Hay libros que consiguen engancharte por sus personajes y otros que te mantienen leyendo porque necesitas descubrir qué se esconde detrás de todo. Tan cerca que me quemas ha conseguido reunir ambas cosas.
Desde el principio conecté muchísimo con Anaís. Su historia arranca con una intensidad que te mete de lleno en la lectura y hace que quieras acompañarla para descubrir cómo irá afrontando todo lo que se le presenta.
La trama ha sido, sin duda, uno de mis puntos favoritos. Me ha encantado cómo van encajando las piezas, cómo las historias de Anaís e Itziar se entrelazan y cómo, cuando crees que empiezas a entender por dónde van los tiros, aparece un nuevo giro que te obliga a replanteártelo todo. Es de esas lecturas en las que prefieres no saber demasiado antes de empezar, porque parte de la magia está precisamente en dejarte sorprender.
La historia de Itziar necesita un poquito más de tiempo para conquistarme, pero cuando ambas tramas empiezan a tomar fuerza, la novela gana muchísimo interés. La intriga y la intensidad de lo que se va descubriendo consiguieron mantenerme pendiente de la historia hasta el final.
En cuanto al romance, he disfrutado de la conexión entre ellas, aunque hubo algunos capítulos en los que sentí que el ritmo perdía fuerza una vez establecida la relación. Me habría gustado que esa chispa inicial se mantuviera con algo más de intensidad durante toda esa parte.
Pero ese final… ¡BRUTAL! De esos que te hacen cerrar el libro con la cabeza llena de pensamientos y con ganas de repasar mentalmente todo lo que acabas de leer. Para mí, fue el broche que terminó de elevar la experiencia.
En conjunto, una historia que me ha sorprendido, me ha removido y me ha mantenido con ganas de seguir leyendo. Me quedo especialmente con su trama, sus giros y la manera en que consigue llevarte hasta un desenlace que no vi venir.
Una lectura que recomiendo especialmente a quienes disfrutan de las historias con emoción, intriga y giros inesperados.