en especial porque parte del diseño de producción fue realizado por Mike Mignola, el artista creador de las historietas de Hellboy y eso era todo. Ahora me leí la novelización y gracias a ello igual no puede recordar nada de la película. Es es que la misma historia —una aventura al estilo de las viejas revistas Pulp de ciencia ficción y fantasía— es genérica y desangelada hasta decir basta. No está mal novelizada pero el autor buscó, o intentar, que el estilo caricaturesco de la película se impregnara en el relato, y pues no... Milo es un joven lingüista (inspirado o copiado del James Spader de Stargate) que se ve contratado por una asociación donde trabajó su abuelo para descubrir el paradero de la Atlántida. Junto a él, un grupo de aventureros lo seguirá al fondo de los océanos y al interior de un volcán, entrenándose a monstruos y peligros.