Narración altamente adictiva. Me ha gustado mucho.
Antes que nada necesito aclarar que ya vi la serie de Netflix, por lo que obviamente ya conocía lo que sucedería en este volumen, y también lo que acontecerá en los siguientes. No obstante, a pesar de conocer el argumento, tengo curiosidad de conocer la forma como el autor presenta en los siguientes volúmenes los giros importantes de la trama, así como el desarrollo de las incógnitas. La adaptación me ha gustado mucho e incluso quisiera repetirla, pero eso no significa que me haya olvidado de la historia original: Quiero conocer las diferencias, las escenas omitidas, etc. Ese es mi objetivo con la lectura de los trece tomos.
En este tercer volumen, llamado El ventanal, conoceremos las aventuras que tienen que vivir los niños Baudelaire (Violet, Klaus y Sunny) al irse a vivir con su tía Josephine. Ellos, que al inicio buscan desesperadamente un lugar al cual puedan llamarle hogar, poco a poco cambiarán su enfoque, ya que entenderán que no hay adulto que pueda protegerlos de su archienemigo, El Conde Olaf. Podría decirse que los Baudelaire son como aves encerradas en una jaula, que tras notar un peligro inminente, intentan a toda costa escapar de allí sin importar las consecuencias de sus actos: En esos casos deja de importar el bienestar; en esos casos lo primordial es alejarse del peligro inminente y sobrevivir.
Me llama muchísimo la atención el cambio progresivo que van sufriendo psicológicamente los Baudelaire. De hecho, siento que es una jugada maestra por parte del autor ir trastornando poco a poco a los Baudelaire con su falta de fe hacia los adultos. Como los adultos siempre los defraudan, entonces ellos se ven forzados a buscar las propias soluciones de sus problemas. Los eventos desafortunados, su soledad y el sentimiento de abandono, son un gran peso para cualquier niño, y para los Baudelaire no son la excepción. Ellos no merecen sufrir lo que les acontece, ellos merecen seguir disfrutando su niñez sin tener preocupaciones; pero, el autor necesitaba para su historia el rol de niños huérfanos desamparados, y eso es exactamente lo que son los Baudelaire. Sí, son inteligentes y pueden usar sus habilidades para salir adelante, pero a pesar de eso no dejan de ser huérfanos indefensos en una selva peligrosa comandada por El Conde Olaf. Tomar decisiones difíciles, arriesgar sus propias vidas porque no tienen otro camino, y fingir fortaleza emocional, es el camino de los Baudelaire, día tras día.
La prosa —sobresaliente en los primeros dos tomos— en este volumen mejora considerablemente. La prosa es ligera y está diseñada para un público juvenil, pero, en este volumen, las palabras del autor tienen la capacidad de crear una combinación entre humor cruel, sarcasmo, ironía y exageración: Es una combinación simplemente espectacular. Me reí muchísimo con las palabras y exageraciones de El Conde Olaf, me divierte la inocencia y picardía de Sunny, y el rol del narrador es una genialidad porque cuenta los acontecimientos de una forma cruel, pero sofisticada: Es una narración elegante. Tanto me he divertido en este volumen, que leí como 200 páginas sin detenerme porque solo quería seguir riéndome. Lo mejor, es que como sé que más adelante aparecerán otros personajes con un toque de humor también excelente, entonces eso se convierte en una motivación para continuar leyendo los siguientes volúmenes y así poder divertirme.
Personalmente, este volumen me ha gustado más que los anteriores. Sé que al finalizar la saga no será mi favorito porque entre más vaya avanzando, la historia se tornará más interesante e intrigante, pero de momento es el que más he disfrutado. Por esa misma razón decido calificar este libro con cuatro estrellas y no con cinco, ya que si lo puntuara con cinco estrellas, entonces tendría que colocarles seis estrellas a los próximos volúmenes, y eso es imposible en Goodreads, o por lo menos en el momento. Saga recomendada.
Próximo destino: El aserradero lúgubre.