• La carta sobre la felicidad y las Máximas capitales, en una traducción nueva (2026) al español de hoy — clara, fiel y sin el castellano arcaico de las ediciones de dominio público.
Frente a los estoicos, que enseñan a soportar, Epicuro enseña a disfrutar, pero con cabeza. En esta breve carta a su discípulo Meneceo condensa toda su filosofí cómo alcanzar una vida feliz.
Su mensaje es sereno y la muerte no es nada para nosotros —mientras vivimos no está, y cuando llega ya no estamos—; no hay que temer a los dioses; el placer verdadero no es el desenfreno, sino la ausencia de dolor y la paz del alma; y basta muy poco para vivir bien.
Se completa con las «Máximas capitales», los aforismos en que sus seguidores resumieron la doctrina para recordarla de memoria. Es la puerta de entrada más clara y más citada al epicureí se lee en media hora y desmonta media docena de miedos.
Esta edición los traduce a partir de la versión inglesa de dominio público de C. D. Yonge de Diógenes Laercio; en esa edición clásica las máximas aparecen numeradas del 1 al 43. La filosofía de Epicuro influyó en Lucrecio, en Montaigne y en toda la tradición del arte de vivir.